
«Inicio hoy el domingo con un brindis por Barbara Stanwyck y Sor Lujuria, por sus arriesgadas condición de femme fatale y sus frases para la historia»
Inicio hoy el domingo con un nuevo brindis por Barbara Stanwyck y Sor Lujuria, porque doña Barbara supuso para la historia de Occidente la primera y para siempre incondicional acepción de la expresión de femme fatale y Sor Lujuria con su acertado verbo y cultivadora de la ironía y el descaro, para un servidor es la digna heredera de esa atractiva hechura de las mujeres de valía.
«Barbara Stanwyck pronunció en Perdición algunas de sus frases memorables como “No te pido que me creas, sólo que me abraces” o “Estoy podrida hasta el alma»
El nombre auténtico de la Stanwyck es Ruby Catherine Stevens. Desde muy joven fue apodada en ocasiones como Missy, The Queen o Babs, una neoyorkina de Brooklyn que comenzó trabajando de telefonista y corista de espectáculos de vodevil y recogió su mayor éxito en el séptimo arte en 1944 al protagonizar Double Indemnity –Perdición en España- junto a Fred McMurray y Edward G. Robinson, bajo la dirección de Billy Wilder y guion de Raymond Chandler a partir de una novela de James M. Cain. Un póker de ases y sin duda alguna, una de las obras maestras del cine negro de todos los tiempos en la que la Stanwyck pronunció algunas de sus frases memorables como “No te pido que me creas, sólo que me abraces” .. “Estoy podrida hasta el alma» o «¡Qué montón de libros!. ¿Son todos diferentes?» (Bola de Fuego).

De la biografía de Sor Lujuria sabemos menos pero admiramos sus frases dignas de aquel mundo de Hollywood que se postró rendido a los pies de la primera femme fatale de la historia del glamour y también de sus cuidadas citas de los todos los grandes de la historia. Brindo por tanto por ella y sus máximas: «….Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya….«
