
«Parece que dolió de lo lindo, en el soberbio ego de don Narciso, la pretensión del líder pepero de derogar el puto sanchismo»
(1)
-Parece que dolió de lo lindo,
en el soberbio ego de don Narciso,
la pretensión del líder pepero
de derogar el puto sanchismo:
a tal punto se le crispó la mandíbula,
que se la tuvieron que anestesiar
como cuando uno va al dentista
o sufre un repentino ataque d bruxismo.
(2)
«¿Desalojarme Ud. de la Moncloa?
¡Muy grande y muy lejos le queda tal cosa!»,
le espetó a Feijóo, con la mandíbula ya petrificada:
Con unas cuantas más como ella, tan marmórea,
se podría cincelar el David de Miguel Ángel
o cualquier otra estatua… en honor de un gilipollas.
(3)
-Pues fíjese que a mí se me antojaba
que Sánchez todo el rato se descojonaba.
-¡Ná; cualquier alma de buen artista,
hurgando, a fuerza de cincel, en su boba sonrisa,
habría advertido que la tenía enteramente helada:
de usarla como mazo, su propia mandíbula
o al mismo Feijóo despedazaba!

