PNV: Hoja de ruta desmemoriada. Por Unai Laño

Sabino Arana, la patria de los vascos y el PNV: Hoja de ruta desmemoriada

“De Sabino Arana, la patria de los vascos, el PNV y su hoja de ruta desmemoriada: De recoger nueces a inmigrantes ilegales”

De recoger nueces a inmigrantes ilegales, en eso se ha convertido el PNV. Atrás quedaron aquellos años de viejas glorias en los que, sustentados por la vieja ETA, desde una representación institucional su función se basaba en seguir ordeñando a la vaca del estado recibiendo la limosna de los agitadores de nogales. La realidad no dista mucho, la caridad económica desde Madrid la siguen recibiendo, pero la inversión a la que va destinada hace que cierto Sabiniano de pura raza vasca se esté retorciendo en su tumba.

Ni hablar ya cabe de aquel partido que en su día se vio tentado a establecer relaciones sentimentales con el nacionalsocialismo alemán por su compatibilidad ideológica, con el objetivo de tal vez lograr el apoyo de los nazis frente a Franco de ganar estos la segunda guerra mundial y así declarar su querida independencia vasca. Hasta cuesta hoy en día distinguir ciudades como Vitoria o Bilbao de cierto país de África del Norte. ¿Dónde quedaron los sentimientos de raza, etnia e identidad incorrupta sin mezcla extranjera? Innovarse o morir. Tanta innovación que de ideológicamente estar situados a la derecha de Adolf Hitler conste hoy en día en su programa un espectro que va desde el nacionalismo, pasando por el liberalismo, al cristianismo demócrata con una pizca de soberanismo, acompañado de centrismo con vertientes a izquierda y a derecha. Un cajón de sastre social que se abandera de buena gestión económica, sanitaria y educativa dominadora de medios de comunicación y prensa, que hace que tanto atraiga voto de EH Bildu con un discurso más independentista de puertas para adentro como del PP más moderado, planteándose como única alternativa a Otegi para gobernar.

Resumiendo, queridos lectores, si nos ponemos a analizar no existe partido más traidor a su propio votante que el PNV, ni ideas, ni principios, ni separatismo que les interese. ¿De qué iban a vivir de consumarse la independencia que supuestamente tanto presumen con la boca pequeña de defender, sin recibir dinero para financiarse mediante chantajes hacia el gobierno de la nación a cambio de apoyos parlamentarios? Engañabobos, a los que el infecto bipartidismo tradicional le ha interesado durante años dar alas para aprobar presupuestos o sacar adelante investiduras, oxigenándolos de tal manera, que hoy en día la gobernabilidad de nuestra nación sin ir más lejos recae en ellos. Tenemos ni más ni menos lo que nos merecemos.

Y es que pueden ser todo lo traidores y dañinos para la nación española que quieran ustedes, pero a astucia no les gana nadie. ¿Qué mejor manera de no olvidar del todo ese discurso racista y xenófobo con los que aman a su patria y tienen ese sentimiento español sin tener porque haber nacido aquí tachándolos de “maquetos” contentando a ese votante más abertzale y rupturista, pero a su vez trayendo solidariamente a “Bongos” que siembren la inseguridad en las calles satisfaciéndose mensualmente de ayudas sociales que superan con creces los 900 euros de las que vivir, produciendo un efecto llamada y apesebrando voto? Incompatible sí, pero eficaz.

Háganse una idea del fallo en las ayudas sociales del Gobierno Vasco cuando la pensión mínima de jubilación para una persona con 65 años sin cónyuge en 2022 es de 721€, la diferencia es notoria sin contar el plus mensual por descendientes. Esto motiva la inmigración masiva que adolece el País Vasco desde hace años, a esto sumadas las redes clientelares aquí instauradas que hasta hacen bueno al PSOE de Andalucía, pasando desde sanidad, educación, medios, prensa a instituciones, hacen que hayan tejido su propio estado en la sombra.

En definitiva, una de las regiones más ricas de España gracias a la industrialización que con tanta sangre sudor y lágrimas aquellos castellanos, extremeños, gallegos y andaluces en los años 60 y 70 levantaron, en manos de ineptos gobernantes, falsos nacionalistas, que utilizan todo tipo de artimañas para perpetuarse en el poder, amañando desde oposiciones para funcionariado público enchufando a nacionalistas de carnet, ocultando casos de corrupción institucional en sus medios de comunicación y derrochando talento desperdiciando a doctorados por no saber el idioma vasco. Pero que a su vez abraza la inmigración musulmana a la que a estos sí, no exigen apellidarse “goikoetxea” para acceder a lo que al resto se nos niega. No se me ocurre mejor manera de sustituir a una población y asegurar la reelección.

Unai L. Matas

Mi nombre es Unai Laño Matas, tengo 20 años y resido en el País Vasco, doblemente por ello español. Defensor del constitucionalismo y la unidad de España en estas tierras hacen que mi lucha se convierta en obligación más que afición. Siempre he considerado pilar básico fundamental la batalla cultural y la no sumisión ante la izquierda. El verdadero español no lucha porque odia, sino porque ama lo que tiene detrás.

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