
«Estamos en tiempos de imbéciles, época donde cotiza al alza el engaño, y a la baja la dignidad del ser humano»
Me había prometido a mí mismo no criticar al PP hasta después de las Elecciones Generales, sabedor de lo que vendría después, pero he aquí, que mis expectativas se han visto truncadas.
De siempre me pareció que escribir sobre lo obvio es cansino para el que lo escribe, y redundantemente tedioso para el que lo lee. Aunque he de confesar que hay situaciones en que los términos sirven también para decir que resulta cansino leer lo obvio, cuando el que escribe redunda en lo tedioso. Acabo de definir la política, porque cuando la estupidez prima sobre la brillantez, entendiendo por brillantez al que evita la estupidez que acompaña a ciertos políticos, se nos aparece en carne mortal María Guardiola.
La frase es retorcida, pero no tanto como las mentes que están protagonizando el desastre que se nos avecina. Cuando deberíamos estar contando los días que nos faltan para dar una sonora patada en las ínfulas del déspota que nos gobierna, he aquí que nos sale una señora, cuyo único afán es constituirse en la estúpida mayor del reino. La culpa no es sólo suya, también lo es del “comité de sabios” que asesoran al cada vez más improbable aspirante a presidir el gobierno de España. Ojalá me equivoque, pero asientan conmigo que nadie mejor que el PP y sus acólitos, para arruinarnos el verano, “Rajoy forever” II parte.
No volveré a comentar las miserias que esconde la señora Guardiola y sus propios más cercanos, propias de una orquesta de chácharos, que de un grupo de políticos serios. Porque prefiero criticar al PP antes del 23-Julio, que añadirme después al batallón de imbéciles que se sumen al sepelio político de una ilusión, que, al decir de las últimas noticias, podría convertirse en cadena perpetua colectiva, sin posibilidad de libertad condicional.
Que, a estas alturas, nos venga esta “becaria”, asesorada según hemos visto por un hombre de Ferreras, a exhibirse mientras se lima las uñas, despotricando sobre lo malo que es Vox y lo exquisitamente “femilista” que es ella, no sólo clama a Génova 13, si no a cualquiera que tenga dos dedos de frente. Y es que hace falta ser cerril, o de sesera cejijunta, autoproclamarse presidenta, sin tener los apoyos necesarios, y además sin contar con el único partido que puede dárselos.
Estamos en tiempos de imbéciles, época donde cotiza al alza el engaño, y a la baja la dignidad del ser humano. Tiempos donde un insignificante majadero dice que nunca engañó a nadie, que sólo cambió de opinión, tal cual. ¡Que tiempos aquellos! Cuando la fiabilidad era la norma, lo predecible la moneda de curso y la palabra dada se escribía con letras de molde.
Se celebra el día del orgullo LGTBI, ni siquiera sé si está bien escrito, ni me importa, dejándonos al resto sin celebrar nada, que no sea nuestro fracaso como ciudadanos. Salir del armario es la mejor forma de obtener pedigrí, imagino que si se saliera de una mesita de noche sería más celebrado, por aquello del espacio. Los que sólo hemos conocido mujer, nos señalan, llamándonos arcaicos y retrógrados, textual, cuando lo cierto es que el UHF o segundo canal es más viejo que la orilla del río. No me gusta la palabra hetero, prefiero otra más normal, como formal.
No pretendo crear polémica con nadie, ni que nadie la tome conmigo por expresarme con libertad, la misma que usan aquellos que han tenido que salir del armario, para decirnos eso, que han salido del armario. Como si con ello dieran un golpe en la mesa, para acentuar su gesto.
Miren ustedes, la intimidad es asunto de cada uno, y por tal motivo no entiendo que nadie tenga que airear si Dante también tiene que ser Tomante, o viceversa. Dejen de airear sus cuitas, que a nadie le importan, y dediquen su ingenio a idear como comportarse, sin decir que son y como lo hacen.
Mientras escribo estas líneas, acabo de oír que esta figura del noble arte del alpinismo urbano, María Guardiola, ha dado un giro político a su esperpéntico comportamiento, y dice que con Vox gobernará Extremadura, hasta que las urnas les separen.
Sería una buena candidata para mandarla a ver al señor Polculo, pero no creo que, para una figura tan importante de la hípica, ese sea un lugar lo suficientemente adecuado para su esbeltísima y serenísima guardiolez.
La primera vez que la actualidad me chafa unas líneas, consideren que lo bueno si breve, dos veces bueno.
