Hoy no quiere amanecer. Por Rodolfo Arévalo

Hoy no quiere amanecer. Foto de Luis Escobar

«Hoy se ha levantado el día, por la zona de Madrid en la que vivo, de un gris impresionante acompañado de intensa niebla y no quiere amanecer»

Hoy se ha levantado el día, por la zona de Madrid en la que vivo, de un gris impresionante acompañado de intensa niebla. Hoy según dicen es un día triste, es quince de Enero, el famoso “blue” Monday, americano. No tenemos dinero después del derroche de las fiestas, todo regresa a la normalidad, a lo cotidiano de nuestras vidas, en definitiva todo vuelve a la realidad. Sí, realidad que golpea nuestras neuronas y las saca de ensoñaciones. He recordado una serie que en parte trataba de esto, de la rutina de la vida en la ciudad, en una comisaría, se llamaba “Hill Street Blues” o como titulaban aquí “Los Azules de Hill Street”.

 

Cuando he salido a pasear a la perrita, cosa que hago a eso de las siete y media de la mañana, no se veía nada a mas de diez metros por delante y no había nadie en las calles pequeñas de mi localidad, solo media hora después han empezado a adivinarse sombras, los estudiantes de bachillerato que acudían a coger el autobús, apenas dibujaban siluetas oscuras sobre el blanco agrisado que los envolvía, se movían con prisa, volvían a la rutina. El ritmo implacable, mordaz e hiriente de la vida, regresa implacable este lunes triste, rutinario y desprovisto de la magia de la que acabamos de salir.

 

Han dejado de brillar las bolas del árbol de Navidad y la estrella de Belén que trajo algo de Paz ha salido rumbo a otro destino. Dormirán estos objetos en los trasteros hasta el mes de Diciembre. Permanecerán olvidados, tristes, sin fulgor y sin luces que los hagan brillar, hasta que abramos las cajas de cartón que los almacenan a principios del próximo Diciembre. Será verdad que el día quince de Enero es un Blues, lento y triste retorno a la rutina, para la totalidad de los habitantes de un país. No es del todo cierto ya que muchos retornaron a sus trabajos la primera semana antes del día de Reyes Magos.

 

En la calle, algunas, niñas adolescentes que habitualmente le hacen carantoñas a la perrita, ni siquiera vieron que estaba allí conmigo, como todos los días, y pasaron de largo. Abbey, así se llama, mezcla de Chihuahua y Podenco es muy saltarina y revoltosa, creo que por la falta de atención que ha tenido hoy por parte de las adolescentes, esta un poco mustia, pero… también debe de ser el día, para que nos vamos a engañar.

 

Todo lo que en la noche del treinta y uno al uno de este mes eran propósitos nuevos, buenos deseos de nueva vida e intenciones de prosperidad, sucumben a día quince de este mes en la rutina. No ocurre esto por nada, simplemente porque debe de ocurrir, es así, es lo normal, lo que se espera y lo que nos devuelve a la vida real, la nuestra, la de todos los días, no la de la fiesta, no de la esperanza desmedida en un nuevo año que expande el corazón en ideales y futuribles. Ahora todo esto vuelve a estar en el lugar de los sueños en el que suelen estar, afortunadamente no se pierden siguen estando pero camuflados a la espera del tiempo en el que se puedan realizar. Esos deseos de futuros diferentes, de promesas y anhelos, de sueños por cumplir deben permanecer, serán un estímulo diario a la espera de ese futuro soñado y deseado.

 

Pero mientras tanto, todo queda de nuevo parado, encarrilado en lunes azul, todo permanece quieto, inmerso en la densa niebla, esperando un rayo de sol que rompa el cielo blanquecino, ese que de niños abría los corazones a la esperanza desatada frente al presagio de una gran y bonita nevada. Esas que cubren el suelo de blanco impoluto, intentando devolver a las almas la inocencia del muñeco de nieve, la pelea de bolas heladas y el trineo. Todo esto que deseamos al parecer hoy no será, todo ha vuelto a la cotidianidad monótona, al ritmo ni rápido, ni lento, al compas del doce por ocho de un eterno blues, esta vez si canción, pero ni triste, ni alegre solo canción de vida, de la nuestra la que arrastramos como buenamente podemos en busca de la felicidad que nos lleve hasta el nuevo final y principio de año.

 

Hoy se ha levantado el día, por la zona de Madrid en la que vivo, de un gris impresionante acompañado de intensa niebla. Hoy según dicen es un día triste, es quince de Enero, el famoso “blue” Monday, americano. No tenemos dinero después del derroche de las fiestas, todo regresa a la normalidad, a lo cotidiano de nuestras vidas, en definitiva todo vuelve a la realidad.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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