
«La vuelta al mundo en un dedal. Capítulo 30: El contrasentido de Sánchez el candidato, tan crispado como narcisamente sobrado»
(a)
Curioso el caso de Sánchez, el candidato:
se diría que, el tío, en apariencia, va sobrado;
pero, casi en la misma medida,
le nota uno, enseguida, crispado.
El ‘contrasentido’, pues, resulta más que evidente;
(b)
y no veo, entre tanto ‘tertuliano inteligente’
o tanto ‘analista docto y competente’,
a nadie que se digne realmente a analizarlo.
Veamos; ya comprendo que puede ser asunto
que es mejor dejar en manos de la psiquiatría:
un Narciso de manual como él, me barrunto
(c)
que la sola idea de perder las elecciones en modo alguno aceptaría;
y sin embargo, todo en su persona refleja un vago ‘temor oculto’
de jugarse, en las próximas generales, ¡hasta la propia vida!
Vean Uds., si no: Anteayer mismo, con ‘Patético Motos’, parecía
(d)
que iba a comerse al pobre personaje tan menguado como ya es.
Y en tanto que a Pablito se le veía, ante él, acojonarse,
el candidato Sánchez le mostraba cada vez mayores fauces,
igualito que un león inquieto y famélico a punto de zamparse a la pobre res.
(e)
Y bien poco le faltó, al presentador, para rogar por su mismísima vida:
le hizo, al ‘león’, tales requiebros y le regaló tantos cumplidos y parabienes,
que más que solicitarle, don Narciso, cosa alguna, se diría… que se la exigía!
(f)
Tan así fue, que bestias camino del degüello
muestran mayor presencia de ánimo
al ver peligrar su cuello.
Obviamente, Sánchez llamará ‘resiliencia suma’
a su propia rampante y agresiva crispación.
Y, el bueno d Motos, su más que evidente canguelo
lo disfrazará de ‘sublime empatía’,
(g)
como exige un mínimo de cortesía
o las reglas no escritas del buen entrevistador.
En cualquier caso, ¡qué quieren Uds. que les diga;
yo diría… que se les vio el plumero a los dos!
¿Y qué vimos mismamente ayer que sucedía?
¡Vaya por Dios: a ‘Patético Motos

(h)
se le fue la gracia… y perdió toda la alegría!
Y grave, flojo y soseras, pobrecito, se quedó.
¿Y qué hizo, a su vez, Feijóo?
Digámoslo claro: Recitó su ‘biblia’ en verso,
tranquilo, pausado, con talante creíble y serio,
pero dejándose entrevistar en todo momento
(i)
e imponiendo cierta distancia de por medio,
en lugar d amenazar con comerse al entrevistador.
¡Y cómo se nota dónde hay alguien
que se cree su papel político,
más allá de sus humanas limitaciones,
o un ampuloso y envarado personajillo
que no supo jamás de políticas convicciones!
(j)
Si es realmente cierto aquello de que antes
se atrapa a un ladrón que a un cojo,
cualquier inválido rivalizaría a modo
si se diera el caso de correr junto a Sánchez:
no hay, en él, un solo gesto, mohín o aire
que no delate su falsedad y endiosamiento bobo.

que no delate su falsedad y endiosamiento.
