
«El no saber estar… el no saber gobernar… el no saber tratar a la gente de bien que se lo curra y lo pasa mal. Es un divo despreciable»
Antonio Pedro I apareció ayer luciendo su mejor sonrisa;
no fuera a ser que el ‘tosco’ y ‘zafio’ pueblo llano,
que bien hartito está de sentirse su vasallo,
cayera en la cuenta de que, su pedazo de resiliencia,
tan por los suelos está, que ya casi se la pisa.
-Bajadles, Nadia, en el acto,
el IVA de la luz al 5.
Y pensad, mientras,
por qué otro lado
a todos ellos se la hinco.
-¡Qué listo es Su Sanchidad;
pero qué listo!
-¡Sigue, sigue, Nadia;
que me arden, todavía,
Las Andaluzas en las nalgas:
mi persona idolatra;
mi EGO glorifica!
