Política con cerebro, con decencia y con interlocutores válidos. Por Francisco Gómez Valencia

Marga 65 años tajante y parlante

“Para oír o escuchar a ideólogos y demagogos, ya me busco por las redes la última sandez de cualquier político de izquierdas, y listo”

Hace tiempo que una “charo” (1*) llamada Marga Jiménez se hizo famosilla por las redes por salir en el programa “Firts dates” de Carlos Sobera. Sí hombre: el de las parejas raritas, singulares, poliamorosas y tal y tal que echan todos los días en Cuatro o Telecinco después del telediario. Pues bien; mi persona (no se equivoquen) no es que consuma dicha mierda de producto sino más bien lo que sucede es que después de cenar en el cuarto de estar (porque uno es un clásico y tiene “cuarto de estar”) regresa al salón de donde “ausento mi presencia” (como diría “Lady paro”) para dicho menester.

En ese programa en cuestión la gente que sale es rara de cojones, lo cual supongo que tendrá su aquel especialmente para los que lo ven, pero claro las personas de otro siglo, planeta y universo como el españolito medio que suscribe la presente, por mucho que lo intenta no lo pilla y termino saltando a cualquier otro canal aunque asesinen, violen o rapten a algún desgraciado ipso facto. De no convencerme la violencia me paso por alguna tertulia política tipo “El Cascabel” (trece TV), “El gato al agua” (El Toro TV) o “La Noche” (en Canal 24h.), mientras trasteo por las redes sociales comprobando como lo que opino por ellas no tiene ninguna trascendencia.

Claro, llegado a este punto y antes de dormirme escuchando a los tertulianos decir esto o aquello, reconozco que son pocos los momentos que consiguen que me espabile y me concentre con sus razonamientos pues sus opiniones son francamente bastante superficiales, no sé si por ser periodistas o porque son solamente periodistas. El caso es que cada cual con su punto de hervor y de sazón defiende su ideología en vez de informar de aquello que dicen o hacen los que la practican desde sus cargos públicos, lo cual me termina mosqueando ya que para oír o escuchar a ideólogos y demagogos, ya me busco por las redes la última sandez de cualquier político de izquierdas, y listo.

¿Es una crítica a los periodistas que hacen opinión política? Pues sí ¿No queda otro remedio que aguantarse y/o aguantarlos? Pues de momento salvo excepciones parece que también. Pero claro cuando los presentadores / moderadores se enfrascan con los tertulianos invitados, te percatas de que no son invitados sino empleados. Como tal, deben respeto y sumisión al presentador el cual no tiene por qué ser el más listo ya que algunos son esplendidos ejemplares de merluzos (doy FE).

Esta semana en la tertulia de Antonio Rodríguez (El Cascabel) en Trece tv (que no lo ve ni Dios), el merluzo de turno se enfrascó con el Profesor Quintana Paz (filósofo y profesor universitario de perfil muy escorado a la diestra), porque este defendía la teoría del adoctrinamiento en las aulas poniendo como ejemplo lo del libro que sacó Macarena Olona en el debate y que Moreno Bonilla dijo que si era anticuado o no sé qué. Bueno el caso es que al presentador (en mangas de camisa y desabrochado casi hasta el ombligo, no sé si por el calor del estudio o porque se pensaba que estaba todavía en la Feria de Sevilla), le faltó poco para saltar sobre el cuello del tertuliano en camiseta (empleado fijo discontinuo desde hace unos meses), demostrando para qué y por qué ambos están en el programa. Y lo cierto es que cuando comparas la actitud del susodicho como director del programa con su bajísimo perfil como tertuliano en Herrera en Cope (si no recuerdo mal las mañanas de los jueves o los viernes), pues “te da cuen” (como decía Chiquito) del percal que se gastan algunos.

Este humilde “juntaletras” en alguna ocasión se ha dirigido personalmente al profesor y filósofo (que a mí ya ves: ni fu, ni fa…), para felicitarlo por: además de ser y parecer un bicho raro en sí mismo, defenderse con cierta altanería caballeresca más propia de otros siglos, del corporativismo enfermo que asola a toda la casta periodística que plaga las teles y las radios, recibiendo (y todo hay que decirlo), respuesta afirmativa por su parte dándome la razón y agradeciéndome el gesto.

Qué pena: cada vez entiendo más a Pablo Iglesias o a Juan Carlos Monedero haciendo y dirigiendo sus propios programas de política sin necesitar a periodistas tendenciosos pudiendo aportar ellos tal pecaminosa aportación.

¡Ah por cierto, que casi se me olvida…! Lo de la “charo republicana” del principio…: que dice la buena señora por Twitter (2*) que “la ola de calor en Madrid es alarmante, un peligro real para los ciudadanos. Y se pregunta: ¿qué plan de acción tiene Isabel Díaz Ayuso para revertir la situación? Y termina afirmando categóricamente: “Ya os digo yo: NINGUNO”, pues más o menos así están las cosas en los medios de comunicación de todo pelaje y condición: sin planes de acción ni por acción y si por sumisión, para bajar las altísimas temperaturas que sufre la política española.

Dedicado a las “Charos” y a Marga Jiménez desde el cariño, admiración y máximo respeto. Pues además de tener un “pelazo”, dice ser directora de RRHH y nunca se sabe. La imagen (su imagen) es pública y esta sacada del video del programa “First dates” fijado por ella misma en su cuenta pública de la red social Twitter.

Nota 1ª: Una “charo” es como desde la derecha se define de forma un poco desafortunada (especialmente si te llamas Charo), a una “señorona” de izquierdas, a priori con pocas luces para tratar de engañar al personal; así tipo Rosa Villacastín.

Nota 2ª: Adjunto aquí el twitt de la “charo”; que no es coña ni me lo he inventado, quedando para la posteridad como un ejemplo de “la España viva”.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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