Hermana, yo no te creo. Por Unai Laño

Hermana, yo no te creo: La inmoralidad y la desvergüenza en una imagen.

“No hay mejor reflejo de la izquierda actual: hermana yo sí te creo. Hermana niña violada por el marido de Mónica Oltra, no te creo”

¿Se imaginan por un momento que el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, el señor García Gallardo, fuese imputado por encubrir los abusos sexuales de su expareja a una menor tutelada? ¿O que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se viese envuelta en un caso de pederastia, por ocultar una denuncia de una menor tutelada a su exmarido, al meterse en la habitación de una niña por las noches y obligarla a masturbarlo? La imagen de zombies abarrotando la Gran Vía antorchas en mano, exigiendo su dimisión, abriría y cerraría telediarios. Si de Gallardo se tratase, Zimbabwe sería el lugar más cercano para empadronarse.

La verdad es que un caso de tal repugnancia no sería para menos independientemente de la ideología de la persona imputada. El cogollo de la cuestión viene cuando se trata de Mónica Oltra, vicepresidenta de la Comunitat Valenciana y consejera de Igualdad. Sí queridos lectores, la misma Oltra que allá bajo los gobiernos de Camps, vestía camisetas con su retrato exigiendo su dimisión en la trama Gürtel por la que finalmente fue absuelto, o la misma Oltra que acosó hasta el derribo a la por aquel entonces alcaldesa de Valencia Rita Barberá hasta su muerte.

Hoy la situación es bien distinta, es ella la que ocupa un cargo institucional, la misma hipócrita que repartía carnets de honradez y presumía de algún día verse ella en tal situación dimitir, la que se aferra al cargo y se excusa en “luchar contra el fascismo”.

Podemos llegar a la conclusión con tales declaraciones que cuando alguien de derechas es imputado debe dimitir por ética, pero cuando lo es alguien de izquierdas la culpa es de esa misma justicia fascista heteropatriarcal que actúa como altavoz de la extrema derecha contra ella. Resumiendo, según Oltra no dimitirá porque su imputación se trata de una “cacería de la extrema derecha“. Vamos que la culpa de que encubriese los abusos de su marido a la menor tutelada es de Franco y encubrir pederastia es “una postura, ética, estética y política”. Creanme muy sinceramente cuando les digo personalmente que muchas veces no sé ya ni en el que país en el que vivo.

Vayamos más allá, Compromís, marca blanca de Podemos, nació con el objetivo de regenerar la política manchada por el bipartidismo tradicional, para ello uno de sus principales objetivos fue llevar el feminismo por bandera. Algo curioso teniendo en cuenta que no hay ni rastro de las miles de feministas que colapsan las calles el 8-M tras la imputación de Oltra por el encubrimiento de abusos de su marido a una menor, ni pronunciamiento de la Ministra de Igualdad acerca de las violaciones cometidas a una niña tutelada. No hay mejor reflejo de la izquierda actual: hermana yo sí te creo. Hermana niña violada por el marido de Mónica Oltra, una de nuestras camaradas, no te creo.

Es más, no se crean que el acoso fue únicamente sexual, la menor, fue despedida junto a su novio del hospital de Torrevieja donde trabajaba, al pasar a convertirse en un hospital público y estar a cargo de la Generalitat Valenciana vicepresidida por Oltra. Aparte de ser difamada, perseguida y hasta esposada al ser llevada a declarar. Lo mismo te dan lecciones habiendo encubierto abusos sexuales a menores tuteladas, que incitan a masturbarse a niños de 10 años, que te ponen de ejemplo sexual a un actor pederasta. Feminismo lo llaman.

Cierto es que la Comunidad Valenciana está presidida por el socialista Ximo Puig y que en todo caso en último lugar es a él al correspondería cesarla, pero sorprendentemente asegura no encontrar indicios suficiente para hacerlo, parece ser que ni la prevaricación, ni el abandono de menores, ni la omisión del deber de perseguir delitos por el que ha sido imputada son motivos suficientes para el socialista. Nada cabe esperar de un tipo envuelto en concesiones de subvenciones de otras CCAA a hermanos o de facturas y sobornos a hijos, primos y cuñados. Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando.

Nos encontramos ante uno de los mayores escándalos de nuestro país. Un país sumido en el silencio feminista, por un caso de una vicepresidenta autonómica imputada por encubrimiento de pederastia institucional, con una prensa que reivindica ahora la presunción de inocencia cuando nada más y nada menos consecutivamente hasta 166 veces abrieron portadas vulnerando la de otros y linchando mediáticamente con especiales hasta el fallecimiento a dirigentes políticos.

Mala racha para Yolanda Díaz y su nueva plataforma “SUMAR”, como no convoquen elecciones cuanto antes, entre Ada Colau, Mónica Oltra y próximamente Mónica García, “SUMAR IMPUTADAS” lejos de meme podría convertirse en realidad.

Pero amigos ya saben, no se escandalicen por su no dimisión, ni que hubiesen sido 2 botes de cremas, sacrificado a un perro contagiado de ébola, 2 trajes o unos bolsos…

Unai L. Matas

Mi nombre es Unai Laño Matas, tengo 20 años y resido en el País Vasco, doblemente por ello español. Defensor del constitucionalismo y la unidad de España en estas tierras hacen que mi lucha se convierta en obligación más que afición. Siempre he considerado pilar básico fundamental la batalla cultural y la no sumisión ante la izquierda. El verdadero español no lucha porque odia, sino porque ama lo que tiene detrás.

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