¡MUY BUENOS DÍAS!
Nos hemos adentrado en el jueves y La Paseata abre sus puertas y ventanas de una manera especial para mí y creo que también ya para todos vosotros. Hoy, tengo el honor de contar con la colaboración de una lectora de esta revista digital “La Paseata”.
Os hablo de una mujer de ideas claras, Palmira G, aunque la ponga en una tesitura al pedirla que participe en este saludo y con una soltura, a la vez que exquisitez, al escribir que no puedo decir otra cosa, salvo un… ¡Gracias!
La obra que os presentamos es del artista Neil Patterson, del que he capturado unas palabras suyas : «Son todas esas experiencias, buenas y malas, las que se traducen en lo que pintas. Si pintas con pasión, con alegría, con la alegría inocente de un niño, y sientes escalofríos recorrer tu espalda mientras trabajas, esa es la verdadera recompensa.«
Neil Patterson. Moose Jaw, Saskatchewan (Canadá)- 1947. Se matriculó en el programa de Bellas Artes de la Universidad de Calgary y decepcionado por el hecho de que recibía poca práctica, realizó un cambio al departamento de cerámica. Una vez finalizada su formación, creó un estudio de arte y se movía entre la pintura y la fabricación de cerámica con mucho éxito profesional. El uso de sus manos en la cerámica le llevó a sufrir síndrome del túnel carpiano (le realizaron una cirugía) y posteriormente una tendinitis crónica. Fue entonces cuando la pintura se convirtió en su dedicación plena.
Miembro del prestigioso grupo de intelectuales y artistas conocido como Salmagundi Club de Nueva York, miembro exclusivo de Oil Painters of America. Miembro Master Signature de OPA en 2001. Patterson también es miembro de Rocky Mountain Plein Air Painters, Tucson Plein Air Painters y Laguna Plein Air Painters Association.
Infinidad de premios, libros, exposiciones. Pintor contemporáneo.

«Hidden sun «(Sol escondido) Por Palmira G.
Nuestra amiga Milagros me ha puesto en un brete con la obra seleccionada, es para mí un reto, que no se si seré capaz de llevar a buen fin, la razón es que me pierdo observando la cantidad de tonos y matices que ha conseguido el artista plasmar en su obra superponiendo los colores de su paleta directamente en el lienzo.
La primera impresión es de impacto por la fuerza que transmite el colorido de la pintura, poco a poco, observando la obra, y deteniéndonos en el paisaje que representa: las nubes, el sol que se esconde entre ellas, su reflejo en el lago, el cual ilumina un poco más la escena, sugiere una Naturaleza en silencio, roto ocasionalmente por el movimiento del agua del lago o por la aparición de algún animal de los que habitan en la foresta.
El cuadro parece recoger el punto en que el sol, que sigue brillando entre las nubes, en breve, abandonará la escena para dar paso a la noche, momento de calma que invita a disfrutar de todo lo que nos rodea, los árboles en la línea del horizonte, del cielo, de su reflejo en el agua, ambos de tonos azules, violáceos, anaranjados, magentas que junto al amarillo cadmio da luminosidad tanto al cielo como al agua; colorido propio del que sigue a un caluroso día de verano.
Instante, en el que la suave temperatura proporciona junto al entorno que nos rodea, un momento de calma, intimista y solo en medio de la naturaleza, disfrutando con este festival de colores que tenemos ante nuestra vista, algo muy cercano a la felicidad.
La noche hará su aparición, proyectando otra imagen y mostrando otro paisaje, no porque reine la oscuridad, menos bello pero que nos obligara a salir de nuestras ensoñaciones.
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«Hidden sun «(Sol escondido) Por Mila Soyyo
El atardecer se aleja, árboles no son marchitos
se quedan como un pegote de marrón, verde y olvido
surgiendo nuevos colores impregnados en motivos,
motivos que me hacen ver, rostros, formas y sonidos.
Entre la espesura, la eternidad me hace un guiño
mostrándose ante mis ojos, tu cuerpo en roca tendido
solo ampliando lo hallo, estás esperando al mío
y sabes que allí estaré, abrazándote cariño.
Quiero encontrarte entre luz, quiero respirar en quietud
abrazarte sin multitud, tu reflejo ver al trasluz.
Y… ¡Sí! Hay un recuerdo infinito,
una memoria perdida por no tener manuscrito
olas que se hacen eternas cuando las quieres saltar
y mi corazón se queda errante en un mar si tú te vas.
***
Quiero agradecer a Palmira su colaboración en el día de hoy. También agradecer a Manuel Artero, ya que hace posible que cada jueves podamos contar con uno de vosotros.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un fantástico jueves y recuerda que tu vida la pintas tú.
MMB

