Sobre Micheangelo Buonarroti. Por Susana del Pino 

Micheangelo Buonarroti. Retrato de Daniele da Volterra

«Durante cuatro años Micheangelo Buonarroti convivió con la familia Medicis y estuvo en contacto con los personajes más ilustres de la cultura renacentista»

 Abordar cualquier estudio sobre la obra del  gran Maestro Miguel Ángel Buonarrroti (Caprese 1475 – Roma 1564) resulta siempre apasionante, no solo por la magnificencia de sus obras, sino por el significado que encierran y transmiten al espectador. Esta grandiosidad es fruto de un don extraordinario y de todo un proceso espiritual que el artista alimentó durante toda su vida.  Es por tanto primordial en el estudio de su obra tener en cuenta la forma, sus creencias filosóficas y su espiritualidad.

 

El carácter sobrehumano que impregna su obra llevó a sus contemporáneos a llamarlo El DIVINO. Son innumerables los trabajos, biografías, estudios y tesis que se han realizado sobre él y como siempre ocurre, ha sido en ocasiones  denostado por algunos, que aunque no pudiendo dejar de valorar su arte, sí lo han juzgado por su carácter. Ante esto nada más que conocer su obra poética, su correspondencia que nos muestra su lado más humano y por supuesto analizar el  significado implícito en su obra artística.

 

Giorgio Vasari ( Arezzo 1511 – Florencia 1574), gran amigo de Miguel Ángel y autor del monumento funerario de Buonarroti en la iglesia de Santa Croce en Florencia y Ascanio Condivi (Ripatransone 1525 -1574)  realizaron en vida del artista dos magníficas biografías, pero muchos son los historiadores del arte que han estudiado a fondo su obra, entre ellos  Erwin Panofsky ( Hannover 1892 – Princeton 1968) que en “The Art Bulletin” XIX, hace un profundo estudio del proyecto de la Tumba de Julio II. Más adelante en su obra  “Studies in Iconology” incluye un capítulo titulado “ The Neoplatonic Movement and Michelangelo”

 

Otros grandes historiadores del Arte como Ernst Gombrich (Viena 1909- Londres 2001), Rudolf Wittkower (Berlín 1931- Nueva York 1971) o David Summers (USA 1941) han profundizado también en la obra del artista florentino distanciándose del método  iconológico o  incluyendo su obra en un proceso de surgimiento del naturalismo ya iniciado en la Edad Media.

Tumba del papa Julio II                                                                                                                  

En esta ocasión, me centro en la Tumba del papa Julio II, la obra que en palabras del mismo autor supuso “La gran tragedia de mi viday concretamente en las figuras de los esclavos. El proyecto se presentó en 1505, el conjunto se terminó en 1545 pero completamente distinto a la idea proyectada por Miguel Ángel en un principio y con numerosos inconvenientes.

 

Desde el inicio ya surgieron algunos desencuentros entre Miguel Ángel y el Pontífice, pero será a partir del fallecimiento de éste en 1513 cuando empezaron los verdaderos problemas para la realización del monumento. Diversas circunstancias influyeron en el desarrollo de los acontecimientos.

 

 Los sucesivos papas pusieron impedimentos a los proyectos que se presentaron. Además, las desavenencias con la familia Della Rovere, herederos del papa, fueron creciendo al exigir al artista el dinero que ya había desembolsado en la adquisición de los mármoles, los desacuerdos en la ubicación y la realización de nuevos encargos al artista  durante años, fueron piedras en el camino para la ejecución del sepulcro. Se realizaron seis proyectos en total y  el resultado en nada se asemeja al soberbio plan inicial, concebido como un gran mausoleo.

El esclavo moribundo

En principio, Miguel Ángel pensó ubicar el monumento  en la Basílica de San Pedro, exento, de grandes dimensiones y rematado por una gran pirámide de ocho metros sobre la que se colocaría la efigie del Pontífice rodeado de ángeles; el conjunto hacía alusión a las vicisitudes del Papa, que más que a labores de pontificado se dedicó a intrigas políticas y empresas militares; cuarenta serían las esculturas proyectadas para dicho mausoleo, entre ellas seis esclavos, de los cuales Miguel Ángel solo terminó dos, que actualmente se exponen en el Museo del Louvre en París,  que han sido recientemente restaurados. Los cuatro  restantes se ubican en la Galeria de la Accademia en Florencia.

 

Los esclavos del Museo de El Louvre, “Esclavo moribundo” y “Esclavo rebelde” y la escultura “Moises” son las tres  únicas figuras realizadas en su totalidad por Miguel Ángel para la tumba del papa.                                                               

El esclavo rebelde

                                                                                                                                                                                                             

Realizados en mármol y con una altura superior a dos metros se representan desnudos, algo que adquiere especial importancia en la obra de Miguel Ángel. En el “Esclavo moribundo” apreciamos una belleza serena en el momento en el que ya el cautivo se ha resignado, exactamente la idea que el artista quiere transmitir. El “Esclavo rebelde”nos recuerda a la escultura helenística, concretamente a Laooconte y sus hijos”, grupo escultórico que el artista admiraba profundamente, la forma de la figura nos transmite el deseo de liberación con  un movimiento tenso y una belleza llena de dinamismo.

 

La tumba del pontífice se ubicaría  finalmente en la Iglesia de San Pietro in Vincoli en Roma, donde hoy podemos admirar el conjunto adosado a la pared y en el que destaca la escultura  absolutamente magnífica de “Moisés”.

Moses’. Michelangelo Buenarroti

Como he mencionado anteriormente, los esclavos inacabados, se encuentran en La Academia de Florencia. Mi experiencia personal en este museo cuando lo visité por vez primera fue extraordinaria, no solo por admirar la escultura del joven David, que bien merece un estudio detallado, sino por apreciar las esculturas de los esclavos y su significado, que aunque ya esbozado en la universidad cobró vida en este espacio florentino de la mano de la doctora en arte Doña Mónica Gentili, de quien tanto aprendí.  Están situados en el pasillo que da acceso al espacio reservado a la impresionante figura del héroe mitológico.

 

Ya desde muy joven Miguel Ángel demostró un gran interés por la cultura y el arte, su deseo de dedicarse a ello profesionalmente le ocasionó no pocas discusiones con su padre, quien finalmente, al ver las excepcionales dotes de su hijo y su insistencia en dedicarse a ello, aceptó que trabajase como aprendiz en el taller de los Ghirlandaio, taller que frecuentó durante un año y que abandonó para formarse en el Jardín de San Marcos en Florencia bajo el mecenazgo de  la familia  Médicis.

 

El jardín de San Marcos constituye una verdadera Escuela de Arte y marcó notablemente la historia de Florencia y de muchos de los artistas que en él se formaron. Lorenzo el Magnífico (Florencia 1449 – 1492), gran amante y promotor de las Artes,  quedó impresionado por el talento del joven Miguel Ángel y propuso a su padre acogerlo en su palacio y ayudarle en su formación, así, durante cuatro años Micheangelo Buonarroti convivió con la familia Medicis y estuvo en contacto con los personajes más ilustres de la cultura renacentista en Florencia que frecuentaban la Corte, poetas, artistas, eruditos y filósofos entre los que destacan Marsilio Ficino (Figline Valdarno 1433- Florencia 1499) traductor de las obras de Platón o Pico della Mirandola (Mirandola 1463 – Florencia 1494), máximos representantes del neoplatonismo renacentista y que ejercieron  una gran influencia en el pensamiento de Miguel Ángel.

 

La Escuela Neoplatónica se origina a partir de la llegada de filósofos bizantinos huídos de Constantinopla tras la conquista turca (1453) entre los que destaca Georgios  Gemistos Plethon (1355- Constantinopla- Mistrá 1452), estas ideas inspiraron a artistas renacentistas como Leonardo da Vinci, Sandro Boticelli o Miguel Ángel, convirtiéndose para este último en pilares fundamentales para el desarrollo de su obra artística y poética.

 

Las concepciones neoplatónicas fueron decisivas en la formación artística de Miguel Ángel quien sintetiza a la perfección la comunión entre éstas y la doctrina cristiana.

El perfecto conocimiento de la anatomía humana de Michelangelo Buenarroti

El perfecto conocimiento de la anatomía humana, que estudió y perfeccionó gracias a la disección de cadáveres, queda reflejado en las figuras aún sin acabar, esta pasión del artista por el cuerpo humano es patente en toda su obra tanto escultórica como pictórica.

 

La idea principal que nos transmiten estas esculturas es la de un alma atormentada que lucha por desligarse de los pesares que le causa la materia para elevarse a un estado superior, encontrando así alivio en los espiritual, cerca de La Verdad, cerca de Dios.

 

El cuerpo está forzado a vivir el trágico peso de la finitud humana en un continuo combate hacia el infinito, las figuras se liberan de la piedra en la que están aprisionadas con una fuerza y una intensidad extraordinarias. 

                                                                                                                                               

Miguel Ángel ama la piedra y siente en lo más profundo de su ser la necesidad de arrancar, de sacar de ella lo que guarda en su interior y así será hasta el final de su vida con la disciplina que más amaba de todas las artes, la escultura.                                                                                                                                            

 

El “non finito” o el arte de lo inacabado se aplica a las obras que intencionadamente el autor ha dejado sin terminar, Esta estética es seguida por muchos autores, sobre todo a partir de finales del siglo XIX  cuando se quiere romper con el academicismo y las vanguardias buscan nuevas formas de expresión, por tanto esta estética se convierte en un recurso utilizado por los artistas.     

San Mateo inacabado

En Miguel Ángel es muy palpable, ya lo vemos en su obra “San Mateo” que comenzó para un proyecto en la Catedral de Florencia, Santa María dei Fiori, pero que tuvo que interrumpir ante la llamada del papa Julio II.

 

Los motivos por los que las esculturas están inacabadas pueden ser varios y no se saben con exactitud, por un lado puede ser debido a la mala calidad del mármol, también pudo influir la mala relación de Miguel Ángel con la familia de Julio II y las vicisitudes que tuvo que pasar para llegar a un acuerdo en cuanto al proyecto final y no olvidemos que el artista florentino continuaba trabajando en proyectos de gran envergadura; sin embargo, es posible que él propio autor deseara dejarlos así,  aludiendo a la estética ya mencionada del “non finito” por los problemas que el proyecto le había ocasionado durante años y realmente no tuviera intención alguna de acabarlos. 

                                                                                                                                              

En cualquier caso, las figuras de los esclavos inacabados, aún incompletas, cobran vida y tienen algo que decirnos, algo que pasa desapercibido para muchos de los visitantes del Museo de La Academia de Florencia, quienes quedan eclipsados al entrar en la sala y contemplan a lo lejos la extraordinaria escultura de “David”, pero bien es cierto que merece la pena contemplarlos y comprobar la sensación que nos transmiten.

 

 Para terminar menciono unas palabras que su buen amigo Giorgio Vasari dijo sobre él:  La virtud y la bondad de este excelentísimo escultor, pintor y arquitecto ha realizado milagros en cuanta cosa intervino

 

                               Artículo publicado en el número 150 de la revista Cuadernos de Encuentro.                                                               

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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