La insoportable vacuidad de Sánchez. Por Antonio E.

La insoportable vacuidad de Sánchez

«Este sujeto nos tomó la medida desde el minuto uno, sabedor de que la ciudadanía española agoniza por falta de valores, ética y moralidad»

Desde que Sánchez se “apropió”, de aquella manera, de la presidencia del gobierno de España, fuimos muchos los que vimos claramente dónde nos llevaría este lúgubre y oscuro personaje. Sus adeptos dirán que lo hizo dentro de la legalidad, si bien también es cierto que las malas artes que empleó para hacerlo, fueron de muy dudosa ética y por tanto carentes de legitimidad.

Se puede acceder a un puesto con aparente y “exquisita” legalidad, y a la vez haber empleado subrepticiamente métodos gansteriles, alegales, o de dudosa ética política. Hoy día sabemos cómo lo hizo Sánchez, que artimañas utilizó, y que elementos “humanos” le ayudaron a trepar hasta la presidencia del gobierno. La historia política de Sánchez está plagada de abundantes comillas, amplios paréntesis, y seguramente de numerosos puntos suspensivos. Su mejor registro radica en cómo usar la gramática parda para soslayar lo insoslayable.

No ha habido nada, repito, nada, que no haya sido asaltado bajo su fantástica égida, la forma en que lo ha ocupado, rellenado y prostituido por su particular forma de producirse, léase embustes artimañas y oscurantismos. Este sujeto nos tomó la medida desde el minuto uno, sabedor de que la ciudadanía española agoniza por falta de valores, ética y moralidad. Una sociedad sin referentes, sin guías morales, sin justicia y orden que la defienda, está expuesta a que cualquier “Sánchez” de la vida, usurpe instituciones, organismos y cualquier otro centro de poder, para así poder instalar a sus acólitos y gobernar como lo está haciendo, de forma calculadamente tiránica.

En las democracias plenas la justicia emana de las leyes aprobadas por la mayoría del pueblo, en nuestro caso la justicia emana de los cojones de Sánchez, tal cual. ¿Qué clase de nación puede soportar que los principales órganos judiciales hayan sido colonizados por elementos afines a este sujeto? La respuesta la tenemos delante de nuestras narices, España.

A partir de ahora cualquier recurso que se presente ante el más alto tribunal, el Tribunal Constitucional, estará condenado al fracaso, lo estará por bastante tiempo. Sumarios como el de los ERES serán sobreseídos o ninguneados, el golpe de estado catalán les seguirá saliendo gratis, los criminales en serie nazionalistas vascos se pasean por las calles del tanatorio vasco, otrora Vascongadas, y así un largo corolario de infamias arbitrariedades y atropellos cometidos por un tipo sin vergüenza, sin principios, carente de escrúpulos y sin sentido de la responsabilidad. El que supuestamente debería revestir el cargo que ocupa con dignidad y ecuanimidad, lo mancilla y embrutece desde que se levanta hasta que se acuesta.

A más. Acomodar el Código Penal al lumpen delincuencial que le apoya, pasará a los anales de la historia como el hecho más infame y retorcido cometido por un aprendiz de dictador, nunca de un presidente de gobierno decente y leal a la Constitución.

Este sujeto no vino a servir los intereses de España, sino a los suyos propios, como ha venido demostrando desde el minuto uno de su mandato. Sus hazañas son incontables, las que sabemos, las que suponemos serán infinitamente peores, de ahí que muchos asuntos los haya decretado secreto de estado, y lo peor de todo, es que nada ni nadie le podrá sentar jamás en el banquillo. Lo suyo sí que quedará atado y bien atado.

Son tantas sus ofensas, tantos sus embustes, tantas sus patrañas, ofensas, desprecios, sin razones, delirios, menoscabos, ordinarieces, traiciones y desplantes, que ya nada nos sorprende. Sánchez no ha hecho nada decente en su sórdido mandato, todo lo que ha hecho ha sido reprobable y absolutamente reprochable.  Pedro Sánchez no ha hecho lo que ha hecho, ni ha atesorado tanto poder en sus manos, para irse por ser derrotado en las urnas.

¿Qué se puede esperar de alguien que, ante unos comicios electorales, se hincha como un pavo prometiendo lo que no realizó en cinco años? ¿Qué se puede esperar de alguien que tasa la dignidad de un joven español en un montón de calderilla?

El PSOE en boca del miserable Zapatero acaba de decir lo que todos sabíamos desde antes del día 11 de marzo del año 2004: asesinar en España resultó rentable para el nazionalismo criminal vasco, en su conjunto, y en su conjunción de intereses con el de Arzallus. Lo dijo el despreciable jerarca del PNV con su analogía de las nueces, aquellas palabras rezumaban chulería, altanería y prepotencia, sabedor de que nadie podría frenar su deriva supremacista y soberanista. El círculo sangriente lo cerró Zapatero, Sánchez se ha limitado a cimentar su poder sobre la macabra historia de ETA.

El mandato de Sánchez ya es comparable en trampas a todas las películas juntas de Fu-Manchú, pero a diferencia de aquél, éste es mucho más peligroso. La ultra izquierda social comunista es un cáncer para cualquier nación donde su ponzoña se expanda, su fétido mensaje arraigue o su nauseabunda asquerosa y repugnante ideología consiga doblegar todo vestigio de libertad. La extrema izquierda socialista ha perdido el significado de sus siglas, pero ha conservado intacto su acendrado guerra civilismo y su rechazo y aversión hacia la democracia.

Es mi opinión y así la expongo.

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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