No sé por qué hay que disculparse por ser de derechas. Por Rodolfo Arévalo

No sé por qué hay que disculparse por ser de derechas

«¿Por qué hay que disculparse por ser de derechas y no hay que disculparse por serlo de izquierdas? A fin de cuentas viene a ser la misma memez»

Están los políticos revueltos estos días por la proximidad electoral. Fíjese usted, los de izquierda tratando de ponerse a la izquierda más y más y los de derechas tratando de disimular que necesitan a VOX, que no veo por qué es un pecado, en muchos lugares para gobernar. Tampoco sé ¿por qué hay que disculparse por ser de derechas y no hay que disculparse por serlo de izquierdas? A fin de cuentas viene a ser la misma memez, tanto en un sentido, como en el otro. Incluso cuando esas posturas quieran ser abanderadas por un hombre labrado en tierras Gallegas o una mujer labrada en Andalucía y dedicada a la política, pero que no quiere tomar posición, ni siquiera dar respuestas concretas sobre una señora llamada Irene, quizás por miedo a su paladín Pablo.

 

Lo que está claro es que, salvo en la derecha del país, el gineceo es dominante en la siniestra y no se sabe muy bien por qué. ¿Será que votan más mujeres de izquierda que hombres, será que votan más hombres a la derecha? ¿O es al revés? Vaya usted a saber.

 

Esta pregunta me retrotrae al famoso baile la Yenca, aquello de izquierda izquierda, derecha derecha, delante detrás, un dos tres… Titiritiri titiritiri, titiritiri y un, dos, tres. “Vengan chicas, vengan chicos a bailar, y no hace falta comprender la “musicá” adelante y detrás y venga ya”.

 

Recuerdo cuando la respuesta era la de Bob Dylan, “la respuesta mi amigo esta flotando en el viento, la respuesta está flotando en el viento” Y luego me interrogo también por cuantos mares de cabezonería debe esa paloma surcar, hasta que pueda descansar en una playa serena… de ser posible de blanca arena y aguas azules. No está claro, Bob Dylan, no lo aclara. Pero no, no hay lugar para palomas en un lugar plagado de halcones depredadores, como lo es la política y menos en España.

 

Así que aquí estoy yo sentado manteniendo en brazos la Paloma de la Paz, con cara de gilipollas y de no creerme nada de nada, ni de unos, ni de otros. De Europa y su parlamento, mejor no hablar, cuando ni siquiera saltan en defensa de la fresa Española… qué leche esperan de nosotros, al parecer ninguna, solo desean que matemos las vacas, como sí jugáramos al pinto, pinto, gorgorito, sacando la vaca del veinticinco y que ni siquiera tengamos un buey que sepa arar.

 

Claro que esto es para el buen provecho de los países del interior de Europa. Allí, hasta el más tonto hace relojes y lo peor de todo es que nos los quieren vender. Eso sí, llega la tropa enmudecida de criterio y rellena de mierda que no sabe de donde les cae, ¿será del sistema educativo?, y compra los relojes aunque sean de Cuco de centro Europa, casi sin rechistar. Aunque Yolanda Díaz no sepa nada de Irene Montero, y parece que ésta se quiere llevar su marca de relojes al supermercado, de bóbilis, bóbilis para no venderlos si no es con ayuda de algún macho alfa, o secuela política de éste… Nada, es posible que Yolanda no pueda hacer nada de nada, mire usted. Y es que la revolución feminista en España está todavía en pañales y salvo cuatro o cinco mujeres de bandera intelectual, que han conseguido alzarse sobre los alfas y gobernar empresas e incluso multinacionales, hay poco más.

 

Yo siempre, toda la vida he sido un defensor a ultranza de las mujeres, de hecho mi paladina era mi hermana, que lamentablemente padecía de depresión endógena y se suicidó. Por otro lado, también tuve desde siempre en alta consideración a mi madre que, por desgracia ya falleció. Por esta razón, nunca he discriminado a ninguna mujer, es más las he puesto siempre en un pedestal. Incluso me causaban un miedo casi primitivo acercarme a ellas, podían destruirme de una mirada, si es que llegaban a mirarme. Por desgracia para mí una gran parte de ellas han caído de sus pedestales, las que se dedican a la política de izquierdas. La razón es que ser mujer de izquierdas es muy loable, pero remueve todo el misterio que puedan tener como seres humanos hembras, que tal como los machos, debieran tener de función principal, como animales racionales que somos, la reproducción de la especie. Pero parece que esta “tiranía”, porque al parecer es impuesta así, no es de recibo en las agrupaciones feministas. Esto es un error, porque la principal reivindicación de una mujer debería ser poder serlo contra viento y marea. Además de ser respetada por su máxima función como mujer que es ser dadora de vida a nuevos seres humanos, que no quita para que también puedan hacer millones de cosas más, no relacionadas con lo genético. Tratar de comportarse como varones dominantes en la horda es peligroso y si la racionalidad llega a ser el común denominador, está claro que la humanidad como tal desaparecerá, más pronto que tarde.

 

Por eso estamos algunos varones, sosteniendo en brazos la paloma de la paz, con cara de gilipollas, dado el resultado. Es por eso que no comprendo ¿por qué están los políticos revueltos estos días por la proximidad electoral? Fíjese usted, los de izquierdas, tratando de ponerse a la izquierda más y más y los de derechas tratando de disimular que necesitan a VOX, que no veo por qué es un pecado, en muchos lugares para gobernar. No sé por qué hay que disculparse por ser de derechas y no hay que disculparse por serlo de izquierdas, a fin de cuentas viene a ser la misma memez, tanto en un sentido, como en el otro. Pero este fin de semana vienen tormentas y vamos a quedar pasados por agua como los huevos.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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