Maquetos. Por Unai Laño

maquetos

“Me cuesta mucho creer que la ideología de los maquetos acomplejados de pura raza, pudiese llegar a convertirse en enfermedad”

Son ya varias las ocasiones en las que los infectos medios de comunicación vascos encarnados en las Eitbs (media docena de ellas por lo menos que debe de haber), emisoras de los berridos del PNV en los mejores casos, cuando no de Bildu, sueltan falacias con la total certeza de quedar impunes en sus mentiras. ¿La última fechoría? El pasado sábado, afirmando públicamente, eso sí en euskera gracias a dios, que los emigrantes que vinieron a trabajar al País Vasco les quitaron el trabajo a los vascos de verdad y que estos se vieron obligados a marchar. Agradezco al altísimo que fuera en euskera ya que según datos oficiales tal idioma es únicamente comprendido por el 25,7% de la población vasca, no se asusten.

No hay mejor desprecio que no hacer aprecio, no dándoles más voz que a la ridícula población que consiguieron llegar, pero queridos lectores, tales declaraciones como nieto de emigrantes salmantinos, que no inmigrantes, al País Vasco en los años 70, me tocaron especialmente, y no el corazón precisamente. Si hay algo de verdad en tales graznidos, es la certidumbre del exilio de más de 200.000 vascos como consecuencia de las extorsiones y asesinatos por cierta banda criminal y asesina cuyo nombre ni voy a nombrar, mas me da, que los tiros (metafóricamente, no piensen mal), no iban por ahí amigos. Desmontemos pues sus mentiras.

El desarrollo llevado a cabo y crecimiento de las famosas Vascongadas como región se llevó a cabo en los años 60 y 70, como consecuencia de la emigración a tal zona de tantos castellanos, extremeños, gallegos y andaluces que viniendo en busca de un mejor porvenir y trabajando en tales industrias ayudaron a crecer y a enriquecer a tal autonomía. Sin ellos, jamás hubiesen sido primeros ni destacado en nada y dicho nacionalismo que de ahí sale, de esa superioridad económica derivada que les otorgaron, no hubiese existido. Es más, cuando alguno se entere que tal industrialización fue llevada a cabo por el general Franco a mediados del siglo XX le explota la cabeza. Si aquí a trabajar acudieron es porque la población vasca de la época no era capaz de cubrir la mano de obra. Ni a arrebatarles empleo ni a obligarlos a emigrar por nada.

Sinceramente, me cuesta mucho poder llegar a creer que una ideología pudiese llegar a convertirse en enfermedad, por eso el trasfondo de estos mensajes mediáticos es otro más amplio: la intención de adoctrinar en la mentira a la sociedad y a las futuras generaciones. No sea que creemos críos que no apoyen terrorismo y se empiece a tambalear el chollo de seguir recogiendo nueces y ordeñando a la vaca del estado. El racismo nacionalista por el cual se caracterizan carece de tanto valor, que el odio que sienten a los que no compartimos sus ideas, hace que los lleve a decir y a hacer auténticas sandeces. Ahí tienen sino las imágenes de la “korrika” de esta semana pasada, en las cuales les importa tanto defender el vascuence que en las carreras que hacen por la causa, llevan banderas a favor de acercar a los presos etarras a casa, junto a banderas de la URSS. Que forma más curiosa de hacerlo oye, han metido sus zarpas hasta en la alcoba.

A todo esto, podría llegar a entender el padecimiento del nacionalismo excluyente heredado por cierta parte de la sociedad vasca. Lo que jamás llegaré a comprender es a aquellos los cuales al igual que nosotros, para hacerse perdonar frente a sabinianos por no ser nacionalistas o vascos de “raza” como ellos, y en algunos casos hasta a haber padecido el terrorismo en sus propias carnes, les compran el relato haciéndose extremistas de izquierdas para ser bien vistos en esta sociedad. De las películas que se dedican a grabar ni hablemos. Maquetos acomplejados de pura raza.

Unai L. Matas

Mi nombre es Unai Laño Matas, tengo 20 años y resido en el País Vasco, doblemente por ello español. Defensor del constitucionalismo y la unidad de España en estas tierras hacen que mi lucha se convierta en obligación más que afición. Siempre he considerado pilar básico fundamental la batalla cultural y la no sumisión ante la izquierda. El verdadero español no lucha porque odia, sino porque ama lo que tiene detrás.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: