Democracia Sanchista. Por Antonio E.

Democracia Sanchista.

«Para la extrema izquierda frente populista, el término DEMOCRACIA significa poder gobernar sin tener en cuenta a la misma DEMOCRACIA»

Empezamos el año exactamente igual que el anterior, pero más cabreados, más pobres y más indefensos que nunca ante un gobierno ruin, mezquino e irresponsable. Con este sujeto en el poder, nada es susceptible de mejorar, sino todo lo contrario. La democracia española languidece, pareciéndose cada vez más a una de esas damas en perpetua edad de merecer, que espera y desespera, esperando que el galán que la conquiste la trate como lo que es. Lo cierto es que el galán que la espabile no será el mazámpulas de la Moncloa, más preocupado por no preocuparse de ella que ocuparse de que la ciudadanía salga de su perpetua preocupación, por como la está tratando.

Llevamos más de cuatro décadas en democracia, y hasta ahora muy pocos han tenido el coraje suficiente como para contestar en público una pregunta muy simple: ¿Qué opinión tiene usted de la democracia española? Es obvio que a los miembros del actual Frente Popular les moleste que la pregunta en cuestión se haga precisamente cuando ellos están en el poder. Y puestos a molestar, se podría hacer otra pregunta más: ¿Deberíamos seguir denominando democracia a esta especie de pastiche infecto e insano en el que el susodicho Frente Popular nos ha ido sumergiendo? Las respuestas serán lo de menos, ya que lo previsible será que la ciudadanía muestre un electroencefalograma plano. No es que estemos muertos, aún, pero el gobierno sanchista ya tiene confeccionada nuestra esquela.

Mientras tanto, la ciudadanía española asiste inane al devenir de los hechos, ciudadanos inconscientes y estabulados, más cerca que nunca de convertirse en masa borreguil que en dignos y concienciados ciudadanos. Repito la palabra ciudadanía y ciudadanos, en la creencia de que, a base de hacerlo, estemos más lejos que cerca de lograrlo, ya que mi pesimismo acrecienta lo que, en otros lares, ya está arraigado. Me molesta hasta que rime, les juro que no estaba preparado. Quizá sea que mi sentimentalismo, poco a poco, se va apagando.

El mal llamado pueblo español vive más preocupado de que el déspota les regale la enésima subvención que de exhibir parte de su otrora orgullo. Quiero pensar que no soy el único ciudadano, aún, que asiste preocupado al acoso y derribo de la casi extinta España. Las preguntas que van surgiendo son tan oportunas y necesarias, como el respirar. ¿Estamos perdiendo nuestra identidad? La única certeza es que nos están robando nuestro pasado y el futuro, el presente lo gastamos en sobrevivir, y vegetar.

Plantear hoy día ciertas preguntas es un riesgo que unos pocos aceptamos sin reservas. Preguntas muy simples que supuestamente no deberían escandalizar a nadie, a excepción del actual mandamás, al que sin duda le producirán urticaria. En la “democracia” del rey del Falcon las preguntas deben pasar previamente por su departamento de preguntas. Pero, aunque éstas esquiven los controles, serán ignoradas, quedando sin respuesta. Más tarde su autor será despedazado en la plaza pública, donde los chequistas de turno le grabarán la palabra fascista en la conciencia de los demás. El que echaba en cara a Rajoy una aparición en el plasma, asentó sus mezquinos reales en la antesala de la libertad de prensa, haciendo gala de una desfachatez ruin, soez y sectaria.

Para Sánchez la libertad de prensa es como un kleenex: desde hace años lleva el mismo paquete, pero nunca lo usa. Curiosa libertad de prensa, en la que el felón paga a sus acólitos, por callar. Claro que mucha culpa la tienen los que, sabiendo como se las gasta, acuden a ellas, a sabiendas de que lo único que van a hacer es bulto.

La libertad de opinión empieza y acaba en la andorga del déspota. Yo no me conformo, por eso estoy escribiendo estas líneas. Con permiso del déspota, o sin él, las haré. ¿O es que en España solo pueden hacer preguntas los que nunca preguntan nada? Nos estamos acostumbrando a que el autócrata elija medio, esbirro y masajista. No en balde, ha convertido, con el dinero de todos, los platós en saunas, donde los mamertos, mamertas y mamertes de turno compiten en dar los mejores masajes a su amo.

El revisionismo al poder, tiene que estar al alcance de todo aquél que quiera, o pueda, preguntar a dicho poder. Cuestionarlo o inquirirle, es la prueba del algodón a la que debe someterse cualquier gobernante que se tenga por digno, y democrático. Evitar la acción de la prensa libre deslegitima al gobernante, le convierte de facto en un cobarde, y rebaja la democracia a una burda satrapía, autocracia o tiranía, camino de una dictadura miserable.

Se trata de un tema que a nadie le debería inquietar, ni tan siquiera molestar, a no ser que sea un totalitario o un extremista, de los que tanto abundan en el redil de la extrema izquierda. El frente populismo de la ultra izquierda gobernante es muy dado a ello, nos recuerdan constantemente las excelencias de la II República, contra la que no dudaron en levantarse en octubre de 1934. Simultáneamente al golpe socialista (levantado en armas contra el gobierno de la II República) se unió la Generalidad catalana con la proclamación del “Estado catalán”. ¿Les va sonando? ¿O es que aún siguen con su maldita siesta? La pincelada histórica viene a cuento, no lo duden.

El paralelismo con la situación actual es indiscutible, las mismas siglas, los mismos comportamientos antidemocráticos, los mismos personajes, esta vez con trajes de Armani, pero con el mismo hedor a naftalina. El mismo lenguaje, la misma forma de gobernar, la misma basura ideológica. Nada nuevo en nuestra vieja piel de toro, menos para esos chequistas de atrezo que se pasean por las televisiones autotapándose sus feas bocazas con el dinero de los demás. La historia es la que fue, sin que ellos tengan que contárnosla.

Las preguntas ya están hechas, solo falta comentar los motivos que nos han llevado a hacerlas. Aquí no entrarán todos, pero sí algunos de ellos, para bochorno del miserable.

¿Es lícito que en democracia el poder ejecutivo pretenda ser el único poder absoluto? En la “democracia” de la extrema izquierda, al parecer sí. Según ellos, ¿las leyes deben supeditarse a “su único” poder? Al parecer también, cambiándolas a capricho de sus conveniencias y necesidades coyunturales. Las reglas anteriores no serán válidas, se instaurarán las que ellos legislen, aunque dichas leyes se retuerzan hasta el paroxismo. No habrá poder que no emane de su “poder” mismo, incluyendo la propia Constitución, quedando ésta como un trapo sucio, ya que solo servirá para limpiar el polvo del camino.

A partir de esa premisa, la ecuanimidad limpieza y transparencia de cualquier órgano judicial queda y quedará en entredicho. Una vez retirado el freno de la justicia, se podrá seguir legislando sin freno alguno. Pero ya antes han sacado adelante leyes que indultan a delincuentes políticos, excarcelan a ladronazos, y legalizan el saqueo indiscriminado a los que, “supuestamente”, no se enriquecen personalmente. La suelta de violadores es el canto del grajo de los idiotas, que sin tener ni repajolera idea, se metieron a legislar. Pero no se confundan, el verdadero culpable es el tal Antonio, alias el “Innombrable”, apodo con el que algunos de sus colaboradores le suelen llamar.

A partir de ahora, el sueño húmedo de cualquier delincuente podrá materializarse si su adscripción política encaja, lógicamente, en las tesis de la izquierda. El propio Rufián hizo honor a su apellido, diciendo que esta aberración sería como una “incisión quirúrgica” en el código penal, de la que solo se beneficiarían sus conmilitones. Mientras Al Capone se retuerce de envidia en su mausoleo, el lumpen catalán se dispone a volver a hacer lo mismo. Son así de chulos, de infectos y de miserables.

¿Esta basura encaja en una democracia? ¿O para estos individuos el significado de la palabra democracia es el mismo bajo el que Erich Honecker gobernó desde 1971 hasta 1989 la putrefacta RDA que, curiosamente, también fue el secretario general del Partido Socialista Unificado? Particularmente, me atrevo a constatar y constato que, para la extrema izquierda frente populista, el término DEMOCRACIA significa poder gobernar sin tener en cuenta a la misma DEMOCRACIA.

Capítulo aparte merece la purria nazionalista vasca, con Z. Ellos, al decir del líder de Ferraz, también forman parte de la democracia, junto al insulto y la vejación a los miles de víctimas del terrorismo criminal vasco. Asesinatos, atracos, estragos y secuestros incluidos. ¿Son estos los méritos y el motivo por los que ETA y sus acólitos fueron llamados a compartir mesa, mantel y legislación? Para este gobierno, sí, de hecho, son sus aliados preferentes.

Con su política de hechos consumados han convertido en aliados a cientos de criminales etarras, o es que alguien duda aún de que Otegi llevará en su próxima lista a varios de ellos, para escarnio y oprobio de la asquerosa repugnante y nauseabunda clase política que aplaudirá el gesto del terrorista.

No he puesto interrogación a esta última frase, prefiero que conste como aseveración. Es lo que hay. Así pues, la guinda al pastel la constituirá ver a Txapote, o al Carnicero de Mondragón, o incluso al criminal en serie más sanguinario en la historia del nazionalismo asesino vasco, Henry Parot, entrar en el Congreso de los diputados, siendo saludado por los miembros de la Policía Nacional obligados (por el ministro del interior de turno) a cumplir el reglamento.

Algunos dirán que mi crítica resulta excesiva, quizá sean los mismos que también dijeron que el gorrón monclovita nunca llegaría donde ha llegado, que nunca se atrevería a hacer lo que ha hecho… pero lo ha hecho. En democracia no todo vale, para este sujeto sí. Por mucha mayoría circunstancial que en un momento dado pueda tenerse, no se puede legislar a golpe de decreto, saltándose los controles que la Carta Magna exige y demanda. La democracia de Sánchez es un compendio de infamias, arbitrariedades e ignominias. Para el que suscribe, esta basurienta escoria no es democracia, es otra cosa, es una autocracia tiránica, por decirlo de una forma suave.

Estas líneas no pretenden ser ni relevantes ni importantes, pero sí pretenden que los que las lean se respondan a sí mismos. Para mí, la democracia que votamos hace más de cuarenta años, y esta plasta actual, no es la misma. Es muy difícil resumir en mil palabras lo que ciertamente costaría cien mil. Yo al menos lo he intentado.

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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