Espero sinceramente que el que la ha hecho la pague y que la justicia no se demore, para que podamos olvidar la palabra presuntamente.
Presuntos delincuentes. Por Julio Moreno López

www.lapaseata.net

Espero sinceramente que el que la ha hecho la pague y que la justicia no se demore, para que podamos olvidar la palabra presuntamente.

Cuentan que el narciso resiliente llegó a comprarse 327 espejos distintos. Pero ninguno respondió a su obsesiva interrogación

«Atajar de raíz la corrupción socialista llevará varias décadas y nunca menos de dos o tres generaciones pues la política clientelar del PSOE lo arrasó todo».

«Nuestro gafe perpetuo atrae a España una nueva desgracia en forma nuevamente de virus. Esta vez el hantavirus en su variante de los Andes».

«Frente al nicho y bajo los arcos, se encuentra nuestro también cruel Perico I, sentado, parece que entretenido con el teléfono móvil».

«Las Escrituras nos enseñan que la posición jerárquica no garantiza la salvación y que un liderazgo negligente, o impío conlleva a un juicio más estricto».

«A Coburtasun le cansa el Valle, según sus palabras, y quiere para los monjes un proceso de conversión… a qué, ¿a un parque temático?».

A esta ultraizquierda izquierda psicópata y criminal no solo se le ocurre otro muñeco para distracción general, como cortina de humo y desviar el foco.

«Eróstrato era un pobre diablo abrumado por el peso de su propia inanidad que decidió pasar a la historia de cualquier manera, aunque fuera cubierto de infamia».

«No existe ni un ápice de democracia en sus actos, cualquier nombramiento se caracteriza por la “dedocracia”, es decir, por el autoritarismo».

“¡Dejen ese debate a los historiadores, y no impongan una versión histórica, que eso es propio de sistemas totalitarios!”.

«El presidente, venciendo las dificultades, se mostraba pletórico, entusiasmado. Hacía meses que no se le veía con mejor aspecto».

«Aquella mañana los pertenecientes al segmento de plata nos levantamos con una sensación de miedo al futuro».

«Alguien debería poner límites a estos papanatas que creen tener derecho a vapulear a cualquier otro ser humano, el orden público y hasta a profanar obras de arte».