En España no nos podemos quejar. Por Rodolfo Arévalo

En España no nos podemos quejar.

«La verdad sea dicha, en España no nos podemos quejar. Si nos comparamos con países de nuestro entorno occidental, estamos casi a la par»

La verdad sea dicha, en España no nos podemos quejar. Si nos comparamos con países de nuestro entorno occidental, estamos casi a la par, pero todavía ganamos por un poco, estamos por encima en cuanto a calma en los barrios y eso se debe al carácter amigable y abierto de nuestros compatriotas. En inmigración, nos gana Francia por la mano, claro que ellos tienen el problema de haber sido colonos en Argelia y eso ahora trae sus consecuencia. Los barrios, infestados de creyentes musulmanes, en los que hasta la policía tiene problemas para entrar, contrastan con los barrios de por aquí en general, porque aquí todavía, salvo por la Cañada Real y algún otro lugar de tráfico y venta de drogas, no por los musulmanes sino por otras etnias, esto todavía no ocurre. Pero no desesperen acabará ocurriendo.

El problema por estos andurriales, no será una paulatina colonización musulmana, que también, aunque en menor grado, sino mas bien un problema que vamos detectando, ya en el centro de las ciudades más grandes, como Madrid, Barcelona y otras, con lo que llaman los políticos de manera eufemística, en la capital, los nuevos madrileños.

Líbrenos el diablo de estos nuevos madrileños venidos de allende los mares, no todos, pero algunos con unas culturas urbanas de grupos excluyentes, casi clanes de amigos y familias, que se odian entre sí y que no permiten que en sus barrios puedas estar si tu no perteneces a esa tribu. Esto se está viendo lamentablemente en Madrid en parques de juegos para adolescentes y parque para niños, que esta gente ocupa en exclusividad, muchas veces de la mañana a la noche y que lógicamente ya ni siquiera los habitantes del barrio usan como antaño. Las canchas deportivas las suelen monopolizar esos grupos de inmigrantes prácticamente en exclusividad. El trapicheo de drogas ha alejado a los padres y madres con hijos pequeños, que antes ocupaban los areneros y columpios, hacia otros lugares que nada tienen que ver con la naturaleza, la que pueda encontrarse en un parque.

Dentro de poco solo faltará que para circular por algunas calles tengas que ser hispanoamericano de pura cepa, sub sahariano o directamente musulmán, extranjero, no español de por aquí. No sé de dónde viene ese carácter violento y agresivo, habrá que recordarles a estos tipos, que vienen con esas ínfulas, que aquí funciona la policía y que está para eso, para tener el monopolio de la violencia. Este problema se agrava cuando la policía, y haciendo una gracieta, faltan en los polideportivos, o sea los Policías vestidos con chándal. Vestidos de esta guisa pero que no acuden a esos parques a detener a los más quinquis por la absoluta inutilidad de su trabajo. Los encausados por circunstancias de, pequeñas peleas, resistencia a la autoridad, pequeños hurtos, o amenazas según llegan ante el juez, son amonestados y tras esto salen por la otra puerta del juzgado.

Lo sé porque mi mujer atiende muchos de esos casos como abogado. Teniendo en cuenta que el sistema carcelario está en overbooking, parece algo bastante lógico y normal que sus señorías traten de quitarse esos muertos de encima, con soluciones más que pedestres, vamos que tendrá que ser así, porque sino a ver qué hacemos. Y digo yo y me parece a mí, no hay ningún gobernante socialista o podemita al que se le haya ocurrido que es más importante defender la vida y costumbres del pueblo oriundo, de por aquí vamos, frente a la violencia de los acogidos como invitados extranjeros a nuestra sociedad.

Hay que ser patéticos pero, por mi parte exigiría un comportamiento de lujo y fantasía a todo inmigrante que ponga el pie en nuestro país. No por una cuestión moral o ética, ni siquiera de seguridad global, sino porque no se puede traer la selva con sus machetes y violencias al siglo XXI de occidente, a una sociedad que hace cientos de años abandonó esos comportamientos. Máxime cuando hay magistrados capaces de enviar a la cárcel a ancianos que lo único que hicieron fue actuar con mayor o menos suerte en defensa propia y usando la violencia que ya traen de serie los que los atacan.

No vendría nada mal una reforma de las leyes, para que se endurecieran contra los individuos a los que sus semejantes les parecen ovejas asustadas, simplemente porque han sido educados en una civilización de paz y de orden. Por favor, señores un poco de seriedad. Si creyera en Dios, me pasaría el día rezando para que tanto desvarío, social autóctono, como social inmigrante y capacidad de actuación severa de nuestro jueces se convirtiera en una realidad. No vamos a culpar a los jueces por dictar sentencias como las dictan pues se atienen a la ley, pero sí podemos actuar, con nuestros votos, de manera eficaz, impidiendo que gentes de moral tan laxa como algunos de izquierdas puedan permitir que el inmigrante, por el hecho de serlo tenga en la ley, todas las eximentes y no las tenga el pueblo español.

Pero la verdad sea dicha, en España no nos podemos quejar. Si nos comparamos con países de nuestro entorno occidental, estamos casi a la par, pero todavía ganamos un poco, estamos por encima en cuanto a calma en los barrios. Sepan ustedes que cada día menos, y es por culpa de los gobiernos que algunos han votado… Y algunos todavía se quejan, ¡borreguitos ellos!

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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