
«Seguimos vigilados por hombres de corazones negros de sangre coagulada. El final de la libertad es lo que sigue»
Seguimos vigilados por hombres de corazones negros de sangre coagulada. Sociedades planas de pensamiento ilógico, no impuesto por individuos concretos, aunque sí generados, voceados y coreados por el conjunto social. Estos son herederos de inquisiciones corales post modernas, generadas por falta de conocimiento y de lectura de libros, abandonados estos a su suerte en bibliotecas perdidas para el común de las personas. Y, al parecer, solo es el principio. El final de la libertad es lo que sigue.
No hay libertad si no hay pensamiento divergente o al menos oferta de él. Tened cuidado, las democracias y las tiranías se aproximan curiosamente, nos vigilan. El futuro será, si nadie lo remedia, una gran “democraciaranía” impuesta desde la propia unidad de pensamiento del pueblo llano. Esto se producirá, simplemente, por falta de pensamiento crítico.
Todo, absolutamente todo, envuelto y adornado por lo lúdico que envuelven los artilugios de comunicación social generales y particulares. No puede haber espíritu crítico en individuos adolescentes de madurez, que reciben la realidad, una mediada y conformada, por sus dispositivos electrónicos controlados. Dirigidos desde las alturas, no se sabe cuales, pero alturas que nada tienen que ver con el pie de calle y las dificultades de los humanos en general. Directrices no impuestas, solo generadas, real o irrealmente, desde un incierto consenso en las bases populares, que se adjudican, para ser sus representantes, a los políticos electos en los parlamentos. Estos dicen representar la soberanía popular. Parece esto más bien una irrealidad, una tomadura de pelo o una fabulación propia de esos políticos que dicen representarnos, puesto que el pensamiento y las ideas van variando día a día.
Lo que ayer era ley hoy es solo indecencia y lo que hoy es indecencia ayer era ley. La mente de los humanos es tan volubles y variable como la de la famosa Donna que “e móbile cual piuma al vento” “Muta d´accento y di pensiero”, mas de una y mil veces en el transcurso de una generación. Pero para entendernos, todo da igual, no somos nosotros los rectores de nada de lo que ocurre, incluso si lo decidimos. Sobrevolándonos estarán siempre las mentes, si no más brillantes, si las más adaptables y que mejor sepan manipular la variabilidad absoluta de la falta de pensamiento propio.
Cuando las ideologías han dejado de existir, y solo se basan en los deseos individuales del duro o laxo transcurrir del día a día de las mayorías, no hay trayecto a seguir, y si lo hay solo es producto de una tiranía, la de las mayorías, estén o no equivocadas en sus planteamientos. Llegar así a la autodestrucción, no física, si no moral, de los individuos es fácil, y lo que suponemos nos vigila, sea algo o alguien, no tiene impedimento de ningún tipo. Es la misma sociedad la que nos sacrifica, inmola nuestra libertad en aras de una libertad social global, que carece de sentido, adolece de él, porque no podemos asegurar que lo global sea lo deseable. Para un individuo pueden ser deseables configuraciones sociales que desde el punto de vista de la libertad no lo sean en absoluto.
La libertad en principio puede ser pensar, obrar y vivir según los postulados concretos de cada individuo, pero como al vivir en sociedad, estos entran en conflicto con los de otros es necesario un orden. Ese orden, o lo establecemos nosotros los individuos, o nos será impuesto cada vez, con más intensidad, por las mentes más capaces e inteligentes. Desafortunadamente, esto, no puede ser de otro modo, porque el ser humano es jerárquico, pertenece al grupo y gracias a él pervive, no hay ser humano sin sociedad. Pero no hay pensamiento libre en cada ser humano, si nos vigilan e impiden que lo tengamos y difundamos.
Seguimos vigilados por hombres de corazones negros de sangre coagulada. Sociedades planas de pensamiento ilógico, no impuesto por individuos concretos, aunque generados, voceados y coreados por el conjunto social. Lástima que al final descubramos que, los ocultos dirigentes en las sombras, seamos nosotros mismos como grupo. Los herederos de inquisiciones corales post modernas, generadas por falta de conocimiento y de lectura de libros abandonados a su suerte en bibliotecas perdidas para el común de las personas. Y esto solo es el principio de lo que llegará a ser. Miedo me da.

