La manifestación de la MEMA. Por Francisco Gómez Valencia

En la cabecera de la manifestación de la MEMA

«Al frente de la manifestación de la MEMA un monigote representando a Isabel Díaz Ayuso como fiel personificación del enemigo público número uno»

Ayer domingo 13 de Noviembre se produjo en Madrid después de la carrera solidaria entre atléticos y madridistas otra manifestación en defensa de la Sanidad Pública.

Los organizadores y asistentes están a favor de una sanidad de calidad (aquí en Madrid es puntera). A favor del reconocimiento a sus profesionales (incluidos los de los bailecitos). A favor de la “europeización” salarial (como el delito de sedición). A favor del reconocimiento de la cultura del esfuerzo (pese a ser una reivindicación facha), de los médicos noveles después de completar seis años de carrera y cinco de especialidad. A favor de adecuar los medios a los centros de urgencias abiertos sin el personal médico adecuado (pese a que el 60% está sospechosamente de baja médica para boicotear a Ayuso). A favor de trabajar con más seguridad. A favor de poder conciliar mejor (más aun…). A favor de fomentar sistemas que favorezca la contratación digna de los nuevos efectivos (pese a no tener experiencia real a nivel funcional), y a favor de establecer un MIR adecuado que no anime a los médicos a irse al extranjero (competencia del Ministerio de Sanidad).

Al frente de la manifestación estaban los representantes de las asociaciones de vecinos organizadoras del evento, que son las mismas a las que se refería Errejón cuando dijo eso de que: “cuando no se tiene el poder hay que reventar las calles y para eso, hay que mantener bien engrasados los chiringuitos

Al frente de la manifestación estaba MEMA (Mónica García cuya tarjeta de presentación para ser presidenta de la CAM es ser “MÉdica & MAdre”). La portavoz de Más Madrid que es la franquicia en la capital de Más País -partido satélite del PSOE dirigido por Errejón-, exigía la dimisión de Ayuso y del Consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero mientras se escuchaba de fondo gritos tan amables como “Ayuso asesina”.

Al frente de la manifestación estaba Juan Lobato, del PSOE madrileño. El mismo que pedía perdón por Twitter a su gente trasladada de otras comunidades por tren y que tuvieron que padecer los habituales retrasos de Renfe para acceder a la Plaza de Atocha a la hora convenida.

Al frente de la manifestación estaba Alejandra Jacinto, de Podemos Madrid: diciendo que “el cambio ya ha llegado a Madrid”, mientras un representante de su misma formación de Murcia informaba a su gente que “además del bocata y el refresco no olvidasen pedir el ticket para que los abonen los 20€ por el desplazamiento”.

Desde Murcia con amor

Al frente de la manifestación estaba Pedro Almodovar, supongo que representando al movimiento de “la cultura de la ceja”. El colectivo subvencionado mejor cliente de la clínica privada Ruber Internacional.

Y por último al frente de la manifestación, colocaron un enorme monigote representando a Isabel Díaz Ayuso como fiel personificación del enemigo público número uno de la izquierda española.

Lo dije por la radio y lo escribí aquí en 2020. “Aplaudir, aplaudir que con huelgas y manifestaciones os lo agradecerán”.

La sanidad como todos los sectores públicos están politizados. La izquierda ha alimentado y engordado sobremanera al monstruo y la derecha moderada le ha comprado este y muchos discursos más, de los que estaría bien que se fueran olvidando y en catorce meses derogando si han aprendido algo de lo que está pasando en España. Y es curioso porque Madrid y la CAM son un ejemplo a seguir pues siendo de las que menos invierte por habitante respecto al resto, somos de los menores en listas de espera y punteros a nivel internacional en calidad y servicios. Por lo tanto y le pese a quien le pese, el modelo de la sanidad madrileña es eficaz y eficiente.

La huelga como tal no se hubiera producido si no existiera “el fenómeno Ayuso”. Ella y su equipo de Gobierno representa el peligro más importante para la continuidad de Pedro Sánchez al frente del Gobierno. Ella y sólo ella representa el mejor ejemplo de que pese a algunas cuestiones irreconciliables, mucha parte del electorado que vota a VOX la prefiere y la vota a ella. Y esto que afirmo me temo que lo veremos en las locales cuando Almeida tenga problemas para revalidar su cargo como Alcalde en la capital.

Las bajas médicas

En cuanto a las cifras de participación, la Delegación de Gobierno más sectaria jamás conocida en democracia en Madrid, estima que 200.000 personas protestaron contra Ayuso con la excusa de la Sanidad. La cifra crece como la espuma según los organizadores situándola en 670.000 personas según información del diario El País. La marea blanca mas multicolor que nunca adornada de banderas republicanas y de los sindicatos de extrema izquierda como el de Mónica García, a ritmo de batucada se permite protestar por la privatización de la gestión de algunos hospitales mientras ofrece a sus afiliados magníficos descuentos en la sanidad privada.

Al final, da lo mismo: se quedó una bonita tarde otoñal, lució un extraordinario sol, disfrutamos de una temperatura ideal, los de la hostelería hicieron el agosto y el “manifestodromo” volvió a servir para lo que está: echar la mañana y soltar la mala hostia.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: