La Pintura de los días por Mila Soyyo. Hoy, Pigmalión y Galatea

¡MUY BUENOS DÍAS!

Como viene siendo costumbre desde hace unos meses, este jueves abrimos La Paseata con la colaboración de un lector.

En el día de hoy, cuento en la sección con la ayuda de un caballero. No me digáis que soy cursi, que todos los hombres que han pasado por aquí lo son, pero tenéis que entender que si él, me llama dama, de la misma forma tengo que corresponder.

Su nombre es Félix López García y en la red social de twitter la cuenta es: @FelixloGarcia

De él os contaré que durante 23 años ha estado trabajando como secretario en el Ayuntamiento de Carranza (Vizcaya) y actualmente está jubilado. Una persona culta, cuya pasión es la Historia. Tiene un blog: Españoles en Las Indias (eldramadelasindias.blogspot.com) donde nos narra cada día un trocito de historia, biografía de grandes personajes españoles, así como ilustraciones de todo ello. Si os animáis, os diría que lo leyeseis, él ha puesto toda la ilusión en realizarlo.

Ahora, os contaré algo de el artista y la obra que os presento. Os he traído dos pinturas. Realizadas entre el año 1890-1892. En una, la vista es frontal; la otra obra es la que más le popularizó, pero a mí personalmente me gusta más la primera debido a que en ella encuentro más detalles. Las he unido y separado como si fuese un marco, era la forma que he encontrado para poder presentaros las dos.

Gérôme, hombre interesado en la escultura y en la mitología griega. De ahí, y recogido del poema «Metamorfosis» de Ovidio, en el que los dioses dan vida a formas de la tierra y la piedra, se centra la obra. Os la resumo porque después Félix nos contará algo más y de una manera muy especial.

Pigmalión, rey de Chipre, en busca desesperada del amor que no encontraba en ninguna mujer, talló una escultura de lo que para él era la mujer perfecta. Enamorado de su propia obra, la agasajaba, pero era consciente de que sólo era piedra. Desesperado, fue a una fiesta dedicada a la Diosa de la belleza y del amor, Venus. Allí pidió encontrar a una mujer como la que había realizado en mármol, queriendo que fuese la propia obra, esa mujer. Venus, siendo conocedora del verdadero deseo de Pigmalión, se lo concedió.

Al llegar a casa, como era su costumbre, fue a besar a su estatua, dándose cuenta de que no era fría, y comprobando que se convertía en algo real. Se dice, que ella agradecida, también se enamoró de él, y como suele suceder en las películas, vivieron felices.

Jean- Léon Gérôme. Vesul (Francia) 1824 – París (Francia) 1904. Pintor, escultor. Academicismo, orientalismo.

A la izquierda, Jean Léon Gérôme. “Pigmaleon y Galatea” .  Vista frontal. Óleo sobre lienzo 94 x 74 cm. Smarth Museum of Art. The University of Chicago. Y a la derecha, Jean Léon Gérôme. “Pigmaleon y Galatea”. 1890. Óleo sobre lienzo 88,9 x 68,6 cm. Museo Metropolitano de Arte de Nueva York .

“Pigmalión y Galatea” Por Félix López García

Es asombroso cómo los seres humanos hemos evolucionado a lo largo de los siglos

construyendo y abandonando mitos que los avances científicos derriban sin piedad.

La luna ya no tiene magia. Pero seguimos persiguiendo algo que ansiamos y ni sabemos lo que es.

La poesía no muere, pero es algo misterioso.

Da igual que Calderón de la Barca nos haya advertido de que “la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Y da igual porque necesitamos soñar.

En el cuadro de Jean Léon Gérôme vemos que Pigmalión,

desesperado por no encontrar el amor perfecto,

se empeña en crearlo perfeccionando su arte,

y después de haber tallado la mujer más hermosa imaginable,

Galatea, consigue que los dioses le den vida para él.

Es mitología griega, pero tienen tal fuerza nuestras ansias,

que esa historia ha sido aprovechada y reproducida de muchas maneras

por artistas de todos los tiempos.

El muy religioso novelista C. S. Lewis definió ese sentimiento como

“el inconsolable anhelo del corazón humano de no sabemos qué”.

Y Shakespeare decía que “estamos hechos de la misma materia que los sueños”.

Soñemos, pues.

 

“Pigmalión y Galatea” Por Mila Soyyo

Cómo amar a lo que no está vivo, cómo poder imaginarse

hacer una escultura en marmol y pensar que eres su amante.

Cómo dedicar tus horas a lo que yace de pie, sin que pueda rozarte

querer con tanta pasión y a la vez desmoralizarte.

Y claro, llega una Diosa, te da la mano y te bendice

con la mujer que tu amas, que es piedra dura, y la transmite…

La vida, esa que anhelas, carne que tocas,

labios que besan, brazos que abrazan

y es lo que deseas, la tienes a tu lado, ella te nombra.

Un pintor que crea, mitología que ronda

un pensamiento que ejerce lo que no existe y desborda.

No hay nada tan perfecto, pisemos la tierra, la piedra devora.

***

Finalizo por hoy, dando las gracias a Félix, aceptando colaborar en este reto que propongo a un lector. Evidentemente, también agradezco a Manuel Artero editor de “La Paseata”, que me permite hacer, sin ponerme ninguna traba y porque gracias a él, esto es posible.

Desde esta revista digital “La Paseata”, os deseamos que paséis un… ¡Maravilloso jueves! Y si me permitís un consejo os diré que no construyáis sobre imposibles, los sueños se pueden realizar con perseverancia, pero siempre basados en realidades. Aunque, si hay cosas que parecen imposibles y nos basamos en tener fe y esperanza ¿de qué estaríamos hablando?. Esa es otra historia y se queda para otro momento.

MMB

Mila Soyyo

Nací en Madrid, hace ya unos años. Soy administrativa de profesión pero tengo claro que lo mío son los retos. Siempre aprendiendo, y disfrutando de todo lo que me gusta y me hace vibrar. De todo aquello en definitiva que consigue que sienta, de lo diferente, lo que no está escrito, lo que nadie espera y está ahí deseando que tu lo descubras... Y te aseguro por experiencia que llega.

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