Don Narciso aceptó reunirse con Joe Biden. Por Guirong Fu

Parece ser que don Narciso aceptó reunirse con Joe Biden

«Finalmente, parece ser que don Narciso aceptó reunirse con Joe Biden, en la Casa Blanca: resolvió no hacerle un feo, al pobrecito»

(1)

Finalmente, parece ser que don Narciso

aceptó reunirse con Joe Biden, en la Casa Blanca:

resolvió no hacerle un feo, al pobrecito,

pues le afectan los desaires lo que no está escrito

y hasta temieron que pudiera llegar a estirar la pata.

(2)

Biden, en reciprocidad, se vistió con sus mejores galas

y fue, la Casa Blanca, un hervidero de parabienes;

que no se recibe todos los días a personalidad tan magna,

como lo es, a todas luces, nuestro insigne presidente.

(3)

Téngase en cuenta que pronto presidirá, España,

el Consejo de la Unión Europea: al cabo, es lo que toca;

de suerte, pues, que al yayo Biden no le queda otra

sino postrarse a los pies de dignidad tan docta,

por más que, a sus 80, tenga hecha puré la espalda.

(4)

Pese a que el Sr. Sánchez se andaba con muchas prisas

-dejó en España asuntos ineludibles y muy serios-,

se le sirvió un refrigerio, con las viandas más exquisitas;

y, según ha trascendido, no dejó, el tío, ni las migas;

pues en el viaje nada comió porque se lo pasó durmiendo.

(5)

En definitiva, hay que congratularse de que Sánchez

aparcara, siquiera 24 horas, su empaque habitual;

no en vano considera él, con su empatía proverbial,

que también los mandatarios simplones e ignorantes

de países lejanos, atrasados o algo extravagantes,

(6)

tienen derecho al honor de recibir al presidente Sánchez,

siquiera sea en una visita relámpago presidencial.

Por fortuna, no obstante, le tendremos de vuelta cuanto antes. ¡Menos mal!

Con todo, se comenta que pese a encuentro tan breve

se dieron momentos de lo más delicados y tirantes.

(7)

Verbigracia, cuando a Mr Biden, inelegante, le dio por soltar:

-Por cierto, Pedro: ¿Qué será de vuestra tan consolidada democracia

-que nada tiene que envidiar a la que en EE.UU. hay-,

si, a las elecciones por celebrar en España,

hay partidos que presentan, con toda la cara,

(8)

a candidatos con delitos de sangre… y tal y tal.

¡Y yo que me quejo del puto Trump!

Por un instante, pareció que hasta podía cortarse el aire

y una mosca que revoloteaba dejó súbitamente de volar:

Por cierto, Joe: en el Capitolio de California,

¿sabes tú, por un casual, qué diantre fue

(9)

de las estatuas de Colón y la reina Isabel?

Cuentan que a Biden se le puso cara de ausente.

Y le endilgó al presidente Sánchez, de repente:

-Con franqueza, Pedro: no la conozco a ella ni le conozco a él.

Y aunque nuestro dignísimo presidente

estuvo a un tris de quebrársele la quijada,

(10)

irguió la figura, apretó el nudo de su corbata,

«miró al soslayo…, fuese… y no hubo nada.»

Y ya disculparán que acá les traiga

el tan famoso verso de Cervantes;

pero, dado que la cosa casi presagiaba sangre,

no quería sino dejarles la cosa clara:

(11)

no llegó la sangre al riachuelo

pese al cruento y delirante duelo

de tan desmesuradas petulancias.

Y quedó, allí, así constancia

de su patético talante de reyezuelos.

¡Vaya: no se sorprenden ni pizca, veo!

Por supuesto: son Uds gente avispada

y nada les sorprende que diga de ellos.

(12)

De otro lado, ¿a quién habría de extrañar

su evidente antipatía y su mutua desconfianza:

Joe está claro que a Pedro envidia su juventud y su prestancia.

¿Y Pedro: en qué fuego arde su recelo y su ciclópea fatuidad?

¡Claro: a él, los españoles están a punto de darle por saco;

(13)

mientras que ese triste vejestorio, ese jodido yayo,

hasta los 86 años, nada menos, pretende gobernar!

¡Ah, y qué mala es la envidia, y qué mala la codicia,

cuando una y otra no son sino fraudulentas ‘coronas’

con las que uno ansía desesperadamente ‘reinar’!

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

Artículos recomendados

Deja un comentario