Los pies y la princesa prometida. Por Pigdemont

Los pies y la princesa prometida. Ilustración de Tano

«Para alguien con un ego del tamaño de la Vía Láctea lo más doloroso sería la repulsa pública, sin docenas de guardaespaldas y en plaza pública»

Es lo que tiene verse a la derecha de Blas Piñar y muy cercano a un Íñigo Montoya moderno, que lo del fetichismo del pie, me parece una mariconada.

No hablaré por boca del Rogelio Javier Krahe y no diré aquello «pero dejadme que yo prefiera, la hoguera, la hoguera, la hoguera».

En un país de grandes inventores, submarino, helicóptero, fregona y porqué no el garrote vil, lo de colgar o no a un fulano por los pies o por las criadillas, no debería ni ser noticia, máxime cuando tenemos el récord de paro de la Unión Europea, hemos perdido el 50 % de la capacidad industrial en los últimos 45 años, vamos camino de no poder plantar ni un tomate «por la guerra de Ucrania» y la gente de este país tiene más perros que hijos.

Sánchez , Feijóo y el resto de politicuchos de mierda tienen la suerte que la genética de aquellos madrileños del 2 de mayo, parece que se ha diluido a base de pateras y cayucos y sobre todo a base de subvenciones, ayudas e IMV, que en aquella época del pepe botella no existían y chueca aún ni se soñaba.

Que nadie vea en esta reflexión una incitación a un Kennedy, un tito yugoslavo o un magnicidio, ya que el susodicho presidente español de «Magno» no tiene ni media copa.

Yo que considero la princesa Prometida un compendio de sabiduría, condenaría a Pedro Sánchez a «sufrimiento».

Que no solo los niños huyeran al verle, que para alguien con un ego del tamaño de la Vía Láctea lo más doloroso sería la repulsa pública, sin docenas de guardaespaldas y en plaza pública.

Pigdemont

Asturiano de nacimiento, con 5 litros de sangre Malagueña, lo que viene a ser un “charnegu”, experto en energías renovables, de ahí el calambre que me causan los vende patrias, mantenedores de la miseria y nuevos señoritos andaluces de la política.

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