Como española afirmo: ¡Dios salve a mi Rey! Por Vicky Baustista Vidal

Dios salve a mi Rey

«No quiero pensar en la hipocresía y como hará reventar sus capullos de color ceniza esta flor cuando muera nuestro Rey emérito Juan Carlos I»

Ayer se  reunió el poder mundial en la Abadía de Westminster para la celebración del funeral de Isabel II de Inglaterra y me resultó conmovedor observar el orden, el protocolo perfecto y el amor del pueblo hacia la figura real que ha ejercido durante setenta años como soberana y cabeza de su iglesia anglicana. Un momento en que la realeza mundial toma un primer plano a causa del punto de atención que ha señalado la muerte de la reina de Inglaterra a la que se organizan homenajes por todas partes, en ocasiones, más como mujer que reina. Y es que, cumplir bien un cargo es lo que trae; y, sobre todo, morirse, que es cuando amigos y enemigos hablan bien y estimulan la memoria del muerto.
En todas partes, en los cinco continentes, menos en España, ahora la oscura, se potencian las virtudes; que sí, alguna tendrá el muerto real. No sabemos cómo sería la reacción si el finado fuera, ¡Dios no lo quiera!, El rey de España.
No quiero pensar en la hipocresía y como hará reventar sus capullos de color ceniza esta flor cuando muera nuestro emérito: Juan Carlos I. Siendo como son nuestros colaboradores de estómago agradecido, nuestros políticos de chicha y nabo y el pueblo español, el más pasota del mundo en cuestión de Política. Aunque este último es visceral y puede que en su postrer viaje, la gente, se manifieste con ardor debido a esa pizca de morbo que tenemos todos y las consecuencias de desfiles y discursos… Ya veremos.
Hasta el momento, y mientras no se invierta en genética, educación, observación y estudios exhaustivos sobre las causas, ningún ser humano puede exigir a otro ser humano, aunque sea su rey o su reina, las virtudes de un dios.
Puede celebrar sus aciertos… Puede respetar una trayectoria digna, en especial por sus acciones de fomentar exitosamente el desarrollo y las buenas alianzas para el país; pero, mejor callar si muestra en su casa o en su vida las debilidades de un ser humano.
El Rey Emerito junto a Doña Sofía y Carlos III en los funerales de Isabel II de Inglaterra.

«los españolitos, pagamos poquísimo a nuestros reyes y con monedas cargadas de bilis y mala baba»

La verdad es que yo tiendo a creer a la muy amada del pueblo inglés y algo ñoña, Lady Di, cuando dijo que Don Juan Carlos, rey de España, pretendió tirarle los tejos, aunque algunos la llamen histérica por ello; y no me gusta. Pero, sí me gusta que el soberano, haya cumplido con su “trabajo real” para el país, lo que es su obligación. Y que, si el hombre se ha embolsado comisiones y algunos millones, merecidos los tenía por su trabajo de comercial, dado que los españolitos, pagamos poquísimo a nuestros reyes y con monedas cargadas de bilis y mala baba. Y que, si ha sido mujeriego como lo han sido cientos de reyes en la historia mundial pues, en el pecado lleva la penitencia; que ahora son otros tiempos y las queridas te graban o te denuncian por acoso y por enriquecerlas, sin movérseles un pelo ni que se les caiga el bolso… o la cabeza en la guillotina.
Como nosotros somos como somos, ya hay quien susurra insinuaciones venenosas entre los colaboradores de programas abyectos de la tele española, sobre el posible origen de la fortuna de una de las dinastías más antiguas, como es la inglesa, que digo yo, que algo habrán ganado y ahorrado en tantos siglos de dar la cara por “SU” pueblo y explotar sus propios negocios.
También es cierto que la intachable monarquía actual española se ha encontrado de repente con demasiados perros rabiosos ladrando a sus puertas. Que el plan de la escoria mundial que gobierna la patria es desterrar a Dios, la Iglesia, la Monarquía, y la Historia para dejar el país convertido en un secarral sin orden ni concierto, para que los ídolos de la miseria: Stalin, Fidel y el rebaño de enemigos de la humanidad vivos y muertos, se refocilen en su oscuridad infernal con el renacimiento de la decrepitud y la miseria en lo que un día fue la muy Católica España, defendida por Santiago Apóstol, la Santa Cruz, la Virgen María y el convencimiento común acerca de una trascendencia divina protectora que formaba por la fuerza de la creencia, un poderoso escudo del que todos eran artífices y partícipes.
Como española afirmo: ¡Dios salve a mi Rey! Pero he ocupado mi mañana en contemplar respetuosamente el funeral de Isabel II, en el que Inglaterra, entierra una parte de la historia de todos. La vimos en la prensa y en las revistas desde que nacimos y permaneció durante setenta años. Hizo lo que pudo para los suyos y jamás nos devolvió Gibraltar, pero, era una pieza en nuestras vidas como lo somos unos de otros todos los contemporáneos en el mundo.
Su pueblo la amaba y sobre todo la respetaba. Vivió grandes acontecimientos. Tuvo que aguantar muchos plastas y lo hizo con la dignidad de lo que era, una reina.
Dios la considere y la tenga en su gloria pues.
Amen.

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales.
Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida.
Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común.
Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden.
La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: