
«El decreto de los recortes de la luz también contradice algunas disposiciones de otras normas como el Estatuto de los Trabajadores»
Cuando los recursos son escasos las familias, y también las empresas, adoptan medidas de ahorro; de energía, de agua, de gastos que puedan considerarse superfluos o al menos prescindibles… Esto lo sabe cualquiera que haya tenido que administrar un presupuesto propio o dar cuenta del uso de uno ajeno.
Es decir, cuando hay problemas, de falta de recursos, de altos precios de los mismos o de necesidad de ahorrar, los ciudadanos y las empresas no necesitan que se lo imponga la ley, lo hacen por propia iniciativa y por racionalidad económica.
Lógicamente esto no se aplica a quien está habituado a derrochar dinero ajeno sin tener que asumir responsabilidades por su mal uso. Si además es alguien que se ha habituado al “ordeno y mando”, extraño a la democrática práctica de consensuar, pactar, negociar con el resto, con todo el resto, es lógico que sus decisiones sean erráticas, mal fundamentadas y, sobre todo, con frecuencia perjudiciales precisamente para aquello que supuestamente pretende proteger.
En el caso del gobierno español, del que ya es habitual la improvisación y la constante necesidad de rectificar, la “norma” sobre el uso de la energia en iluminación y control de temperatura no solamente ha dictado una norma de -casi- imposible cumplimiento sino que contiene contradicciones en su propio texto, que además también contradice algunas disposiciones de otras normas como el Estatuto de los Trabajadores… Gran actuación de la ministra Chanel, la gran experta en derecho laboral.
No solo hoteleros, presidentes de CCAA, comerciantes están en contra de las condiciones que impone el decreto sino incluso los sindicatos -los grandes mudos de esta legislatura- han discrepado de la misma. Pero una cosa es segura, si la norma no sale adelante será culpa del PP.

