
«Algo hemos ganado en el PP Español estos últimos meses, porque parece que van dejando de ser tolilis para convertirse únicamente en toláis»
Sánchez es la bomba, consigue que, algo tan sencillo como una reunión con el presidente de la oposición se convierta casi en unos Fandanguillos de Huelva, pero en la intimidad. Claro que eso es lo que desea, que se publicite y vocee a diestra y siniestra, por todos los confines del Reino, como en los buenos cuentos en el que el caballero sale a matar al dragón y a defender a la princesa encantada. Sí eso pero con las fotos justas, solo las que él desea para quedar con la pierna sobre el cadáver del otro espadachín. Si fuera así y consiguiera derrotar al dragón “pueblo Español con constitución armado” sería el no va más de los presidentes del siglo.
El líder de los Populares Españoles, no puede permitir que este caballero, de alto plumero, le haga unas “Manoletinas” y se quede tan ancho. Sería mucho otorgar a un mentiroso de marca mayor. Es prodigioso, que con lo que le ha crecido ya la nariz por mentiras anteriores, haya quienes le sigan ofreciendo apoyo. Que sea así, no es extraño, porque el presidente reparte puestos, dádivas y pensiones de ex ministros vitalicias.
Tanto es así que no hay quién en su partido lo desafíe salvo que sean las viejas y aún válidas glorias del pasado como lo fueron Felipe González y Alfonso Guerra. Si lo desea el Presidente de tesis cum fraude, se consigue. Conservar el puesto en el “hemicirco” es fundamental para algunos que cuando pierdan el puesto no tendrán dónde poner sus posaderas. ¿¡Trabajar!?, no, ¿tu estas loco o qué? Algunos no han trabajado nunca en su vida y no sabemos si por falta de oferta de trabajo o para no cansarse, que de todo hay en la viña española.
Ganar elecciones, se ganan, aunque para ello haya que que resolver y cambiar sacas de votos en elecciones, está claro que a él, el presidente, no se le caen los anillos. Que la forma de ganar sea más o menos limpia, ¿Qué más da? Recuerden ustedes que él está ahí por el bien de los Españoles. Es quizás por eso que no desea que el intercambio de pareceres con Feijóo tenga muchas luces y taquígrafos y es por eso también que Feijóo desee que la confrontación dialéctica se produzca en el Congreso de los Diputados, para que los posibles laureles que se produzcan sean tenidos por laureles y no por meras lechugas.
Feijóo desea lo contrario para que el “mentiroso” no pueda ejercer el oficio de la mentira diciendo luego lo que se le ponga entre los “esos”, para dejarlo como “chupa de Dómine” y quiere sacarlo a los tercios cuál Miura para intentar que baje la testuz. Esto es harto difícil de conseguir dada la soberbia del que ostenta el título. Algo hemos ganado en el PP Español estos últimos meses, porque parece que van dejando de ser “tolilis” para convertirse únicamente en “toláis”.
A este presidente actual del gobierno, no hay que darle ni la mano, porque enseguida se toma tus pies. Ya lo han calado en la Unión Europea y también van calando, por allí, a los separatistas catalanes, esperemos que con los vascos ocurra también pronto.
Lo malo de todo esto es que mientras haya españoles a los que todas estas cosas de la política les importe una “esa” tirando a nada, es imposible ningún tipo de sociedad o país serio a la altura del siglo XXI. Parece que hay demasiado bobo de baba suelto por la piel de toro, que no se da cuenta de que España sin Europa es poco, necesitamos un continente en el que integrarnos para ser más fuertes y no unas Comunidades vanidosas y pagadas de sí mismas para que se nos considere un país a tener en cuenta.
Y si no se han dado cuenta es por todo esto por lo que Sánchez es la bomba, consigue que, algo tan sencillo como una reunión con el presidente de la oposición se convierta casi en unos Fandanguillos de Huelva, pero en la intimidad. Claro que eso es lo que desea, que se publicite y vocee a diestra y siniestra, por todos los confines del Reino, como en los buenos cuentos en el que el caballero sale a matar al dragón y a defender a la princesa encantada. Sí eso, pero con las fotos justas, solo las que él desea para quedar con la pierna sobre el cadáver del otro espadachín.

