Un mundo sin alma. Por Rodolfo Arévalo

Un mundo sin alma

«Vigilen bien a sus retoños porque lo que hoy solo es una declaración en el Congreso un día puede transformarse en un caso de pederastia»

Un mundo sin alma, podría ser el título del documental que cualquier cineasta, medio inteligente, podría hacer. No se puede pedir más en un mundo uniformado y enrasado de neuronas temblorosas que, eternamente dudan porque no saben, o no contestan como en las encuestas. Realmente el no sabe, no contesta, en una encuesta, carece de importancia, pues se diluye dentro del gran volumen de la muestra preguntada. Lo malo es el momento en que el no sabe, no contesta se torna no una afirmación, si no una pregunta, ¿por qué he de aguantar esto? O una afirmación, que lo aguante su esa madre.

 

Sin posibilidad de convertirse en negación o afirmación, a ciencia cierta acerca del conocimiento de los hombres y mujeres, para contentar a Irene Montero, que no me estará leyendo o sí, vete tu a saber, quedará volando en ese lugar indeterminado en el que el odio puede hacerse inmenso. ¿No sabe? ¿No contesta? Vaya usted a saber, si lo sabe, malo, pero si no lo sabe peor, no hay mas ignorancia que la de quién no sabe que es ignorantes o no le importa serlo.

 

Y de estos hay en el mundo un tropel, que digo un tropel, un enjambre bien nutrido de abejas u hormigas, aglutinadas con un hormigón que ya quisieran haber usado los romanos para construir sus obras milenarias. ¿Para qué hay que saber si ya te dan los gobiernos e incluso la sociedad los problemas resueltos? No pienses, no malgastes tu tiempo en ese abyecto arte de derrochar energía cerebral, te hará falta para calentarte este invierno.

 

El pensamiento es como un caldo de cocido para el alma, sobre todo si está bien guarnecido y desgrasado, eso evitará que engordes tu mente de grasa perjudicial y sobrante, esa grasa que se transmite de individuo a individuo, a través de comunicaciones móviles absurdas y sin sentido.

 

Y es que algunos chuletas, tanto hembras como machos, merecen que se les bajen los humos antes de que lleguen a puestos de responsabilidad, de los que luego es difícil descabalgarlos. Papás, Mamás vigilen bien a sus retoños y sobre todo eduquen bien, porque lo que hoy solo es una declaración en el Congreso un día puede transformarse en un asesinato o un caso de pederastia y eso imagino que ya no les va a gustar. Pero claro como decía vivimos en un mundo light, en el que las cosas carecen de importancia, pero un alma rota puede que no se arregle hasta que no vea el cuerpo de otra alma rota y tirado en la acera en miedo de un charco de sangre.

 

Un mundo sin alma, podría ser el título del documental que cualquier cineasta, medio inteligente, podría hacer. No se puede pedir más en un mundo uniformado y enrasado de neuronas temblorosas que, eternamente dudan porque no saben, o no contestan como en las encuestas.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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