La cultura mayúscula. Por Antonio Ramírez

La cultura mayúscula. Firmin de Sam Savage

“Firmin es un libro, por méritos propios de la literatura universal, de la cultura mayúscula, que relata, nada más y nada menos, sobre los libros”

Esta es una obra que ofrece mucho más de lo que inicialmente se puede esperar de ellla. “Firmin” es un libro, por méritos propios de la literatura universal, de la cultura mayúscula, que relatando de eso, nada más y nada menos que de los libros, realmente profundiza en la soledad, el miedo, pero tambien en el amor y la amistad.

Partiendo de roído libro por ella y de la que hace su hogar, esta rata solitaria aprende a leer, pero sobre todo, a comprender de la vida y las emociones del dueño de la librería que le acoge. Establece con él una relación para intentar curar la marginación que ha heredado de su familia roedores.

El libro es un viaje apasionante por la vida curiosa, divertida, triste y oscura, a su vez, que la peluda protagonista emprende a través de la figura de un ser humano al que admira, sobre todo, por su tenacidad ante el fracaso. Y es precisamente esta admiración, descripción y seguimiento por parte de “Firmin” lo que hacen de esta obra sublime, un relato dedicado a quienes sienten no pocos desaires de la vida por su condición o forma de existir.

Firmin es mucho más que una culta incitación a la lectura, que también, el libro es mágico y por ello debe estar en cualquier biblioteca que se precie de ser una luz para todo lo posible e imaginario. De su belleza y amenidad, viene su fascinación. “Firmin”, un gran trabajo del polifacético y memorable filólogo Sam Savage.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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