Matar, una reflexión… Por Antonio Ramírez

Matar, una reflexión…

«Monumental obra de este gran escritor español, recientemente fallecido y que reflexiona en profundidad sobre si, en ocasiones, matar evita males mayores»

Monumental obra de este gran escritor español, recientemente fallecido y que reflexiona en profundidad sobre si, en ocasiones, matar evita males mayores. «Matar no es tan extremo ni tan difícil e injusto si se sabe a quién«, incide el relator de esta novela, «Tomás Nevison«, que nos traslada a la lucha contra el terror y su ámbito, donde las líneas de ese combate entre el bien y el mal son singularmente finas.

 

Tomás Nevison es la historia de un exagente de los Servicios Secretos que regresa a ellos y es trasladado al norte de España, estamos a finales de los años 90, en una crítica misión. En ese espacio oscuro de la evitación de algo peor y desde la dificultad de determinar con precisión cual es mal a erradicar, el protagonista, fajado en muchas circunstancias y padecido de toda clase de ellas, vuelve a entrar en esa dimensión en lo que todo sigue siendo posible.

 

El pulso y la tensión están prodigiosamente labrados por Javier Marías dejando, una vez más, claro, que su aclamada literatura siempre mereció más por parte de quienes tienen la potestad de testar las grandes obras, los grandes autores. Pero, con todo, no defrauda a ese enorme número de adictos a su lectura. Por el contrario, nos recuerda cuanto se echa de menos, tras su marcha, esa manera de contar la vida, en su ficción y en su realidad, de este gran hombre de letras.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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