
«El sujeto que ha inventado la mentira cambiante, la patraña coyuntural, el embuste generalizado, culpa a los medios de no haber entendido su estrategia»
Como todo el mundo sabe, y si no debería aprenderlo, la gota china es una forma de tortura de rancia raigambre entre los ciudadanos chinos. El método es extremadamente desgarrador y lacerante, produce un dolor tanto físico como mental realmente insoportable. No sólo puede arrebatar la vida al que la sufre, sino que también le enajenará lentamente hasta anularle como persona, si antes no ha sucumbido físicamente.
Afortunadamente, que se sepa, este método ha sido erradicado, no por imperativo moral allá donde se practicaba, sino por haber inventado otros que superan ampliamente al anterior. En España hubo otras formas, como en todas partes donde el que mandaba hacía de su capa un sayo, hasta que apareció en escena Pedro Iº El Insufrible y cambió el refrán, haciendo de su traje, una sarta de debates.
Como las diferencias pueden ser odiosas, no todas lo son, rebajaremos el método letal de los chinos, por otro más sugestivo y actual, como lo son los medios audiovisuales. Y es en este maremágnum de imágenes y sonidos donde Pedro Iº el Omnipresente, se hace carne lechal y aparece entre nosotros, a no ser que antes usemos el mando para mandar al tal Pedro I El Increíble Hombre Cambiante a visitar al señor Polculo, y nos centremos en ver cómo las hienas devoran el cadáver de un ñu.
Y surge la pregunta: ¿por qué tanta inquina hacia el tal Pedro Iº El Impresentable? Las respuestas son tan variopintas como obscenas, entendiendo por obscenos: insultos, imprecaciones, epítetos altisonantes, degradantes, ominosos, barriobajeros, escatológicos, políticos… y hasta personales. Esto es lo que nos produce a muchos la sola presencia de Pedro Iº “El Torturador”. Lo espectacular del caso es que todas las personas coinciden en un común denominador, su aversión hacia Pedro Iº El Miserable.
El tal Pedro Iº El Advenedizo nunca decepciona, es de los pocos políticos que cambian de cara según sea el auditorio que le ve, o escucha. Pedro Iº El Estomagante puede parecer servil, adulador incluso a veces sencillo, hasta que el mero hecho de preguntarle qué hora es, hace que las mandíbulas se le desencajen, y ponga cara de Pedro Iº El Destripador, o sea, su careto habitual.
A veces, rara vez, también puede parecer humano y comprensivo, e incluso normal, hasta que el matiz de una pregunta hecha por parte de Abascal hace que brote Pedro Iº El Conan de la Moncloa que lleva debajo de la camisa, sin mucho músculo, por cierto, pero con mucha mala baba, apenas contenida. Pedro Iº El Desatascador nunca defrauda cuando de degradar al contrario se trata, quizá sea de ahí donde extrae tanta bilis apenas contenida, y también donde su supina cretinez le juega malas pasadas.
Pedro Iº El Trilero nunca desentona, ni defrauda, si hubiese sido comunista habría sido Vladimiro Putin, la misma sonrisa falsa, el mismo falso carisma y la misma falsedad para representar lo que mejor se le da, ser un falso. Si hubiera sido un nazi, sin duda alguna habría sido también Vladimir Putin, sin la O de obrero, pero con acento de Altona (Barrio de mala nota de Hamburgo) eso sí, adornado al estilo Ángelo con muchas lucecitas en la mesita de noche y guirnaldas en la tapa del bidé, como corresponde a tan “egregio” personaje.
Lo siento por los falsos, que tienen en Pedro Iº El Falaz al mejor competidor de la liga falsaria, pero nobleza obliga, le considero el mejor de entre todos los ellos. Pedro Iº El Embaucador, es nuestra particular gota china, empeñado en torturarnos a base de apariciones televisivas, donde habitualmente se somete a sesiones de masaje, con el consabido y predecible final feliz.
Su última víctima ha sido un tal Pablo Motos, a partir de hoy Pableras Patinete, incapaz de abrir la boca el día de autos, si no era para balbucear lo bueno que era Pedro Iº El Debates.
Cuidado que hay temas para hacer un poquito decente la “entrevista”, pero no, en la izquierda solo hay cojones para repreguntar a los cretinos de la derecha. En Al Rojo Carmesí dan clases al contado de como dar masajes en sálvese la parte, sin bajarse la moral a los tobillos, otros ni eso. Sin ir más lejos, en Cataluña, por ejemplo, sólo te masajean si sabes cantar a capela “El segaor”, vas puesto de lo que sea, y cedes el 3% de tu dignidad al fondo buitre del manguta de turno.
El que en cinco largos años no tuvo valor para ir a un medio que no controlasen sus lacayos, ahora no sale de ellos. Incluso obliga a sus ministros a lustrarle los zapatos a lametazos, cosas veréis. Desde Benny Hill nadie había visto semejante astracanada, morar en 13 Rue de Ferraz, antes Percebe, obliga a eso, y a más, algunos de ellos nunca morirán sin el consejo de su abogado.
El sujeto que ha inventado la mentira cambiante, el orgasmo televisivo, la patraña coyuntural, el embuste generalizado, culpa a los medios de no haber entendido su estrategia. Estos, a cambio de ser perdonados por tan putrefacta deidad, sucumben ante él, y ordenan a sus estrellas que se abran de piernas, como vulgares mujerzuelas. El símil es lo más gráfico que he encontrado, había otros más escatológicos, pero con Pedro Iº El Libidinoso hay que ir con tiento, más que nada por no caer en el agotamiento verbal.
A todo esto, observo que en la derecha nadie se mueve, ni Feijoo, ni Abascal, ellos sabrán si consideran que España debe seguir bajo el zurriago de Pedro Iº El Bolas, o aún creen que van a ganar sin despeinarse. Quizá les parezca bien no luchar con todas sus ganas por el futuro de la Nación, o a lo mejor el verano les resta ínfulas, o valor. El caso es que los españoles estamos observando con preocupación que, en vez de aunar esfuerzos, creen que les dará más votos el darse de bofetadas entre ellos, que callar hasta que Pedro Iº El Satisfaier se corra de sitio.
A ambos les diría que se equivocan, que hay un millón de motivos para ir a todos los debates posibles, plantar cara a Pedro Iº El Estafermo, desnudar su despreciable ideología, ponerle delante del espejo de ETA, del golpismo catalán y el indulto a sus ladrones, de la excarcelación e indulto a violadores pedófilos y pederastas, de todos los hijos de la gran puta que han sacado rédito político ante la cobardía de Pedro Iº El Pestilente, de todas sus traiciones y felonías, abusos y ocultaciones. Lo que un servidor no entiende es la política moderna, donde nadie va de farol, hasta que la luz del poder hace inútil tanto falso resplandor.
Al parecer a ambos líderes de la derecha, o derechas, o derechita y derechona, no les basta con todo lo anterior, a no ser que estén de acuerdo entre ellos, y estén jugándose nuestro futuro, a la carta más alta.
Lo que conviene que nadie olvide, es que este tipo, Pedro Iº El Embustero Malopinante, no ha llegado hasta aquí para irse por las buenas (Urnas) ni mucho menos. Lo que vimos en El Hormiguero mete mucho miedo, vimos a un déspota ensoberbecido, altanero soez y delirante, un gánster de la política, un atracador de ilusiones, un malversador de promesas, un libertino de vidas, un despilfarrador de ilusiones, las nuestras, un tirano muy seguro de que sus patrañas van calando, un dictador en ciernes al que todo le resbala, con tal de conservar el poder, el suyo, que en democracia es el nuestro.
Este sujeto, Pedro Iº El Oblongo, es un cínico, un truhan consentido, un soviet armado y peligroso, si como arma se cuentan sus mentiras. No se puede razonar con quién no razona, ni hablar con quién sólo insulta, ni dialogar con quién sólo masculla. Lo malo para todos es que enfrente no hay nadie, ese será nuestro castigo, por no haber sabido defender como españoles lo que no merecemos conservar como hombres. Espero equivocarme, pero con Pedro Iº El Miserable, nunca estaremos seguros.
