Misterio renacentista. Por Antonio Ramírez

Misterio-renacentista

«Este misterio renacentista es un Imprescindible libro, no solamente para los amantes del arte, los que siguen a la gran literatura»

Con el Renacimiento en decadencia, pero con todo el poder del arte y el misterio de una ciudad como Venecia, «La larga espera del ángel» es una historia del último tiempo de Jacomo Robusti, más conocido como «el Tintoretto«.

Alrededor de esta figura del arte de la pintura, universal surge este apasionante relato del devenir, la obra y los descendientes de este pintor inmortal. La átmosfera veneciana, única, singular es magistralemente descrita y vivida por parte de la autora, Melania G. Mazzucco. Todo el cosmopolitismo  de la Serenísima, con su pujante comercio, el arte omnipresente, su influencia política y social en el mundo, pero también con sus zonas grises y en decadencia nos brindan una trama en la que, además de Tintoretto, la gran protagonista es su predilecta hija ilegítima, Marietta.

El estrecho vínculo del maestro con ella nos hace conocer a una mujer adelantada en su época por su independencia emocional y profesional que acaba sucumbiendo bajo la imperiosa influencia de él. Esta obra sublime, rica en historias paralelas, fascina igualmente por la extraordinaria y muy detallada reconstrucción histórico-social y ambiental de la época. Imprescindible libro para, no solamente para los amantes del arte, los que siguen a la gran literatura.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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