
«El ‘muy pacifista don Narciso’ amnistía a todos los golpistas que, a la muy española Cataluña de nuestra amada patria pretendieron extirpar»
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El pasado domingo, triste de mí, me lo pasé llorando.
La emoción me embargó como muy pocas veces:
oír a Sánchez defender a la humanidad es algo
que supera el mayor de los milagros, con creces.
¡Qué hombre; qué audacia, la suya; qué heroísmo:
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frente a Europa unida contra la monstruosidad de Hamas,
va él y compara la tétrica decapitación de niños de corta edad
con las espantosas consecuencias de todo enfrentamiento bélico!
Oyéndole a él, en su incontinente borrachera de narcisismo,
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o al alelado Zapatero… o hasta al mismísimo Borrell,
a uno, a estas alturas, hasta podría parecerle lícito
hilvanar conclusiones sobre un ya muy remoto ayer:
El horror de la masacre genocida nazi contra el pueblo judío

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tampoco justificaría el horror de las bombas atómicas sobre Japón.
Y debo confesar que a mí siempre me pareció, el hecho, tan horrísono,
que nada podría parecerme más lógico, en efecto, que el llegar a dicha conclusión.
Pero luego de meditarlo bien y hacer buen repaso de la historia,
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una cobra desoladora conciencia de que, de no haber sido lanzadas tan aborrecibles bombas
por cuya causa murieron espantosamente decenas de miles de personas,
por pura prolongación de la guerra misma habrían muerto un millón…
y otro millón… y otro millón.
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Y ni siquiera queremos imaginar la ‘clase magistral’ de ‘apocalipsis’
que habría dado Hitler al mundo, con todos los enemigos de ‘la raza aria’,
de haberle pertenecido a él esas horripilantes armas que, no obstante,
evitaron un mal infinitamente peor.
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No imaginaremos, pues, tampoco,
qué habrían hecho, con nosotros,
los terroristas de Hamas,
de ser, su fuerza bélica, muchísimo mayor:
Basta con ver la monstruosidad que hicieron
con las escasa fuerza que tuvieron.
Y sin duda ya habrá todo el mundo leído
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el ‘exquisito’ trato recibido
por los rehenes, fuesen mujeres, ancianos o niños.
No; ninguna guerra tuvo nunca más virtud que ser trágica vía
para llegar a alcanzar la paz algún día.
Pero no conozco una sola que no pueda ‘justificarse’
si conoció inicio contra la más genocida tiranía,
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para proteger la vida de inocentes o salvaguardar
su inalienable derecho a la libertad.
Sí; de verdad que cuesta mucho digerir, aun en la distancia,
‘la matanza’, la ‘muerte indiscriminada’ de civiles inocentes, en Gaza.
Civiles, por cierto, que usan de parapeto los ogros de Hamas,
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sin que parezca importarles un pito que sea
precisamente de otros la sangre vertida
que inunda la tierra en la que su ruin cobardía
pretenden ahora mismo ocultar.
Y con franqueza: nada me produce ya mayor espeluzno
que ver cómo sale en defensa de dichos monstruos
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Pedro Sánchez, El Narciso Felón; es decir, ¡el mismísimo Satanás!
Por cierto que todos estos que tantísimo apelan, ahora, al ‘derecho internacional’,
parecen olvidarse ya de las bombas
que siguen cayendo, a todas horas,
sobre LAS VÍCTIMAS INOCENTES
que la asolada nación ucraniana

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ni por un momento deja de enterrar.
¡Y cuán poco de ello se les oye ya hablar!
Y es que la MISERABLE HIPOCRESÍA…
AL MÁS ALTO NIVEL, no es cosa
que deje muy bien a esos señorones y a su honra,
¡para qué nos vamos a engañar!
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Oigamos, si no, a la vice primera ministra de Ucrania,
que, sin tapujos ni monsergas, a todos ellos habla:
«Gracias a la asistencia militar evitamos LA MASACRE;
evitamos que mueran, cada día, miles de civiles y soldados.
Estamos en el siglo XXI, y obtener en una guerra
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un centímetro de territorio a costa de miles de muertos,
no es un éxito: ES UNA TRAGEDIA.
Y, en Ucrania, queremos proteger a NUESTRA GENTE.
» Y hete ahí que, mientras tanto, el ‘muy pacifista don Narciso’
amnistía a todos los golpistas que, a la muy española Cataluña,
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de nuestra amada patria pretendieron -y siguen pretendiendo- EXTIRPAR!
Me temo que será sobre nuestros cadáveres;
aunque no creo que ninguna bomba atómica
ni ninguna verdadera masacre tengamos que utilizar:
la ley y la sensatez de toda Europa estará con nosotros, al final.

