Frente al globalismo patriotismo. Por Javier Ygartua

Frente al globalismo patriotismo: Vamos a por todas Bolsonaro.

«Esta es la lucha que viene: el secuestro de las nacionalidades por parte del globalismo versus las identidades nacionales»

Ayer se celebraron elecciones en Brasil, Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva se disputarán la presidencia de Brasil en una segunda vuelta el 30 de octubre, tras una gran elección este domingo del actual presidente brasileño, cuyos números desmintieron los pronósticos de todas las encuestadoras en las semanas previas.

Escrutado el 99,64% de los votos en unas elecciones de impacto regional y mundial, Lula aventajaba a Bolsonaro por 48,34% a 43,28%, en lo que se perfilaba como una disputadísima elección voto a voto.

Habrá segunda vuelta y ahí Brasil se podrá derrotar al foro de Sao Paulo. ¿Y qué es esto?

El Foro de Sao Paulo es la iniciativa transnacional narcocomunista auspiciada a principios de los años 90 tras el fin de la Guerra Fría por el tirano cubano Fidel Castro y por el entonces líder sindical brasileño y presidente del Partido de los Trabajadores (y hoy expresidiario y candidato a la presidencia de Brasil), Lula Da Silva.

El Foro fue definido por Nicolás Maduro como fuerza democratizadora de América Latina y del Caribe, pese a representar realmente una amenaza para la vida, la libertad y la propiedad. 

Nació para evitar que la extrema izquierda comunista se derrumbara en Iberoamérica… y sus primeras reuniones tuvieron como protagonistas a los oligarcas de la dictadura cubana y al líder brasileño.

La Fundación Disenso presentó el año pasado un documental que desmonta esta red y recuerda que en las últimas tres décadas ha asaltado las instituciones de países en toda la Iberosfera, incluida España, y sirve como foco de difusión de las ideas totalitarias del llamado Socialismo del Siglo XXI.

Aquí en España la antigua bipolaridad de las escaramuzas políticas se libraba entre la derecha y la izquierda. Eso ya no existe. La una y la otra se han vuelto socialdemócratas. 

La pugna en la que la humanidad se juega su futuro es ahora la que se libra entre el identitarismo y el globalismo. 

O sea: entre el sentido común, representado por el primero y recuperado, entre nosotros, por VOX, y el delirium tremens propagado por el segundo y defendido por la Agenda 2030, la Unión Europea, la ONU, la Moncloa, Soros, Bill Gates, la Fundación Rockefeller, las multinacionales, los políticos intervencionistas del socialismo. Entre otros, claro.

Pero el globalismo es una moda y las modas pasan. Empieza a haber síntomas no sólo evidentes, sino abrumadores, de que las gentes del común están templando las gaitas de esa locura y recuperando el sentido común. 

Véanse lo de Chile, lo de Suecia, la Segunda Venida de Trump, las perspectivas de Sánchez, la victoria de Giorgia Meloni en Italia, el ascenso de los partidos conservadores en todas partes… 

El gran problema electoral del PSOE, y en cierto modo del PP, es que la política sin complejos de Vox está permitiendo abrir debates que antes nadie se atrevía a sacar a la palestra. Por ello, el globalismo ve en Vox un enemigo a sus planes de la agenda 2030 que trajo Rajoy a España en 2015.

Las ideas de Vox conectan directamente con las preocupaciones de los ciudadanos, que aunque las élites progresistas no puedan entenderlo, no pierden el sueño por la subida de medio grado de la temperatura de la tierra, sino con que tienen bajo cero la cuenta corriente y el coche eléctrico aparcado en el garaje sin saber si lo podrán seguir cargando. Es el único partido que como Bolsonaro en Brasil, Meloni en Italia ….  luchan contra el rosco de colorines que está por todas partes. 

Fíjense como los políticos excepto los de Vox En mucha ocasiones lucen en la solapa de los políticos y en anuncios institucionales con cualquier pretexto. Los niños lo pintan en las escuelas, e incluso las empresas del Ibex y algunas universidades están “obsesionadas” con la Agenda 2030 ¿Es la campaña de comunicación más cara de los últimos tiempos o es algo más que una operación de propaganda? 

Resulta urgente y necesario desenmascarar la Agenda 2030, con sus 17 objetivos, 169 metas y 242 indicadores.

Repito que fue Mariano Rajoy quien firmó para España este programa de la ONU en 2015. Desde entonces ha desplegado sus políticas-palancas a satisfacción de la izquierda y los sindicatos. 

Cuando el gobierno cayó en manos del frente social-comunista, la Agenda 2030, siguió funcionado como ariete para destrozar el Derecho vigente y socavar las instituciones democráticas incorporando exigencias de la ideología de género, el terror climático, el resentimiento histórico, el parasitismo social, la cultura de la muerte con el aborto-eutanasia y el fomento de la inmigración masiva.

El lema de esta Agenda 2030 es no tendrás nada y serás feliz. 

Estamos ante un programa de expropiación de alcance mundial, pero no solo de bienes, derechos y recursos naturales, que pasan a estar colectivizados según los ideales del marxismo clásico en su reformulación tardía eco-feminista. 

También sufrimos una expropiación de principios y valores: el patriotismo frente al globalismo, la libertad para transformar el esfuerzo personal en propiedad privada, la opción de defender la vida y la verdad frente al relativismo moral de las nuevas sectas fanático-climáticas.

La Agenda 2030 predica la abolición de la soberanía nacional y la confiscación del patrimonio material y espiritual de los ciudadanos. Se trata de implantar un nuevo orden mundial en beneficio del colectivismo y la tiranía en nuevos formatos. Frente a ese proyecto liberticida y antinacional.

Pregunto al Gobierno por los 130 millones de euros que ha dado a la fundación de Bill Gates.

Hay que acabar con un consenso socialdemócrata, sus ideas perversas y una tiranía que amenaza España y nuestra forma de vida. Los ciudadanos necesitan que el Estado no les ponga zancadillas, ni con impuestos abusivos, ni con trabas administrativas, necesitamos que la economía funcione.

Bienvenidos aquellos que sigan la senda del sentido común en defensa de la soberanía energética de España, pero hasta ahora solo VOX la defiende. Y aunque en muchos países del mundo estamos venciendo al globalismo. ¿Por qué no es España?

Algunos dirán que no es para tanto, que la agenda 2030 es para ayudar a crear un mundo mejor pero no es así. El núcleo de la Agenda 2030 y su vocación colonizadora en los campos económico, social y ambiental viene explicado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

Son 17 puntos que constituyen un llamamiento universal a la acción para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo.

Entre estos fines conviene profundizar en los que, obviando el nombre elegido expresamente para generar confusión, esconden prohibiciones que afectan a la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Os voy a poner un ejemplo 

Fin de la pobreza. “De aquí a 2030 erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema«. Lo inquietante es comprobar cómo aspiran a tal meta. “Crear marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza”. 

Esto es muy significativo, ya que aquí se reconoce explícitamente que para dejar de ser pobre hay que aceptar la ideología de género

También meten la cuña del cambio climático: “Fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales”. 

Es decir, para la Agenda 2030 saldrá de la pobreza quien acepte que la biología no determina el sexo o quien demuestre su sensibilidad con el clima cambiando el coche por un formidable patinete. Y así una tras otra. Fines buenistas, gato encerrado detrás.

No voy a poner todas porque este artículo sería interminable. Y ya dirán mucho que pesado es este tío con Vox. Y otros dirán que pesado es este tío hablando siempre del globalismo.

Alguien me puede explicar por ejemplo como con la sequía que estamos padeciendo, pantanos casi vacíos, con una agricultura de regadío que se muere por falta de agua y el gobierno destruyendo embalses. España está destruyendo más presas y embalses que nadie en Europa. Ahí lo dejo.

Reitero que lean la Agenda España de Vox. Es la Agenda España, una iniciativa que pone distancia con la Agenda 2030 propuesta por el globalismo internacional avalado por Naciones Unidas y a la que los partidos mayoritarios de España y el mundo adhieren con fe religiosa.

La diferencia entre ambas agendas estriba en el espíritu y los objetivos que las animan. 

Mientras una insiste con la falacia de la igualdad y la romántica figura del “hombre nuevo”, Vox propone el respeto por las naciones y las tradiciones. Naciones Unidas y sus aliados plantean claros apuntes para rediseñar el orden mundial tras los que se encolumnan desde el presidente uruguayo Lacalle Pou, en América Latina, hasta Alemania, en el corazón de Europa. 

Esta es la lucha que viene: el secuestro de las nacionalidades por parte del globalismo versus las identidades nacionales.

El propósito de la agenda 2030 es restar independencia y poder de decisión a las autonomías nacionales a favor de un súper gobierno mundial. 

Pero ¿quién delegó en los burócratas de Bruselas las decisiones de cada país? ¿Desde cuándo los organismos supra nacionales imponen políticas y sanciones a los países soberanos? ¿Acaso en algún momento los padres del mundo han encomendado a esos empleados jerarquizados la educación de sus hijos? 

Los ataques: a la familia, como institución fundante del tejido social; a las costumbres, como amalgama entre los ciudadanos; a las creencias, que mantienen vivas las tradiciones compartidas; a las fronteras, que confirman el sentido de pertenencia; al sentimiento de cristiandad, tan arraigado en el pueblo español; en resumen, el ataque a la identidad que pretenden las Naciones Unidas y todos sus acólitos.

Mucha, muchísima gente ha despertado y reconoce que las diferencias de los partidos aparentemente rivales desaparecen en estos temas y también en otros de política interna; no hacen sino reafirmar que el Partido Popular de hoy es lo mejor que le ha pasado a Pedro Sánchez e inclusive a Podemos. Y este juego de rivales-socios está ocurriendo en muchos lugares del planeta.

Aún con la enorme tarea que le espera a Vox en España, se ha comprometido en ayudar a Iberoamérica en la lucha contra este nuevo marxismo que nos ataca, porque entiende que, defendiendo la matriz latina y los valores que fundaron España, defienden a América toda. 

Yo estoy con Santiago Abascal y con Vox no por que me caiga bien, sino porque es el único instrumento para frenar el avance globalista en España, orgullosa de sus tradiciones,orgullosa de sus ancestros, de su pasado y de su historia a la que no hay que borrar por dura que sea sino aprender de ella y seguir, con la mirada puesta en el futuro. 

Brasil esperemos que sea otro pasito más para la derrota del globalismo en la segunda vuelta que se va a celebrar, al igual que Italia ha dicho no al globalismos.

La unidad de la Hispanidad es clave para el desarrollo. 

La Agenda España expresa la necesidad de profundizar en las alianzas en defensa del Estado de derecho, así como de la libertad de expresión, y la propiedad privada, ante los ataques del comunismo y el socialismo todas las naciones de la Iberosfera, a la que concibe como un espacio de intercambio político, económico y cultural para todos los ciudadanos en ambos lados del Atlántico.

Ante la cultura de la muerte promovida en el globalismo, la postura de la Agenda España es el respeto a la dignidad humana, la defensa de los principios y los derechos fundamentales, por lo que esgrime oponerse al aborto, la eutanasia y la mercantilización del cuerpo.

Es imprescindible salvaguardar jurídicamente el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, para lo cual se propone la derogación de la Ley de Eutanasia y de la Ley del aborto libre.

En la economía, conservar un enfoque patriótico ante el globalismo, es la clave para que los productores nacionales no sucumban. La competencia desleal es inaceptable. Las leyes ecológicas han creado regulaciones inalcanzables.

Como respuesta al adoctrinamiento, la educación debe saber encauzarse. «Los hijos no son del Estado ni de los organismos supranacionales. Son de sus padres», dice el documento magistral del VOX. Y así punto por punto que hay muchos más contra la globalización que defiende Vox para derrotarles y salir victoriosos.

Por España, por nuestra soberanía, por nuestra libertad, por nuestros hijos, por su futuro. Viva España.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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