SPARE, las Memorias del Príncipe Harry de Inglaterra que hacen temblar al entorno del Nuevo Rey. Por Lucía Martínez

SPARE, las Memorias del Príncipe Harry de Inglaterra.

«SPARE saldrá a la venta en todo el mundo el próximo diez de enero de 2023 y una parte de los beneficios serán donados a ONGs»

Que el reinado de Rey Carlos III será más breve que el de su augusta progenitora, es obvio y además, la única certeza sobre el mismo. Porque la inminente publicación de SPARE, las Memorias del Príncipe Harry (de la expresión The HEIR and the SPARE, el Heredero y el de Repuesto) ha sumido a Buckingham en una estresante campaña por minimizar el impacto que tendrá en la opinión pública inglesa sus revelaciones, inseguro como siempre ha estado del nuevo soberano por su manifiesta falta de carisma y el escaso afecto que suscita entre el pueblo británico. A lo que hay que añadir el inextinguible recuerdo de la Princesa Diana con el mayoritario convencimiento, aún a día de hoy, de que fue asesinada.El propio biógrafo del nuevo monarca, Christopher Andersen, asegura que «tiemblan dentro de sus botas y han hecho todo lo posible para disuadir a Su Alteza«.  Las décadas que el ahora Rey empleó en preparar su subida al trono y maniobrar a tal efecto para que su reinado fuese exactamente el deseado, lejos de garantizárselo, se le están volviendo en contra con la publicación de este manuscrito antes incluso de su coronación en mayo próximo, ya que podría desencadenar no ya un annus, sino incluso un regnatori horribilis para él.

No tanto por las cada vez más escasas adhesiones y simpatías que Harry cosecha tras su matrimonio con la egocéntrica e inaguantable ex-actriz Meghan Markle, en la opinión pública a ambos lados del océano sino por la probable confirmación con sus Memorias, de las urdimbres delictivas que Carlos III perpetró, con tal de desembarazarse de cualquier atisbo de animadversión que perjudicara su imagen y su futura entronización junto a Camila como consorte, con el presunto accidente de Diana como principal evento.No en vano, la absoluta falta de empatía que exhibió la omnipotente Reina Isabel II tras el inesperado y trágico fallecimiento de la Princesa de Gales en 1997 y el dolor e indignación que su actitud produjo en sus conmocionados súbditos hizo no solo tambalearse los cimientos de uno de los reinados más sólidos de la historia. Si no que estuvo a punto de provocar su caída como aseguró el entonces Primer Ministro Tony Blair de no haber rectificado su actitud.

Funeral de Diana

Ese era el poder que tenía y sigue teniendo a pesar del tiempo transcurrido Diana, tras cumplirse este julio pasado el 25 Aniversario de su fallecimiento. Un poder que Carlos nunca logró asimilar dedicando por ello gran parte de su vida a intentar neutralizarlo aunque contraproducentemente para sus intereses muy a su pesar.Acostumbrado a salirse con la suya y con varios más que probables cadáveres literalmente en el armario  que no le han sido hurtados a la opinión pública británica a través de los tabloides a lo largo de estas últimas décadas, Carlos III se enfrentará ahora sin la protección de su egregia progenitora a gravísimos delitos, de reactivarse las investigaciones que siempre consiguió evitar.Tras negarle a Harry en el Acuerdo que se suscribió para su salida de la Familia Real o Megxit como se le denominó, los fondos que le permitieran comprar una vivienda en América, presionó también al Primer Ministro canadiense Justin Trudeau, como Jefe de Estado que Carlos aún es de la ex-colonia británica, para que una vez instalada la pareja en Vancouver les retirase el servicio de Protección Personal que necesitan, valorado en unos 5 millones de libras anuales, obligándoles con ello a mudarse a California para iniciar una andadura profesional basada en gran medida, en el interés y curiosidad que despiertan su pertenencia a la realeza.Y si bien la famosísima, a estas alturas, entrevista que dieron a la conocida presentadora americana Oprah Winfrey, fue el mayor de los errores que podrían haber cometido al dejar patente la absoluta falta de autocrítica y los delirios de Meghan, que decía haber sufrido el mismo infierno que vivió Diana con el agravante del racismo, la irracionalidad de Harry no se quedó atrás tras asegurar que estaba «protegiendo a su familia» al romper con su vida en el Reino Unido como hubiese deseado hacer por su madre, cuando la historia de ambas no podría ser más dispar. Estas declaraciones les granjearon unas antipatías que difícilmente lograrán superar en el futuro, pero el proceder del Rey sigue sin ser aceptable. A pesar de la gravedad de lo que se le avecina, sigue  demostrando con sus continuas afrentas hacia ellos, como aquellas de las que les siguió haciendo objeto durante las exequias de la Reina Isabel II, que Carlos profesa por su hijo menor, el mismo odio irracional que tuvo por su primera esposa.Hasta el punto de haber pasado gran parte de la vida de Harry, divulgando a pesar de saber que es incierto, que no era hijo suyo sino de James Hewitt y haberlo repudiado en el momento mismo del nacimiento, al ver la tonalidad de su pelo y que no era niña, como él hubiese deseado.Se dice que el origen de esta animadversión fue la humillación que sufrió en su juventud por parte de la tía de este, Lady Sarah Spencer, cuando tras salir un breve espacio de tiempo juntos en 1.977, apremiado ya a sus 27 años por la necesidad de elegir esposa entre las jóvenes casaderas de la alta sociedad, quedó en ridículo tras unas declaraciones que inexplicamente hizo ella a un par de reporteros diciendo que nunca accedería a casarse con él fuese «basurero o Rey de Inglaterra«.

Carlos con la hermana de Diana, Lady Sarah en 1997.

Carlos y Diana vivieron ambos infancias difíciles a pesar de su privilegiada posición social pero este sufrimiento determinó sus personalidades de forma distinta dando lugar a la típica pareja del narcisista y su víctima empática. Él fue un niño no querido por sus padres, despreciado por pusilánime, remilgado y comparado siempre con su hermana Anne que era intrépida y atrevida. Ridiculizado y agredido por «orejón» y «gordo» calificativo este último, con el que definió a Diana al principio de su matrimonio y que tal y como le ocurrió a John Lennon al verse definido así en sus inicios por un periodista, le provocó a ella los trastornos alimenticios que sufrió después. Aunque al fin y al cabo Carlos tuvo una infancia con una estructura familiar sólida.

Carlos III de niño

La  princesa, por el contrario, vivió una infancia marcada por la dramática ruptura entre sus padres y el desprecio y utilización que hicieron de ella siempre sus hermanos. Pero las diferencias principales entre ambos en la edad adulta fueron que Diana siguió por un lado sufriendo a manos de todos los que se cruzaron en su camino, con escasas excepciones como la de su mayordomo y hombre de confianza Paul Burrell, al que ella denominaba «Mi Roca» mientras Carlos no volvió a tener el más mínimo problema. Y supo a pesar de ello sobreponerse a cada golpe y encontrar su camino entregándose a su trabajo como Figura Humanitaria Internacional y Madrina de más de 200 Instituciones Benéficas e Icono de la Moda,mientras Carlos se afanaba exclusivamente en intentar menoscabar la autoestima y prestigio de su mujer, por envidia primero y cuando ella sacó a la luz los detalles de su desdichado matrimonio y le dejó en evidencia con ello, en quitarla de en medio después. Aunque también jugó un papel importante, el hecho de que Diana siguiese cosechando grandes éxitos en el terreno internacional tras su divorcio. Al igual que lo hizo durante su matrimonio consiguiendo que se perdiese el miedo a tocar y convivir con los enfermos de SIDA, logró después que se ilegalizarán las minas antipersona.¿De qué hechos hablaba al principio de mi artículo que dan la medida de la personalidad de Carlos, su Poder y su falta de escrúpulos? Creo que los más significativos por no extenderme en demasía, son los siguientes.Primero el extraño accidente del ex-escolta de Diana y primer amor, dado que Carlos nunca fue tal, Barry Mannakee, que a pesar de haber sido trasladado por «exceso de familiaridad» con su protegida al año de empezar a prestar servicio, tuvo un efecto tan beneficioso sobre la confianza en sí misma y el ánimo de la Princesa que nadie del entorno del Escuadrón de Protección se extrañó que poco después muriese en un extraño accidente de circulación, que el propio Carlos se encargó con una gran sonrisa de anunciarle a su esposa, poco antes de llegar a un gran evento donde había cientos de fotógrafos esperándoles durante un viaje oficial a Italia.

Diana con Barry Mannakee.

Después la entrevista que un periodista llamado Martin Bashir, del prestigioso programa de la BBC Panorama, consiguió con Diana tras engañar al hermano de esta, el Conde Spencer, haciéndole creer que el personal de ambos había sido sobornado para filtrar todas las comunicaciones que se recibían y emitían, tanto desde el Palacio de Kensington como desde Althorp House. Les presentó todo tipo de documentación oficial falsa, cometiendo con ello diversos delitos como difamación, falsedad documental, chantaje, etc que la Justicia Británica se negó a investigar durante 25 años hasta que un Juez Retirado finalmente se atrevió a hacerlo. Las revelaciones que la Princesa de Gales se vio obligada durante la misma a hacer colmaron la paciencia de la Reina, que si bien había accedido a la separación oficial pero conservando Diana, su status y privilegios durante los cuatro años siguientes y con visos de seguir así, exigió entonces el inmediato divorcio de los herederos al trono como siempre deseó Carlos.

Panorama BBC

El siguiente suceso fue sin duda el más impactante de todos, el fallecimiento de Diana sobre el que ella misma había alertado un par de años antes, dando los detalles exactos de cómo sería llevado a cabo y por que (accidente de coche por rotura premeditada de los frenos y lesiones cerebrales con resultado de muerte para que su marido quedase viudo y pudiese volver a casarse) a través de una carta dirigida a Paul Burrell. Todos los detalles del mismo, no dejaban lugar a la más mínima duda respecto a que se trató de un asesinato orquestado por las altas esferas, aunque plagado de evidencias y testimonios que se esforzaron por acallar en los once años que duró la investigación en Francia, con unas conclusiones al final, tan manifiestamente falsas como burdas. Mientras que en el Reino Unido, a pesar de la obligatoriedad de realizar otra también por el Coroners Act de 1998 «tan pronto sea posible» según estipula claramente la ley, nunca tuvo lugar para estupor e indignación de la totalidad del país.

Titular de prensa sobre la falta de investigacción del accidente en París.

Las más que extrañas circunstancias en las que la otra amante oficial de Carlos, que siempre compitió con Camila, Lady Dale Tryon o Kanga como era popularmente conocida por su origen australiano, murió también tres meses después de Diana, tras sufrir un atentado primero e intentar ser declarada inmediatamente después, como mentalmente incompetente por su marido e íntimo amigo de Carlos tampoco pasaron inadvertidas para la prensa, ni el público.

La otra amante del príncipe

Y por último, el escándalo provocado por la filtración a la prensa y al FBI de las actividades del Príncipe Andrés en relación con Jeffrey Epstein y su consiguiente caída en desgracia, junto con un único acusado también por los mismos hechos cuando eran cientos y cientos los nombres de los clientes asiduos del proxeneta que aún no han salido a la luz. Carlos siempre culpó a su hermano de estar detrás de una corriente de opinión, contra la que tuvo que luchar durante muchos años, para apartarle del trono y nombrar a su hijo Guillermo como heredero directo de la Reina Isabel II. Aunque nadie se siente apenado por el infortunio de Andrés, no parece de fiar quien ha provocado todo lo anteriormente relatado y menos si ha de ocupar la Jefatura no ya del Estado, sino de la Mancomunidad de Naciones del antiguo Imperio Británico. Y en compañía de la detestable Camila cuya imagen es incluida en las felicitaciones que reciben del Palacio de Buckingham los ciudadanos centenarios con sumo desagrado y por ello devuelven al mismo visiblemente airados.SPARE saldrá a la venta en todo el mundo el próximo diez de enero de 2023 y una parte de los beneficios serán donados a ONGs.

Lucia Martinez

Soy Sagitario, nací y me crié en el Sur. Me terminé de formar y cocer en NY y Ginebra. En constante aprendizaje y espero que crecimiento. Eterna Mafalda, con mi continuo afán de arreglar el mundo. Será que tengo un alma judía como me dicen y práctico constantemente el Tikúm Olan. La escritura me resulta por ello terapéutica. Me apasiona también la fotografía pero en especial todos los cachorritos, humanos y animales, el cine, el teatro, el arte y los largos paseos por la naturaleza al sol. He sido traductora, docente, trabajado largos años en el mundo de la empresa y en geopolítica en Oriente Medio. Inconformista. Mis principios están por encima de todo.

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