La manada de España. Por Rodolfo Arévalo

La manada de España

«La mayor parte de los delitos, casi de todo tipo, que se dan en Madrid los cometen españolitos de origen inmigrante»

Esta mañana he tenido que salir de mi casa corriendo pero no como en el África negra de los geniales Les Luthiers, en el que Yoburtu Ungué tuvo que huir precipitadamente de la tribu por falta de rinocerontes que cazar, sino por otros temas más prosaicos y perentorios. He recibido una llamada de auxilio de una persona de la familia que no iba a llegar a una sesión de fisioterapia, si no iba a recogerla con el automóvil, puesto que estaba trabajando en una guardia de abogacía de oficio.

 

Yo que toda mi vida he sido solícito y he actuado a favor de los que me necesitan, me he montado en un caballo blanco vestido de blanco así mismo, como si me hubiesen lavado a mi, al caballo y a los ropajes con cualquier detergente de los que lavan más blanco que el propio blanco y he salido, en un resplandor que cegaba al más pintado, galopando hacia las peligrosas calles de Madrid. Menos mal que no lo he meditado antes con parsimonia, porque si llego a saber la jungla circulatoria que me esperaba aún me estaría poniendo los rulos para ir bien peinado y decente en busca de aventuras y no me habría precipitado tanto en el intento. Porque lo peor no es salir al rescate o a deshacer entuertos como Don Quijote de la Mancha. Realmente, puedo decir que lo peor es el tráfico, y no de drogas duras o blandas, sino el otro, el circulatorio, que podíamos considerar droga semidura, no es que sea intenso y denso, lo peor es que la cantidad de conductores que no saben conducir, que parece que les han dado el carnet en una tómbola o por sorteo, de pura chiripa o suerte es inmenso.

 

También puede ser que por puro egoísmo les importen una mierda las normas de circulación o lo que es peor, los demás. Pero la verdad y teniendo en cuenta el mundo en que vivimos lo raro sería que alguien sintiera empatía por los demás. Pero este asunto es menor, así que lo voy a dejar aparcado para otro día no vaya a ser que acabe el asunto atascado sin remedio. Lo grave es la razón por la que he tenido que ir a buscar a este familiar que practica para su desgracia la abogacía en el turno de oficio y a través del que día si y día también me entero de que la mayor parte de los delitos, casi de todo tipo, que se dan en Madrid los cometen, no españolitos de origen Europeo si no más bien, españolitos de origen inmigrante, aunque nacionalizados.

 

Si a estos sumamos los cometidos por algunos hijos de Alá, nos quedamos solos. Por estadística se aprecia que los españoles de origen europeo, oriundos de por aquí, somos unos santos y unas santas, tanto hombres como mujeres. De hecho la famosa ley del solo sí es sí, la incumplen realmente un insignificante número de nativos y sí muchos no nativos del país. Porque compruebo que aunque pueden quedar algunos machos erre que erre de origen caucásico, la mayoría de los casos de violencia de género se produce entre inmigrantes.

 

Eso sí a la luz de los medios de tendencia “democrática” parece ser que no es así y que no puede haber distinción entre cristiano nuevo y cristiano viejo, como se decía en la edad media. Pero de hecho es así, cometen muchos más delitos en la actualidad los “Cristianos” nuevos, que los de toda la vida.

 

A mi me tiene sin cuidado, porque dada mi cercanía a las fuentes de información directa, lo tengo claro, la mayor parte de la delincuencia común la ejercen extranjeros, pero me fastidia muchísimo como se engaña al resto del personal que, no teniendo ningún referente, se traga las mentiras que les hacen comulgar los medios mas escorados a izquierda. Y es por eso que me ha servido de experiencia en propia carne una llamada de auxilio de una persona de la familia que no iba a llegar a una sesión de fisioterapia, si no pasaba a recogerla con el automóvil, puesto que estaba trabajando en una guardia de abogacía de oficio, en el que la mayor parte de los detenidos eran de origen no nativo y aún tenía que rematar asuntillos menores en el juzgado.

 

Pues eso, lo dicho, que para tomar torreones, como en La venganza de Don Mendo, cuatro abogados de oficio van siendo pocos, hacen falta más Quiñones. Deberían de tomar nota las autoridades y pagar en relación a jornadas de trabajo de más de doce horas, que llegan a veces a veinticuatro, si tienes citas en el juzgado posteriores a la atención de oficio.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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