La falsa discriminación que esgrimen los falsos progresistas con los refugiados de Ucrania. Por Rodolfo Arévalo

La falsa discriminación que esgrimen los falsos progresistas con los refugiados

«Vi con estupefacción cómo había gente que esgrimía sandeces buenistas sobre el acogimiento: La falsa discriminación con los  refugiados»

Parece mentira, pero el chiste del hombre con ocho, dieciocho, veintiocho y treinta y ocho es verdad. He tardado en saberlo, pero lo sé desde que cumplí los cuarenta, un día pensé en: “¡Cuánta razón tenía mi padre!”. Con ocho años, mi padre era Dios, con dieciocho era un pesado, con veintiocho estaba chocho y con treinta y ocho lo dije: ¡Cuánta razón tenía mi padre!

Es curiosa esa constatación que no viene más que a refrendar que en situaciones normales los seres humanos acaban pensando exactamente igual unos que otros aunque pertenezcan a generaciones diferentes. Y eso es lo que los hace humanos. De hecho no creo que tengamos derecho a quejarnos del comportamiento de nuestros hijos, porque todos hemos sido de alguna manera muy nuestros y díscolos, cuando la juventud, desatada, campaba a sus anchas por nuestras venas ardientes. Hay casos en los que desde luego quejarse es hacerlo por vicio, como por ejemplo con lo del botellón, ¿Cuántos no hemos bebido un poco de más de la cuenta en la juventud? ¿Cuántos no han despertado una mañana con una resaca del quince? Forma parte de la curiosidad humana, de las ganas de experimentar sensaciones y límites.

Además leí hace tiempo que el cerebro humano, no adquiere la noción del riesgo hasta pasados los veinticinco años, por lo que es curioso que las compañías de seguro no tengan esto en cuenta para otorgar un seguro de accidente, ¿o sí lo tienen? Creo que sí. Esta es una manera de discriminar pero, teniendo en cuenta que el riesgo es real, no podría considerarse una discriminación, sino el tener en cuenta la realidad de un tipo de comportamiento.

Con menos de treinta o cuarenta años la posibilidad de pensar en accidentes graves o incluso en la muerte es prácticamente imposible y menos tener esto como obsesión. Y llegamos al tema de la discriminación, hace unos días vi con estupefacción cómo había gente que se asombraba o incluso se quejaba de que aquí en España se acogiera a Ucranianos sin ningún reparo, cuando por otra parte argumentaban que, se paraba en la valla de Ceuta y Melilla a los inmigrantes africanos, algo así como si se tratara de racismo.

Vamos a aclarar el tema porque hay gente que en concreto, a mi, me tienen hasta donde no hay manera de tener pegamento en caso de que pegues algo. Por no decir la palabra que empieza por C, como en EEUU no pueden decir la palabra que empieza por N. Todas estas modas cursis remilgadas y postmodernas a mi me entran por un lado de C y me salen por el otro C porque si de decir verdades se trata, no me dirán ustedes que acoger a personas que comparten nuestra misma cultura y casi hasta religión es lo mismo que acoger a quienes no se parecen culturalmente en nada a nosotros.

¿Refugiados o inmigración ilegal en la frontera sur de Europa que representan las islas Canarias, Ceuta y Melilla?

A los seres humanos se les puede pedir lo que se les puede pedir, pero no lo que les sobrepasa y no es por racismo, sino por temor, que no xenofobia, a que otra cultura más categórica y obcecada en su religión nos acabe, por número, rebasando e imponiendo su cultura que nos es ajena. Las culturas distintas, a diferencia de las generaciones diferentes nunca llegan a subsumirnos de manera alegre e ingenua en ellas, no se trata ya de un tema menor como la madurez o no. Se trata en este caso de diferencias muy importantes en la manera de ver la vida y las cosas, se trata de creencias asentadas y formas de vida que llevan siglos amoldando la forma de ser de esa sociedad. Por eso, esta es la razón por la que no tiene nada que ver asimilar a unos grupos de Ucranianos, con la de asimilar a un grupo de musulmanes. Los primeros no necesitan a moldarse a las costumbres y cultura, ya la tienen, no así los segundos que de manera muy distinta no se acostumbraran ni en terceras generaciones a ser como son los integrantes del país de acogida.

Debiéramos mirar a Francia. Esto es lo que debería quedarles claro a los papanatas que pían sin cesar este tipo de estupideces argumentando el racismo radical de algunos Españoles. No es verdad, el español no es racista, y lo ha demostrado muchas veces a lo largo de su historia colonial, muy al contrario de los ingleses, estos sí racistas de tomo y lomo. O por lo menos eso aparentaron a lo largo de su historia.

Como estoy harto de oír estupideces digo esto hoy aquí y el que quiera llamarme racista, que lo haga, porque lo único que demuestra es que la intolerancia forma parte de su patrimonio intelectual o sea que es un racista por antonomasia. A mi plim, yo estoy feliz de vivir en democracia y de poder llamar al pan, pan y al racista de verdad, racista y snob.

El pseudo lenguaje que ha intentado inventar esta panda de lerdos, no solamente no es esclarecedor de nada sino que quita al lenguaje su significado, haciendo creer al que oye que el cúmulo de estupideces que escucha es la realidad, nada más alejado de ella. Por esto un día pensé: “¡Cuánta razón tenía mi padre!” en este sentido, y acerca del lenguaje postmoderno. Más de una vez le oí decir, “que poco cerebro tiene esta panda de iletrados comunistas del postmodernismo”. Teniendo en cuenta que mi padre tenía dos carreras, era diplomático y tenía doce mil libros de los cuales había leído por lo menos ocho mil, no tengo razones para dudar de que tuviera razón, creo que le sobraba y puedo jurar que tampoco era fascista, más bien libre pensador, cosa rara en la sociedad actual.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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