Conversaciones en el andamio. ¡La culpa es… tuya! Por Francisco Gómez Valencia

La culpa es… tuya

Ahora resulta que dice el Gobierno de la risa, que el consumo alimentario en los hogares ha bajado porque salimos de pingoneo, gracias al progreso que genera su sectarismo. Se ve que antes de 2019 no lo hacíamos. ¡Anda, igual es que no nos gobernaban talibanes!

Ciertamente escuchas a los que verdaderamente saben, es decir; a los distribuidores, los autónomos de los puestos en los mercados de barrio y los mayoristas de los mercados de abastos y, una vez más, dejan en evidencia al Gobierno de la mentira.

Los grandes distribuidores, las centrales de compra y las diferentes asociaciones profesionales del sector alimentario que operan en España, aportan mes a mes datos irrefutables sobre la bajada generalizada de su facturación y, justifican sus márgenes. Para quien no lo conozca, sepan que ganan entre 2 y 5 céntimos de margen por cada euro que facturan, por lo que ojo al dato. Especialmente los productos frescos, que son el bastión del margen en la alimentación, se está desplomando, y es gracioso porque el propio Gobierno de la ruina –gracias al trabajo de los funcionarios en la resistencia, ajenos a la doctrina imperante–, se ve obligado a reconocer con la boca pequeña, que la bajada en 2022 respecto a 2021 es del 8,7%, aunque como el consumo en hostelería ha subido un 16,8%, a los domingueros instalados en el Gobierno, les vale y aprovechan y mezclan otra vez las churras con las merinas, para tapar sus carencias.

Profundizando un poco más en los propios datos oficiales, resulta que el consumo de carne o pescado ha disminuido extraordinariamente. Exactamente el consumo de pescado en 2022, ha bajado respecto al 2021 un 15,2% y, comparando con el 2019 un 13,2%. En cuanto al consumo de carnes, en 2022, ha bajado en un 12,8% respecto a 2021 y, un 12,5% en cuanto al 2019.

El Gobierno de los trileros, se queda tan ancho al decirte, que como ya no hay Covid gracias a ellos, todos nos hemos vuelto locos y nos gastamos fuera, lo que antes consumíamos en casa aunque como eso casi nadie se lo traga, meten más miedo y se esconden tras los tres grandes problemas de la humanidad: la enfermedad, la guerra y el clima.

Sabemos que mienten más que hablan, lo comprobamos a diario simplemente poniendo la tele, la radio o leyendo esto o aquello aunque… ¿Qué mejor encuesta que la de uno mismo en su propia casa?

Si resulta que casi la mitad de los españoles no se van de vacaciones o tampoco consumen en los bares porque están más tiesos que la mojama, una de dos: o la población activa está desatada o las cuentas no salen.

Yo conozco a uno que se queja de las encuestas, porque dice que la media de litros de vino que consume cada español al año es mentira. Él afirma sin ningún problema que sobrepasa con creces los límites porque, él defiende las tradiciones.

Al margen de las encuestas y la percepción que podemos tener cada cual, lo cierto es que las familias con al menos dos miembros trabajando sin problemas, pese a la inflación o la subida de las hipotecas, aún y con la que está cayendo, no tienen demasiados problemas para tirar para adelante sacrificando algunas cosillas sin importancia hasta ahora superfluas, lo cual significa, que al menos hasta el infame cambio de Gobierno con el comienzo del sanchismo, la parte más vulnerable de la sociedad que tanto defienden, o estaba bien tapadita, o es que con el
Gobierno anterior, no se vivía tan mal y se malgastaba.

No hace falta irse al 36 como cantan algunas folclóricas para preguntarse esto o aquello. No hace falta preguntarse porque en otras democracias murieron menos por covid, (teniendo ellos como nos venden a diario, peor sanidad). Tampoco nos aclaran lo suficiente (por el lío de las administraciones), porqué los demás se han recuperado antes
económicamente. En todo caso, viendo como ladra la perrita, la respuesta es muy simple: no estaban al mando los que mejor gestionan la ruina incrementándola exponencialmente. La fábrica de pobres, nuevos parados y por tanto dependientes, con ellos funciona bien engrasada con dinero ajeno.

A ver si aprendemos de la Historia reciente y, volvemos a la linde, echando a los indeseables (en la medida que se pueda). Dejaros también de agendas, ¡que sí, que ya lo sabemos! Los unos son primos hermanos de los otros con una diferencia de 10 años, pero: con los unos, somos menos pobres que con los otros, ¿o a caso no es verdad?

Tiñamos de azul, y verde en su defecto (si no te aguantas), el mapa de España, y expulsemos a esta tropa infame de las instituciones, pues en esto, sí dependemos de nosotros mismos, no como pasa en las encuestas del vino.

Conversaciones en el andamio. ¡La culpa es… tuya!


Feliz día de San Pacomio.
Españistan 09|05|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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