Parece que la amnistía está madura… o no. Por Antonio de la Torre

Parece que la amnistía está madura… o no. Ilustración de Juanma

«Y ¿Qué fiesta sin la Tía Juana? En medio de la polémica sobre la amnistía, aparece Dolores Delgado y pide investigar las torturas de la policía franquista»

Empiezo por decir que ignoraba otra “festividad” progresista que no conocía y que se celebra el día que escribo esto. Se trata del Día internacional de la bisexualidad que, de haberlo sabido, habría incluido en mi artículo de ayer , pero es imposible estar al día de tanta estupidez. 

Dicho lo anterior, vamos con lo importante de lo que se puede estar cociendo, si no está ya cocinado y casi servido. Si nos atenemos a las declaraciones de uno de los indultados, Oriol Junqueras, y estos pueden ser golpistas, delincuentes o traidores, pero no suelen mentir en esas cosas: La amnistía está pactada cuando se negoció la mesa del Congreso

De completarse esta nueva felonía, que si está en la mano de Pedro I el Mentiroso, y sus fieles del Tribunal Constitucional le encuentran la forma de vestir el muñeco del “Alivio Penal” como alguien denominó la figura legal, no dudará en hacerlo, y sólo cabría denominarlo como Adolfo Suárez Illana –con el que coincido en esto– tituló el pasado miércoles su artículo en El Debate: “Inmoralidad política y aberración jurídica”.

Aunque estos últimos días no hemos dejado de escuchar lo que decía en su día el presimiente PinócHez, me parece conveniente recoger aquí algunas de sus afirmaciones que se han tornado en mentiras, perdón, en “cambios de opinión”, porque el doctor Plagio cum Fraude no miente, “evoluciona” según lo vaya necesitando para sus fines. Decía, no hace mucho, en su realidad paralela, que Yo –con su pausa ególatra–, hice lo que dije. Y es que no iba a ser presidente a cualquier precio. Que el cambio que se merecían los españoles no era sustentar la gobernabilidad de España ni en chantajes ni tampoco en aquellas fuerzas políticas que aspiran a romper con España. Esa palabra la he cumplido. Lo que dijo exactamente allá por marzo de 2016 fue Yo –que no falte su ego– no voy a permitir, con todos los respetos a los votantes de Esquerra Republicana, que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas. No lo voy a permitir Sr. Rajo… –lo traicionó el subconsciente en su obsesión del NO es NO con el líder popular y tuvo que rectificar– eh, Iglesias.

Y no mucho antes, enero de ese año, le decía esto, creo que a Carlos Alsina, en Onda Cero, con su proverbial rotundidad: Yo, don Carlos, no estoy dispuesto a gobernar a cualquier precio. Yo no voy a ser presidente del gobierno a cualquier precio”. E iba más lejos en su patriotismo: “No se puede trocear la soberanía nacional. Nosotros no queremos trocear la soberanía nacional. Un poco más tarde, en la campaña electoral de 2019, le decía muy campanudo al entonces líder del Partido Popular: A ustedes, Sr. Casado, se les escapó Puigdemont y yo me comprometo, hoy y aquí –solemne donde los haya–, a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia. La realidad, bien distinta, fue que formó gobierno a la segunda con el que no podría dormir tranquilo por las noches, como el 95 % de los españoles; supeditó la gobernabilidad de España a partidos independentistas, no sólo a ERC, al que se refería en su intervención anterior, sino a BILDU y al BNG, de extrema izquierda los tres, y al PNV, al otro extremo, por la derecha. Le vale cualquiera si le permite seguir en el poder, y, lo más grave y centro de la aberración que ahora perpetra, mendiga el voto del que iba a traer a rendir cuentas ante la Justicia, el fugitivo de Waterloo, Carlos Puigdemont, que quiere mucho más que la amnistía.  

No contento con la sarta de contradicciones, perdón, cambios de opinión, anteriores, el otro día, después de su paseo por Nueva York para asistir a la asamblea en la ONU, acompañado por 107 asesores y palmeros, 107 –de la acreditada ganadería de la Moncloa–, hablaba sobre su posible investidura, dando ya por fallida la de Alberto Núñez Feijoo: Luego, si fracasan, como ellos mismos, incluso el propio candidato da por fracasada su investidura, espero que el Jefe del Estado haga otra ronda y yo pueda ser designado candidato. Y ahí hablaré. Lo que tenga que decir, lo diré a partir de ese momento. Espero que explique también su donación de 200 MM€ para la Agenda 2030. Pero ya había hablado previamente con nuevas falsedades, tan habituales en él: Nosotros hemos respetado siempre el trabajo y la labor de la Justicia. Lo hemos hecho siempre –lo tiene que repetir porque ni él se lo cree–. También digo, y lo he comentado siempre –tres siempre en una frase y yo le preguntaría ¿cuándo lo ha dicho?–, que una crisis política nunca tuvo que derivar en una acción judicial y en una judicialización, como vimos en toda esta crisis. Cuestión que desmintió Mariano Rajoy en la entrevista que el pasado jueves le hacía Carlos Herrera en su programa en COPE: «Yo le expliqué cuáles eran las razones por las que había que aplicar el 155… Sánchez no me habló nada de judicializar ni no judicializar«. Y al Sr. Rajoy se le podrán achacar muchas cosas, pero entre su palabra y la de un mentiroso acreditado como Sánchez, la duda no existe. Y llegó aún más lejos el presimiente en funciones para rematar su talante democrático: Y como corresponde a un Estado democrático y de derecho como el español, el acatamiento significa su cumplimiento. Todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley (bis) –también lo repite dos veces por lo dicho antes–, nadie está por encima de la ley, todos estamos obligados a su cumplimiento.

Y en medio de esta vorágine de comentarios y especulaciones sobre el propósito de condonar los delitos golpistas condenados por el Tribunal Supremo –Sentencia 14 de octubre de 2019– han sido numerosos los miembros históricos, y no tanto, del no sé si algún día Partido Socialista Obrero Español, pero hoy, partido sanchista, los que han salido al paso –algunos más creíbles que otros, todo hay que decirlo– ante esta inmoralidad política y aberración jurídica que comentaba al principio. Aunque a casi todos, creíbles y menos creíbles, les reprocharía algo que los más han confesado haber hecho, haber votado a Sánchez en las pasadas elecciones pese a que ya conocían el “pelaje” del personaje. Alguno, Joaquín Leguina, ha confesado haber votado a Núñez Feijoo, otro, Francisco (Paco) Vázquez ha dicho que no ha votado al PSOE, pero el resto, repito, votaron –“con más trabajo”– al de la triada oscura, sabiendo lo que ya había hecho e intuyendo lo que estaba dispuesto a hacer.

No voy a decir que los socialistas críticos con este Narciso totalitario y traidor se pasen a la derecha, pero en coherencia con sus duras críticas sí podrían no haber votado al candidato socialista. Y decía lo de “menos creíbles” en alusión al clon de José Bono, Emiliano García Page, al que conozco desde que su padrino lo colocó en la lista municipal de Toledo, donde yo vivía entonces, en cuyo ayuntamiento fue concejal entre 1987 y 1993, los dos últimos años teniente de alcalde de mi entonces “amigo” Joaquín Sánchez Garrido, pero esa es otra historia. Lo que sí sería esperable de una persona que lleva años “criticando” con más o menos dureza verbal a su secretario general, es que fuera coherente con lo que dice y, sabiendo lo que se propone el felón, “aconsejar” a los ocho diputados castellanomanchegos que se abstengan de apoyar la traición a España que pretende el interfecto. Sin embargo, parece que le ha dicho al líder del PP que «ni él ni su Gobierno son «interlocutores» para hablar nada que tenga que ver con la investidura» y, en referencia a lo que sucedió hace años en Madrid, apuntó que «Quien piense en tránsfugas se equivoca, España no puede estar sometida a ‘tamayazos’»

Sin duda lo más importante se dijo en el acto que tuvo lugar el miércoles en el Ateneo madrileño, en la presentación del libro de Alfonso Guerra, La rosa y las espinas”, que corrió a cargo de su amigo y expresidente Felipe González. El primero, con su “gracejo” andaluz dijo cosas como Esto es una rebelión, decía el presidente del gobierno. Yo decía, claro que es una rebelión. Pero, al poco tiempo, ya no era rebelión. No va a haber indultos, pero… y a mí siempre me cogía defendiendo lo que defendía la organización. O sea, yo no he sido desleal, yo no he sido disidente, más bien ha sido disidente el otro, que va cambiando”. Y también dejó claro que “Yo pido, como socialista, que no se dé ese paso, que no se otorgue una amnistía que falsificaría la historia y que repiten cada día que volverían a hacer. ¿Qué se pretende con la amnistía? Borrar un pasado democrático de los últimos 45 años para pasar a un futuro execrable. Por cierto que, al día siguiente, Susana Griso entrevistó a Guerra en su programa Espejo Público, en el que volvió a repetir lo dicho el día anterior y saltó la anécdota cuando la presentadora le preguntó su opinión sobre lo que la vicesegunda en funciones, súper Yoli, la Chulísima besucona, había dicho de él, llamándolo “desleal y falto de rigor”. Su respuesta fue producto de su fina ironía andaluza, con una repregunta y un puyazo que ha sido mal digerido por el feminismo oficialista: “¿La vicepresidenta acusándome de desleal y falta de rigor? Le habrá dado tiempo entre una peluquería y otra. Curiosamente, la reputada socialista lo hizo centro de una parte de su tertulia ese día y al siguiente, como tema principal de la entrevista, cuando no pasó de una ocurrencia chistosa del exvicepresidente. Pero, como tenemos la prensa que tenemos, la respuesta de Guerra llegó al hemicirco y, entre otras, destaco la respuesta de mi “amiga” y paisana Carmen Calvo al ser preguntada: El señor Guerra tiene que hacérselo mirar. Ya está bien de que juzguen a las mujeres por lo que hacen con su pelo y no por sus neuronas. Y lo dice la “neuronal” que situó la Fiesta del Rocío (Huelva) en el Mediterráneo. En fin..

Por su parte, el expresidente González dijo que Uno puede pensar lo que quiera. Lo que no puede es saltarse la legalidad. Estoy con los que han razonado y creo que lo han hecho muy contundentemente que no cabe la amnistía ni la autodeterminación. Y fue duro cuando apuntilló que Mientras más pierden, más chantajean. No podemos dejarnos chantajear por nadie y mucho menos por unas minorías en extinción.

Asistieron también al acto otros destacados socialistas, como el citado García Page que, en referencia al tema candente de la amnistía se despachó así: Esto es la presentación de un libro. El que quiera ver aquí conspiración le diré que esto es Madrid, no Waterloo. Que en Waterloo sí hay conspiraciones, pero aquí lo único que hay son presentaciones de libros. También fue gráfico el que fuera ministro de Interior con González, condenado por el caso de los GAL y que hizo un símil bíblico, parafraseando al sabio Salomón: Antes de que se trocee el niño, mejor que se lo lleve el otro. Y el niño, en este caso, es la democracia española. Por su parte, José Mª Múgica, hijo de Fernando Múgica, asesinado por ETA en febrero de 1996: Lo que se está planteando es una investidura que no tiene grandeza, que es, en definitiva, pactar con un prófugo, con siete votos de un prófugo, de un fugitivo de la justicia que además es un supremacista, es gente de extrema derecha. Esto es un descrédito para España. Por último, el que fuera secretario general del PSOE madrileño, otra víctima del depredador de Ferraz, dijo que Lo que está diciendo Sánchez con la amnistía es que los independentistas en el año 17 no lo hicieron mal. El que lo hizo mal fue el Estado.

Por su parte, Núñez Feijoo ha dicho que El voto bajo engaño debería ser nulo, en referencia a que la concesión de la amnistía y la autorización de la autodeterminación no aparecían en la campaña electoral e Isabel Díaz Ayuso expresaba con su claridad y rotundidad habitual: Tensión territorial ¿sabéis lo que es? Es ‘dame más dinero’ y mi respuesta es NO. Llevamos demasiado tiempo pagando este negocio, décadas, y no ha funcionado; cuanto más dinero, más insultos; cuanto más dinero, más ataques. NO. ¿Queremos acabar con el negocio del independentismo? Pues se le corta el grifo. Sin duda un gran remedio. Dijo también que Animo a Sánchez, por una vez, a ser sincero. Que sea un hombre valiente y de palabra y llame a las urnas y vaya con lo que quiere hacer. Mientras, Puigdemont cifraba en 450.000 millones la deuda del Estado con Cataluña. Y me llegan rumores de nuevas exigencias del fugado, que el felón PinócHEZ estaría dispuesto a aceptar en el mismo paquete: Un caganer con su figura en todos los nacimientos españoles a partir de la próxima Navidad, instaurar Els Segador como himno nacional, del que sus dos primeros versos sustituirán en adelante el “Todo por la Patria” que figura en los cuarteles de la Guardia Civil, para que, a partir de ahora, pongan “Catalunya triomfant/ tornarà a ser rica i plena”, y que el catalán sea la segunda lengua en los planes de estudios de todas las comunidades autónomas, incluidas Vascongadas, Galicia, Valencia y Baleares. ¿Descabellado? Tiempo al tiempo.

Fuera ya de bromas, quiero destacar una intervención de Benigno Blanco en relación con el tema de la amnistía, realizada en El Cascabel de TRECE TV, también esta semana, que copio íntegra porque no tiene desperdicio: La democracia es un sistema que exige un alto nivel ético. Es un equilibrio ético de sensibilidades compartidas y de valores que no se discuten. Cuando se discute el mismo sistema, por ejemplo, las reglas de juego, el sistema se está muriendo. Cuando el otro en el debate parlamentario y político no es una alternativa dentro del sistema sino un enemigo a matar, la democracia está muerta. Y cuando uno de los poderes del Estado, en este caso el ejecutivo, a través del legislativo, anula la última palabra del poder judicial en la aplicación del derecho, que eso es la amnistía, se acabó la separación de poderes. Sin separación de poderes, sin respeto a la letra de la Constitución, sin respeto a las reglas de juego y sin respeto al otro que compite contigo, no estamos en una democracia, eso se ha acabado. Y la sociedad española tiene que saber lo que está en juego. La amnistía significa que el poder judicial no es la última palabra ya en la aplicación de la ley. La amnistía significaría que la motivación política de uno de los delitos más graves que se pueden cometer, que es romper la paz nacional y la soberanía de todos los españoles, no sólo no es un agravante sino un atenuante hasta extinguir la responsabilidad penal. La amnistía significaría que se puede robar a las arcas públicas, ahí está el delito de malversación, si lo haces con una presunta defensa de un ideal político, ideológico o partidista. Todo eso es gravísimo, lo que está en juego son valores esenciales. Si la sociedad española es capaz de tragar eso con normalidad, y luego en las elecciones sigue habiendo una mayoría parlamentaria que permite constituir un gobierno de este tipo, el problema lo tenemos los españoles. Y el Partido Popular que no sabe capitalizar todo esto que está pasando, por lo menos en términos de eficacia constatable, para crear de verdad una sensibilidad social convertida en fuerza política que permita una reacción tan consistente como lo que está sucediendo merecería. Por tanto, podemos echar la culpa a todos los que están haciendo esto que son los que primero la tienen, pero también a todos los que tienen la obligación de reaccionar en términos sociales, políticos y parlamentarios para que esto no sea posible sin más.

Y ¿Qué fiesta sin la Tía Juana? En medio de la polémica sobre la amnistía, aparece Dolores Delgado, la fiscal para la desmemoria histérica, la que “bebe de mi copa”, que diría el prevaricador Baltasar Garzón, y pide investigar las torturas de la policía franquista, que eso sí que no prescribe pese a la amnistía de 1977.

Termino con el mejor argumentario que he escuchado para estar el domingo en la Plaza de Felipe II, desgranado por Luis Del Val en su fotografía diaria con Herrera, en la COPE  y espero que el tocayo del titular del recinto, VI de orden, tenga presente los Artículos 2, 8, 14, 61 y 99, entre otros, para que no se consume la felonía de Pedro I el Mentiroso, mientras el fiel José Félix Tezanos, que, de momento, sigue ahí, barriendo para casa con su última encuesta del CIS.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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