Conversaciones en el andamio. La capa de ozono y las natillas. Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio. La capa de ozono y las natillas.

Hoy mismo en el ‘hiper’, para mas señas en medio del pasillo de los yogures, dos hombrecillos a los mandos de sus carritos mientras esperan a sus contrarias…

– El otro día dijeron en la tele que se esta cerrando el agujero de la capa de ozono tanto, que casi ya no le cabe ni un piñón. Jijiji…

– Pues se ve que lo que falta por cerrarse está encima de ‘Uropa’ chaval…

– ¿Y eso?

– Porque somos expertos en cogérnosla con papel de fumar.

– Anda, anda que como eres. Hay que seguir esforzándose por el bien del planeta…

– ¿Cómo qué como soy? ¡Si no dejamos de pagar y pringar por eso siempre los mismos…! Por cierto: tú ya no puedes circular por la M30 con tu coche. Que lo sepas…

– ¿Cómo?

– Comiendo… jajajajaja.

– ¡Me cago en ‘to’ lo que se menea, en el cambio climático de los cojones y la madre que los parió a todos juntos …!

– Anda, anda que como eres, por cierto has probado las natillas de chocolate de aquí…

– ¡Buff! Deja, deja que me pierdo. ¿Te he contado que me he apuntado al gym?

– Si, el otro día. Pues yo ahora que no me ve la Cuqui, me pillo unas y me las voy a apretar del tirón esta misma noche.

– ¿Las cuatro?

– ‘Toitas’…

– Que punk macho, jajajajaja…

– ¡Buah! Eso no es ‘na’…

Feliz día de San Mauro

Españistan 14|01|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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