Conversaciones en el andamio: ¿Has visto a Dani Mateo? Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio. ¿Has visto a Dani Mateo?

– ¡Oioioioioi que mala cara tienes…!

– Ni te imaginas chica, es que apenas puedo hablar de lo que me duele la garganta.

– Pues nada te callas un rato que calladita estas más guapa y tampoco pasa nada.

– He ido hasta al medico ¿sabes?

– ¿Y te han atendido?

– Sí claro como siempre; primero la enfermera y luego la doctora que también tenía mala cara.

– Eso es porque habrá cogido frío, como están todo el día que si manifestación pa’rriba, que si manifestación pa’bajo.

– Ya, eso también es verdad…

– ¡Oye! Y que además van en bata con el frio que hace. Si es que no se cuidan y luego que si tal, pero de lo de dar ejemplo; nada de nada.

– Bueno: no hay más que verlos con los bailecitos que se traen y ya se sabe: en los hospitales y centros de salud, las corrientes son muy malas…

– Ya, ya… en fin…

– Fíjate como estaría que me ha enseñado hasta la lista de enfermos para quejarse del trabajo que tiene por culpa de Ayuso.

– ¿Pero eso no va en contra de la Ley de Protección de datos?

– Eso creo yo pero aún así me la ha enseñado. De hecho he visto a varios conocidos: a la Mauri, al Señor Juan y al marido de la Sole.

– Anda y: ¿has visto a Dani Mateo?

– No. Ese ya no estaba. Me ha dicho la doctora que lo suyo era cuento…

– A ver… ¡no saben na’!

Feliz día de San Pedro Nolasco

Españistan a 29|01|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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