
«El gobierno que no garantiza la seguridad y la justicia para sus ciudadanos, no es un gobierno, es una banda»
Dentro de los muchos problemas que preocupan a la casi extinta ciudadanía española, uno de los más importantes, sin duda alguna, es la seguridad ciudadana y la justicia. Nadie es ajeno a ello, la “extraordinaria seguridad” de la que tanto hace gala el actual gobierno, retrocede a pasos agigantados, convirtiendo nuestras ciudades en auténticos balnearios para delincuentes donde coexisten todo tipo de lúmpenes venidos de todas partes.
Tanto es así que podría asegurarse sin temor a exagerar, que al actual gobierno no le interesa en absoluto, la seguridad de los ciudadanos, y la justicia que reciben. No sabemos si es porque gran parte de sus apoyos vienen del lumpen carcelario, o porque desprecian las leyes y a los que las representan y las hacen cumplir.
Cinco años de gobierno social comunista son más que suficientes para señalarlos como los auténticos culpables de la actual falta de seguridad. ¿Qué otra opinión puede tenerse de un gobierno que acomoda el código penal en vigor (diseñado por el PSOE de González y redactado por el socialista Belloch) para que la basura delincuencial en la que se apoya, saque todo tipo de beneficios?
No caigamos en la trampa de distinguir entre delincuencias, ya sea la que ejerce un vulgar ratero, Junqueras, Puigdemont o ETA, conviene no olvidarlo. La única diferencia es la gravedad del delito y la condena que se imponga al delincuente condenado. El PSOE andaluz robó cientos, o quizá miles de millones, como Pujol, pero el vulgar ratero que ha robado infinitamente menos, estará más tiempo en la cárcel que cualquiera de los prebostes socialistas, que ni siquiera entrarán en ella.
Resulta indignante que los representantes del mal llamado progresismo se libren de la cárcel, sin que además aparezca el dinero. Curioso como se dilatan los procesos, chusco que algunos casos prescriban, y tremendamente sospechoso que la justicia nunca actúe contra los de siempre. Demasiadas complicidades.
Si hablamos de cómo se abaratan los delitos, el caso del terrorismo es quizá el más doloroso. Muchos etarras no cumplieron ni un año de cárcel por cada asesinato que cometieron. A Rubiales la justicia de Sánchez le pide de 1 a 4 años por un beso. ¿Lo captan? O si prefieren les dibujo un croquis.
El mensaje que este gobierno viene mandando a la ciudadanía es demoledor, se ha situado por encima de la ley. Por tanto, el estado de derecho está falleciendo por inanición democrática. Lo digo en presente. El uso que está haciendo el poder de la justicia, es la mejor prueba de ello. En democracia todos estamos sometidos al imperio de la Ley; en estos momentos el gobierno, no.
Este gobierno, ahora en funciones, ha hecho del cinismo y la mentira su principal herramienta de trabajo, de tal forma que los problemas no existen, si no los señala el propio gobierno. Las estadísticas de criminalidad se confeccionan para el lucimiento personal del presidente más incapaz sectario e inoperante de la democracia, y de su ministro de interior, del cual somos millones los que tenemos la peor opinión, por falsario y miserable.
Hoy día somos muchos los que pensamos si mantener un ministerio del interior como el actual, superfluo y prescindible, es saludable para la población. Bastaría con dejar la seguridad en manos de los que están capacitados para gestionarla, y profesionales de la justicia serios y responsables para aplicarla.
Mientras los sindicatos policiales españoles denuncian la falta de medios, y la escasez de plantillas, el gobierno atiende solícito las peticiones del gobierno marroquí para dotar a su policía de los medios que les haga falta, tal cual. No digo nada que no hayan dicho los propios afectados, lean los comunicados y las quejas de las agrupaciones sindicales de Policía Nacional y Guardia civil, yo sólo he rascado un poco.
Mientras tanto, nos desayunamos a diario con atentados a la autoridad, agresiones a sus miembros, aun dentro de sus cuarteles, insultos vejaciones y ataques que quedan impunes, dado que una agresión a un agente de la autoridad al parecer es normal. Dotar convenientemente a nuestras policías es obligatorio, no hacerlo es temerario irresponsable y estúpido.
El principio de autoridad está menguado, el respeto a las leyes inutilizado por el propio gobierno. ¿Qué seguridad va a prestarnos un gobierno que se sitúa por encima de la ley? ¿Puede este desgobierno pedir a la población respeto a las normas cuando es él mismo el que no lo hace? ¿Cómo podemos respetar al que pacta con un forajido el gobierno de España? ¿Quién va a respetar un desgobierno que modifica el código penal para acomodarlo a golpistas, malversadores y ladronazos? ¿Es serio? Con razón se dice que donde la progrez dicta las reglas, la delincuencia triunfa, la verdad se prohíbe y al que protesta se le tilda de fascista o reaccionario. Esta es su obra maestra, señor Sánchez
Cuantos dramas quedan silenciados, cuantas ruinas se soslayan, cuanta desesperación queda oculta, cuantas vidas quedan arrasadas. Escribí hace tiempo sobre este problema: -…las ocupaciones ilegales terminarán el día que las viviendas ocupadas pertenezcan a los políticos que jalearon y facultaron con su repugnante ley, que las viviendas de gentes trabajadoras y humildes (entre otras) pudieran ser ocupadas-.
Qué nación puede ser tenida por seria y respetable si el gobernante permite que los derechos puedan ser ninguneados, la justicia prostituida y la ley manoseada. Qué opinión puede merecernos un gobierno que para proteger a la mujer libera y rebaja las condenas, a los que las violaron.
Qué decir de nuestros barrios más humildes, donde nuestros mayores son obligados a subsistir con la peor gentuza posible. Lúmpenes, clanes y etnias cuyos beneficios provienen del tráfico de drogas, escoria con lujosos vehículos a la puerta de sus casas, los mismos que se niegan a pagar los gastos vecinales. Subsidian al parásito, castigan al decente, protegen a clanes con patriarcas de nulos principios, escudados en la misma monserga de siempre, el racismo de los payos hacia ellos. ¡Pasen y vean! Dense una vuelta y conozcan de primera mano cómo viven muchos de nuestros mayores. Vean cómo la chusma de siempre tienen sus portales, llenos de inmundicia, de chatarra y detritus, de cucarachas y ratas. Vivan tres días entre ellos y luego hablen de racismo, si es que pueden.
Recibir con los brazos abiertos a decenas de miles, centenares de miles de ilegales, sin comprobar sus identidades, soltándoles literalmente entre las capas sociales más desfavorecidas, es un crimen de lesa humanidad. Las personas mayores no pueden defenderse, no tienen ya capacidad de reacción para huir de esa plaga de indeseables. Están abandonados a su suerte, mientras muchos golfos y golfas atesoran escoltas que pagamos todos.
El día que esto reviente, estos indeseables correrán como ratas que son, con su amo al frente. Gentuza inmunda a la que la viene grande hasta el respirar. Nunca tuvimos tanta escoria en el poder, hablan y hablan del pueblo mientras se cagan en él. Espero y deseo que algún día tengan el terror de ver cómo se ocupan sus casas, se violentan sus bienes y se roban sus pertenencias, de la misma forma en que ahora mismo se está haciendo con la clase más desfavorecida.
Estas líneas no sólo son una mezcla de denuncias, es la reclamación justa de muchos españoles hartos de tanta ignominia. El gobierno que no garantiza la seguridad y la justicia para sus ciudadanos, no es un gobierno, es una banda.

