«Bildu es de decir ETA, socio preferente del gobierno de Pedro Sánchez ha incluido a 44 personas condenadas por pertenecer a la banda terrorista»
Por Miguel Ángel Blanco y por todas las Víctimas del Terrorismo insisto en hablar de ETA. Lo aviso para quienes consideren que es un tema cansino, o despertador de pereza, o alterador de zonas de confort emocional, o árido de abordar en la cotidianidad de una sobremesa y el patio del colegio porque se ha llegado a un punto en el que se vive más cómodo sin adoptar posicionamientos.
Bildu es de decir ETA, socio preferente del gobierno de Pedro Sánchez ha incluido a 44 personas condenadas por pertenecer a la banda terrorista ETA, 7 de ellas por el asesinato de 7 personas, en sus listas municipales a las elecciones del próximo 28 de mayo.
Los cómplices asesinos de José Antonio Julián Bayano, José Larrañaga Arenas, Francisco Gil Mendoza, José Manuel García Fernández, Alberto Negro Viguera, Andrés Guerra Pereda y de Jesús Alcocer Jiménez concurren el próximo 28 de mayo a las elecciones municipales en diferentes listas de EH Bildu, la formación liderada por el terrorista Arnaldo Otegi.
Se trata de Agustín Muiños Dias, alias Tinín, número 6 en la lista a la alcaldía de Legutiano, en Álava; de Begoña Uzkudun Etxenagusia, número 3 en la lista para la alcaldía de Régil; de Juan Ramón Rojo González, número 21 en la lista a la alcaldía de Irún; de Asier Uribarri Benito, número 4 en la lista para la alcaldía de Maruri-Jatabe; de José Antonio Torre Altonaga, Medius, suplente nº2 de la lista a la alcaldía de Munguía; de Lander Maruri Basagoiti, suplente nº2 de la lista para la alcaldía de Ciérvena; y de Juan Carlos Arriaga Martínez, número 3 en la lista para la alcaldía de Berrioplano. Siete personas que suman un total de 158 años de prisión por asesinar a ocho personas entre 1977 y 1997.
Completan la lista de condenados por pertenencia a ETA que van en las listas electorales de Bildu, María Teresa Diaz de Heredia Ruiz de Arbulo, José Ángel Biguri Camino, Gorka Betolaza Villagrasa, Sonia Respaldiza Bombín, Miren Agurtzane Iriondo Goti, Hasier Arraiz Barbadillo, Asier Altuna Epelde, Aloña Muñoa Ordozgoiti, Egoitz Apaolaza Goena, Sara Majarenas Ibarreta, Sandra Barrenetxea Díez, Agustín (Agus) Rodríguez Burguete, María Teresa Toda Iglesia, Koldo Elizetxea Imaz, Asier Imaz Tellería, Amaia Ibarra Urquijo, Egoitz Fernández Aznar, Gotzon Amaro López, Urko Mantzizidor Torrontegi, Andoni Lariz Bustundui, Zaloa Zenarrutzabeitia Iruguenpagate, Iñaki Gonzalo Casal Kitxu, Jesús María Smeri Zabala Muguira, Pako Aramburu Landa, Pako Aramburu Landa, Aner Petralanda Mugarra, Josu Ginea Sagasti, Egoitz Garmendia Vera, Urtza Alkorta Arrizabalaga, Kemen Uranga Artola, Jon Ander Liz Simon, Adolfo Araiz Flamarique, Juan Cruz Aldasoro Jauregui, Jaione Carrera Ciriza, Iker Isiegas Garisoain, Jorge Chocarro Zoco.
Esto aparte de una ofensa gravísima a las víctimas del terrorismo, y un motivo para que este partido político sea ilegalizado inmediatamente, es además un peligro para la democracia que personas con un historial criminal y terrorista opten a cargo público sin tener en cuenta sus antecedentes penales.
Ayer informaba un periódico de ámbito nacional que los 44 etarras que irán en las listas de EH Bildu para las próximas elecciones municipales del 28 de mayo, siete de ellos con asesinatos a sus espaldas, no responden a un antojo. Sortu, el ala dura de los actuales socios del Gobierno de Pedro Sánchez y familia política de la que proviene Arnaldo Otegi, fijó como objetivo en su congreso interno de 2022 atraer a un mínimo núcleo militante, con pasión por la lucha y para «que se tenga claro que nuestro pueblo sigue siendo un pueblo oprimido y que ese proceso de liberación continúa».
Eso se fijó en ese congreso .
Unas líneas marcadas que un año más tarde han culminado con ese fichaje de casi medio centenar de miembros de ETA. De modo que los socios etarras de Sánchez se han limitado a cumplir con sus objetivos.
Resulta ciertamente atroz que en una democracia una formación política concurra a las urnas con terroristas con las manos manchadas de sangre, pero no nos engañemos: por muy repulsivo que resulte, lo que ha representado un odioso y repugnante punto de inflexión es que el socialismo haya decidido unir su destino político a los etarras de Bildu. Estos no engañan; Pedro Sánchez, sí.
Disculpen pero claro que por desgracia tengo que seguir hablando de ETA pues Sánchez ha permitido que estén en las instituciones y en las listas electorales mientras que mi abuelo está bajo tierra porque estos mismos terroristas lo asesinaron.
Ninguna democracia digna, ningún Estado de Derecho consciente del significado de sus víctimas del terrorismo permitiría que las puertas giratorias de los terroristas fuesen la política.
Que ETA esté ocupando cargos públicos y lo pueda seguir haciendo, como si no hubiesen supuesto una gravísima amenaza a la democracia en el pasado y como si no hubiesen asesinado a nadie es una auténtica burla a la democracia, una ofensa y humillación a las víctimas del terrorismo y una traición por parte del Partido Socialista a España.
Hasta que no derrotemos a ETA de verdad y se esclarezcan los asesinatos de ETA sin resolver no voy a parar.

