La No Moción de censura del señor Feijóo (1ª PARTE). Por Antonio E.

La No Moción de censura del señor Feijóo

«Mire usted señor Feijóo, esta moción de censura la debería haber presentado usted, Abascal se lo ofreció, garantizándole su apoyo y el de su partido»

A lo largo de la historia nadie ganó una batalla sin antes haber comparecido en ella. La guerra es una sucesión de batallas, muchas veces de desgaste, hasta que la victoria se decanta hacia uno de los bandos. Lo que nadie puede pretender es ganar la guerra sin antes haber librado una dos o todas las batallas. En estos casos el tacticismo, la cobardía y la inacción, dejan su huella en el que usa tan “temerarias” artes.

Y ahora personalizando en el ausente. Mire usted señor Feijóo, esta moción de censura la debería haber presentado usted, Abascal se lo ofreció, garantizándole su apoyo y el de su partido. Esta vez la maldita equidistancia sólo servirá para dejarle en evidencia, y ni usted ni su partido, ni su escasa y sectaria prensa adicta, podrán salvarle ante el juicio de la ciudadanía.

La moción se perderá, el felonazo cuenta con más votos que toda la derecha unida, pero VOX la habrá ganado ante los ojos de los ciudadanos libres e iguales. En cambio, usted la habrá perdido, la cobardía y el tacticismo, más pronto que tarde le pasarán factura. A la ciudadanía no le gusta que sus referentes cobardeen en tablas, ni que ante un toro astifino y piafante se le toree desde el burladero.

No piense que va a ganar respeto ante la extrema izquierda socialista, en sus circunstancias alardear de ello le condenará al fracaso, después de su inexistente “victoria”. Sus enemigos habrán olfateado sus carencias como “vencedor”, aun antes de que usted empiece a administrar su pírrica victoria. En esta moción de censura usted estará quiera o no, lo estará en la mente de todos, pero sin poder defenderse. Usted ha elegido la derrota, pudiendo haber sido el claro vencedor, a cambio tendrá un liderazgo ridículo, escuchimizado, residual, no tendrá nada.

Usted espera ganar sin hacer absolutamente nada, observando como el enemigo languidece, presa de su propia ineficacia y su exuberante guerra civilismo. Su único plan señor Feijóo, es heredar el desastre, ganará sin convencer, sin haber podido mostrar sus valores, sin confrontarlos con el tirano al que espera derrotar, esperando que sus posibles votantes adivinen lo que ofrece, esperando a que el vencido se termine de pudrir en su propio fracaso.

Y si a todo lo anterior, espera que sea un tercero, en este caso VOX, el que le dé su apoyo, totalmente gratis después de haber hecho lo que usted no se ha atrevido a hacer, sin que VOX pueda exigirle nada por ello, entonces es que es rematadamente imbécil, o, mejor dicho, un vulgar cínico, y de ello ya vamos más que sobrados con Sánchez.

Usted que tanto protestó con razón, por el escaso tiempo que le otorgaron para confrontar con el déspota en el Senado, calla ahora, afeando al partido del que en un futuro cercano espera su apoyo, utilizar el único modo legal para poner en evidencia al autócrata.

Señor Feijóo, usted no puede exigir a VOX, lo que no está dispuesto a darles, le reitero por enésima vez que las adhesiones inquebrantables, se otorgan al que se las merece, y usted hasta ahora no se ha hecho acreedor a nada. ¿Cabe mayor esperpento? En el caso de su partido, cabe eso y mucho más.

Que desperdicio de oportunidad, para poner al tirano delante de sus atropellos e infamias, que gran ocasión tirada a la basura para poder definir sin límite de tiempo al déspota, que gran momento para desollarlo políticamente en vivo y en directo, mostrando a la Nación en manos de qué escombro político hemos estado cautivos durante cinco años. Y para rematar su gran faena, que falta de valentía, para posicionarse sin fisuras junto a su futuro aliado, enfrente del peor gobernante de la historia de España.

El tacticismo de ustedes, los del PP, es altamente despreciable, cuando de la Nación se trata. Por la Nación no cabe más que ir de frente y por derecho, como corresponde a quien aspira a gobernar su Nación, y no de espaldas y retorcido por puro tacticismo.

A un gobernante no se le tiene que presuponer nada, tiene que ser él mismo el que se muestre, con sus actos, sus principios y su dignidad. No hacerlo es homologarse a la peste actual, sin principios, sin reglas existentes y con actos tan reprochables y reprobables como indignos, y para esto señor Feijóo, podría haberse quedado en su casa.

La guerra se gana teniendo un gran general, jefes preparados y versados en el arte de la guerra, oficialidad seria competente y profesional, suboficiales capaces y cercanos con sus soldados, y por encima de todo una tropa aguerrida, ilusionada, galvanizada y a muerte con todos y cada uno de sus mandos, desde su general hasta el más humilde cabo tomatero. No con su actual “quinta del buitre”, acomodados y amanerados señoritingos con adiposidades cerebrales, orondas barriguitas y ansiedades estomacales. Ni con socios de casino, profesionales del aplauso, ingenieros especializados en lisonjas, y reliquias del pasado más cercano, teniendo a una de las diputadas más sólidas creíbles y preparadas, como Cayetana, desautorizada y abandonada en el gallinero del hemiciclo.

Ustedes ya dan por sentado que van a ganar, siempre y cuando el autócrata juegue limpio. No se fie tanto, yo que usted no estaría tan seguro de que haya elecciones limpias y democráticas, teniendo en cuenta quién las va a convocar, sus antecedentes en su propio partido y los medios con que cuenta para enrarecerlas.

La inmensa parte de los votantes de VOX, antes lo fueron de su partido, y para su desdoro, nunca volverán a él. Miren hacia atrás, que su soberbia de casino apolillado no les nuble la razón, en la penitencia llevaran el castigo. Ustedes nunca hicieron nada por sus votantes de base, acordarse de ellos cada cuatro años no es suficiente, los votantes no les deben nada, al contrario, son ustedes los que deben darles explicaciones, por sus continuas traiciones, sus silencios y sus miserables desprecios.

¡Qué espectáculo tan bochornoso! Contemplar su cobardía ante la chusma de la extrema izquierda periodística, cuando les afean que vayan a pactar o hayan pactado con la “ultraderecha”. No contestando a esa basura, que los que les pagan la soldada lo hayan hecho con el partido de los criminales, el de los golpistas catalanes, y toda la hez comunistoide. ¡Qué gran oportunidad perdida de sacar a paseo su dignidad, repartiendo verdades como hostias!

Ustedes nos han echado de su familia, no les gustamos, nos desprecian por no ir tan guapos y trajeados como ustedes. Somos los pobretones de los que sólo se acuerdan cada cuatro años, mientras tanto, nos olvidan y nos desprecian. Por sus obras les reconoceréis, a ustedes los conocimos hace tiempo, ahora podremos olvidarles, aunque gobiernen. España es de todos los españoles, no solo de un grupo de privilegiados señoritos, ni somos su servicio, son ustedes los que tendrían que estar al nuestro, inmediatamente después del primero de ellos, el servicio a España.

Señor Feijóo, para hacer una gran tortilla se necesita tener muchos huevos -escaños-, que por lo que dicen las encuestas, usted no los tiene.

Si como es presumible gana usted las elecciones, espero que siga teniendo los reaños suficientes para seguir despreciando e ignorando nuestros votos. Y si les necesitan, que los paguen muy caro, que nuestros votos valen lo mismo que el de ustedes, ni un nanogramo más ni un nanogramo menos.

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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