Esta España mía, camino de la irrealidad y con dolores por tu santa fiesta

Camino a la irrealidad
Camino a la irrealidad. Foto del autor

 

“Parece que hemos atravesado una especie de túnel espacio temporal de camino a la irrealidad y estamos en otra galaxia en la que España ya no es España”

Fui a Madrid a ver una obra de teatro el pasado Martes por la noche. Hasta aquí todo normal. Como había oído cosas acerca de la necesidad de no usar el transporte privado, que tanto daño causa al medio ambiente, decidí ir en coche, uno de bajas emisiones con cartulina verde y todo hasta Colonia Jardín, y allí tomar el metro hasta la estación de Santo Domingo, lugar en que estaban poniendo la obra. Sigo… todo iba con normalidad. Aparqué en el lugar, que llaman disuasorio, a eso de las siete y media. Bajé las escaleras de la estación de metro. Saqué mi billete. Descendí otros veinticinco metros o más por unas escaleras mecánicas. Debo decir que por la otra entrada de la calle hay incluso un ascensor para bajar desde la calle. Sí, es una estación relativamente nueva y está acorde a los tiempos.

A esa hora el tren no va muy lleno así que tanto mi mujer, que me acompañaba, como yo mismo pudimos sentarnos cómodamente. En unos veinte minutos estábamos en plaza de España. Prodigiosa estación, porque depende de para dónde enfile uno tiene escaleras mecánicas o no. Yo inocente de mí, tenía que pasar a otra línea por Noviciado. Menudo trasbordo. Diez minutos de pasillos y bajada y subida de todo tipo de escaleras, mecánicas y sin mecanizar.

Bueno dirán ustedes es el metro, es así. Sí, es así, pero no cuando te dicen que utilices el transporte público para venir a Madrid. Si vuelves después de la una, ya no hay autobuses de periferia a no ser que te puedas quedar hasta las cuatro de la mañana. Y muchas estaciones de metro más antiguas se convierten en un suplicio para la gente que padece de articulaciones, artritis, artrosis, etc… como yo mismo.

Parece que a los gestores municipales solamente les preocupan los jóvenes, personas de menos de cuarenta años o cincuenta, que estando en la plenitud de la vida no tienen impedimentos para hacer incluso la cabra en los transportes públicos.

Según la ultraizquierda, el PSOE, Ciudadanos y ahora parece que también el Partido Popular, está de moda lo del buen “rollito”, la solidaridad, que no veo mucho en el metro, cuando jóvenes, muchos de ellos extranjeros ocupan los asientos, incluso los reservados para personas mayores, y parecen oír llover cuando hasta un impedido lo necesita. Más de una vez, doliéndome como me duelen las articulaciones y dado que, no aparento mi edad, me he levantado yo mismo para dejar asiento por vergüenza ajena. ¿Qué sociedad estamos viviendo, la del disimulo, la hipocresía, el sectarismo y las falsas y huecas consignas? ¿La de la falta de educación y egoísmo feroz? ¿La del buenismo del consistorio? ¿Cuál, puede explicármelo alguien?

A mi me parece que hemos atravesado una especie de túnel espacio temporal, camino de la irrealidad y estamos en otra galaxia en la que España ya no es España, en que los Españoles, gente de bien en general, ha sucumbido a la enfermedad de la egolatría, la mala fe, y el sálvese quién pueda. De estos temas es de lo que algunos acusan a los ”ricos” ¿Quiénes son?, pero estos males parecen pertenecer a toda la sociedad. Es por eso quizás que muchos se han inventado lo de la posverdad, parece que esta hace que su mundo, completamente irreal, adquiera consistencia y pueda ser considerado real por los más bobos y engañados de entre ellos.

Así las consignas mentirosas machacadas, por días, meses y años llegan a hacer creer a los tontos que lo de la solidaridad, que ya fue inventada hace siglos por numerosas religiones y personas individuales es lo más IN e increíble para “molar” cual estrella celestial. Que las decisiones peligrosas adoptadas por algunos, “desequilibrados diría yo”, de bienvenidas a los extranjeros, cualquier clase de ellos, sin tener en cuenta su cultura y costumbres es algo bueno y digno de tener en cuenta, cuando por otra parte nos están infiltrando en casa el virus que más temprano que tarde acabará con las democracias occidentales.

Claro que ahora que caigo a la ultraizquierda no es que le de lo mismo, es que hasta le viene bien. ¡Hala!, ciudadanos de a pie, sabed que vuestro dolores y pérdidas ya no importan a nadie, ni siquiera a tu vecino joven de metro. Por desgracia no ha tenido quién le eduque ni en casa, ni en la escuela, que no está para eso, pero que debiera considerarlo dado el nivel de la sociedad en la que nos movemos.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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