Conversaciones en el andamio ¿Fuisteis a la manifestación? Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio ¿Fuisteis a la manifestación?

– ¿Qué tal anda tu suegra?

– A ver, andar lo que se dice andar: nada porque va en silla de ruedas. La mujer está muy mal. Cada vez peor la pobre, pero es que ya son muchos años ¿sabes?

– Ya me imagino. Pero ahí va aguantando mujer, eso es lo importante…

– No sé. Está muy mayor.

– ¡Bah mujer! Esa nos entierra a todos, si me dijiste que no toma ni una pastilla ¿no?

– Algo toma ¡Pero vamos menos que yo!

– Oye y a otra cosa, al final ¿fuisteis a la manifestación? Como mi Pepe y tu Ramón estaban que si sí, que si no y al final no llamaste…

– No ¿En sábado? Ni hablar. Al final fuimos al Carrefour a por leche, que está de oferta. ¡Bueno, y es que no iba ‘la Ayuso’…! ¿Y vosotros?

– Si claro ¿Qué pasa, que hay que hacer lo que digan o hagan los políticos? Si ellos no convocaron.

– A ver, ya sabes…

– Pues no, no sé, pero bueno que es lo mismo, cada uno en su casa… ¡oye! ¿Y que leche estaba de oferta?

– Bueno, de oferta: ya sabes…

– … ¡Ah!

Feliz día de San Francisco de Sales.

Españistan 24|01|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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