
«Estamos ante un peligroso enfermo que está arrastrando al país hasta el fango de la indigencia, la insignificancia en el concierto mundial y la ruina moral y económica»
Sugestión, contagio, imitación y sonambulismo social, auténticos creyentes y seguidores del gran fanático que solo cree en sí mismo y que solo busca su permanencia en el poder ante todo y sobre el todo.
El gran fanático es un monstruo manipulador sin ideología pero enmascarado bajo una pátina de preocupación social y de progreso humano cuando realmente se trata exclusivamente de control, preocupación personal y progreso también personal, es decir poder y únicamente búsqueda del poder estigmatizando al diferente, al opositor, señalándole como intransigente, fanático y enemigo del progreso social, en definitiva trasladando sus propios rasgos y frustraciones sobre el contrario que le hace oposición.

Estamos ante un peligroso enfermo que está arrastrando al país hasta el fango de la indigencia, la insignificancia en el concierto mundial y la ruina moral y económica. Tras esa ruina tendrá que venir una profunda reconstrucción estableciendo sólidos cimientos pero antes de la reconstrucción será necesaria una urgente labor de limpieza y desescombro, que también deberá incluir como no puede ser de otro modo una detallada reflexión sobre todo lo ocurrido.
La falsa etiqueta de conservador para la persona de orden no puede consistir en conservar y mantener la putrefacta y cancerígenas herencia de los autoetiquetados como progresistas, seguidores del gran fanático, por eso en necesario desescombro y la reflexión.

