La no moción de censura (Parte 3ª y última): El PP, VOX y la historia interminable. Por Antonio E.

La no moción de censura del señor Feijóo (Parte 3ª y última):El PP, VOX y la historia interminable.

«La Nación no sólo son ustedes y sus machitos, la Nación somos todos, menos la escoria infecta y miserable que la quiere destruir ¡Suerte señores!»

Asistimos impávidos y silentes al bochornoso espectáculo de ver cómo decenas de mercenarios, filibusteros, y proxenetas de la opinión “libre” constituidos en medios de opinión, se dedican de forma grosera y sistemática a mercadear con la quincalla política que sus dueños, los dueños de los partidos, les ordenan que exhiban en la pasarela electoral. Tal es como han tratado a la moción de censura presentada por VOX y defendida por Don Ramón Tamames. El templo de la democracia, vulgo congreso, convertido en taberna donde golpistas, filo etarras y usuarios de burdeles expelen a gritos sus diatribas, que no argumentos.

Mención especial merece el déspota de la Moncloa que, con el dinero y los medios de todos, hace y deshace a capricho de su conveniencia. ¿Se puede llamar democracia a esta ignominia? Si se quieren engañar es asunto suyo, allá el que participe de esa milonga peronista, en la que se subvenciona la pobreza, se esquilma moralmente a la ciudadanía y se roba lo público.

La clase política que “disfrutamos” lleva desde el principio ignorando a la ciudadanía, acordándose de ella solamente cada cuatro años, a la hora de pedirnos el voto. La nuestra es una democracia vigilada, secuestrada por ETA y el independentismo, inexistente a todas luces, ramplona y elitista, raquítica y huesuda debido a la partitocracia que hasta ahora nos ha gobernado. Ahorrar calificativos no sería responsable, significarlos ampliamente, obligatorio e imprescindible.

Por tanto, llamar democracia a este engendro diabólico, donde el partido que gana se dedica a hacer lo que le da la gana durante su mandato, apoyado por la hez de las cloacas europeas, sin que nadie pueda pedirle cuentas, es una patraña difícil de digerir. Lo estamos comprobando en este mandato.

Y ahora vayamos a la tercera parte, el PP. Seré blandito y justo, como corresponde.

¿Por qué votar al PP? ¿Por qué hacer presidente al señor Feijoo? ¿Qué merecimientos tiene este buen señor para pretender nuestro voto? Lamento decirles que aún no lo sabemos, o por lo menos no se ha dignado a explicárnoslo. Si espera a que llegue la campaña electoral, largo nos lo fía; si espera a que pasen las elecciones de mayo, también. La extrema izquierda socialista y la ultra izquierda comunista llevan en campaña desde el primer día de su actual mandato. ¿A qué espera el señor Feijoo?

Somos muchos los que esperábamos que fuera él, con el apoyo explícito ofrecido por VOX y Cs. Apoyo ninguneado y despreciado por el señor Feijóo, que no quiso o no se atrevió a presentarlo. Que ocasión perdida, que desgana puesta de manifiesto, o tal vez que pocas ganas de confrontar sin límite de tiempo con el déspota. En todo caso usted, señor Feijoo, se retrató. La valentía y la decisión no se suponen, se muestran, o por lo menos no se ocultan.

Señor Feijóo, ¿acaso no había mil motivos para ponerla? O es que usted sólo moverá un dedo cuando le toque ir a heredar las cenizas que deje el déspota cuando se vaya, si es que tiene a bien no hacer de las suyas. Como presidente del partido mayoritario de la oposición que es, usted constituye la esperanza de muchos españoles, los cuales a día de hoy no saben lo que usted va a hacer, y qué les ofrece. La moción estaba perdida de antemano, se sabía, pero había que ponerla. Renovar en la retina y en la mente de la ciudadanía que tipo de chusma siniestra y corrosiva acompaña al miserable de la Moncloa. Y usted lo rechazó. En política los méritos se ganan, no se regalan.

Quizá piense que a resguardo de la granizada sanchista se vive mejor, cuando lo patético es que somos millones de españoles los que estamos peor que usted. La ciudadanía está deseando respaldar con sus votos a una persona que nos dé un poco de esperanza, usted lo ha rechazado, al menos no se lo reproche al que si lo ha hecho. Tenía usted que haber tenido la decencia de callarse, o al menos apoyarla.

Debería contestar a estas preguntas: ¿hará usted como Rajoy? ¿Tampoco derogará las leyes liberticidas y totalitarias? ¿Tampoco lo hará con le ley redactada por ETA y respaldada por el Frente Popular guerra civilista?

¿Va a aceptar el apoyo de VOX? O pretende gobernar sin apoyos, y seguir despreciando el apoyo de VOX ¿Va a seguir ofreciendo al PSOE que gobierne la lista más votada? La única forma de hacerlo sería comprometerse con el tirano a no derogar sus leyes ¿Bajo esa premisa aceptaría usted? Mucho me temo que sí.

En resumen: ¿va a seguir dejando que la basura guerra civilista les sigan “afeando” a ustedes su posible gobierno con VOX, cuando ellos lo hacen con el partido del jefe de ETA y con el golpismo catalán? La ciudadanía exige certezas, no incógnitas, lo siento mucho, pero usted a su paso sólo deja incertidumbres.

Por el bien de todos desearía equivocarme, en su mano está, pero por lo que a mi concierne, usted no es creíble, al menos en mi opinión. En todo caso le deseo tino y acierto a la hora de gobernar, si es que gana las elecciones generales, y el embustero no hace lo que está acostumbrado a hacer, trampas.

¿Por qué votar a VOX? Hasta hace poco tiempo promesa creciente, ahora mismo realidad incierta. A VOX se le supone, opino que así es, valores que el PP ha dejado de lado, como si le molestara mostrarlos, allá ellos. “Mueve más adeptos ver la bandera española en todos los mítines, y oír el Himno español al finalizarlos, que ver un escenario con dos eslóganes falsos, y un fondo de azul incierto”.

Esta frase se la comenté a un amigo, en el primer mitin que hizo VOX como partido. Por entonces ya estaba harto de palabrería insulsa y falsa, casi siempre pronunciada por políticos indecentes y alejados de sus bases. Eso fue hace años, es historia, pero conviene no olvidarlo.

Está muy bien airear los símbolos que nos unen, pero ese espacio, de patriotas y de gentes sencillas, hay que llenarlo de contenido, calcular minuciosamente que se hace y, sobre todo, que las explicaciones sean creíbles y diáfanas. Que se hable con una sola voz, no con varias y distintas entre sí.

Ser fiel a VOX y lo que representa, y crítico a la vez, es conveniente, y por pura lógica necesario si se quiere tener un partido vivo. La construcción de una ilusión, antes de ser certeza, es cosa de todos, y cuando se logre, también debe seguir siéndolo. Que los españoles vean y sientan a VOX como su partido, no sólo otra franquicia a la que votar sin esperar nada después.

No hay nada peor que ser un don Nadie, y creer ser Algo. Sánchez sin votos se convertirá en un escombro político, exactamente lo mismo que todo aquél que aun antes de ser nadie, empiece a creerse algo.

Hasta ahora VOX no ha gobernado en solitario, por lo tanto, está inédito en ese quehacer. Critico en VOX lo que no me gusta, y como a otros les digo lo mismo, la única adhesión inquebrantable se la debemos a la Patria, y a nadie más, por muy importante que sea. Lo único que exigiría a VOX es que anteponga el interés común al propio, exactamente lo mismo le diría al PP, pese a mi crítica. No hacerlo sería más de lo mismo, ya que hacer que todos ustedes hicieran el juramento de Santa Gadea, aparte de incómodo sería poco realista.

No se entienden sus abstenciones, y mucho menos cuando se critican las ajenas, en este aspecto VOX debería ser más coherente. Sorber y soplar sólo lo hacen los socialistas, hagan el favor de no copiar a semejantes individuos. Que sepan que no son infalibles, paso imprescindible para tratar de serlo.

Estas últimas palabras van para ambos partidos. Nos jugamos nuestro futuro, el de los que nos van a suceder, y el de la Nación española propiamente dicho. Si esto no lo entienden, y ambos no lo ponen en el fiel de la balanza, no merecerán ser los depositarios de la esperanza de millones de españoles.

La Nación no sólo son ustedes y sus machitos, la Nación somos todos, menos la escoria infecta y miserable que la quiere destruir ¡Suerte señores!

Por cierto, nunca milité en ningún partido, ni milito, ni militaré. Es mi opción particular, y como tal la ejerzo.

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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