El mayor imbécil moral. Por Antonio E.

El mayor imbécil moral

 «El mayor imbécil moral es esclavo de sus propias contradicciones y sólo tiene un programa, perpetuarse en el poder»

Dicen que no hay peor imbécil moral, que aquel que se empeña en serlo, para nuestra desgracia todos conocemos uno, exactamente al mismo. El título de este artículo lo he recogido de uno de los muchos y acertados comentarios en los que Don Javier Marías se refiere con dichas palabras, al mismo ridículo y esperpéntico personaje al que va dirigido este artículo. 

Y es que no pasa un solo día sin que él déspota, y los cobistas que le atusan el lomo, léase consejo de ministros, traten de embaucarnos mintiéndonos sobre las bondades que atesora el potaje golpista, cocinado por el huido de la justicia, el tal Pigdemont. El mismo plato indigesto, servido por el ensoberbecido presidente del peor y más traidor gobierno de la historia de España. 

¡Qué patético traidor! El que no quiere escuchar a los portavoces del independentismo catalán y vasco, desmintiéndole una y otra vez, humillándole hasta hacerle quedar como lo que verdaderamente es, un pusilánime cobardón, un bulto sospechoso revestido de vendepatrias.  

Mientras más grita su hedionda propaganda, menos tiempo tarda en salir la hez golpista en pleno, a quedarle como un contumaz embustero. Lo cierto es que lo único que le importa a este sin vergüenza, es él, y sus malditas y repugnantes circunstancias personales, léase bienestar. 

Dice que va a integrar en la gobernanza del estado, a toda la basura que tiene como soporte de su poder, con el único objetivo de desmembrar España. ¿No hay nadie que le diga lo fatuo e irresponsable de su razonamiento? O tal vez la morralla que le acompaña en la mesa del consejo de ministros es lo que parece ser y aparentar, servil y sectaria morralla, al servicio de sus propios intereses. Sin duda alguna este engreído pasará a la historia, a la historia negra, como el insoportable personaje que vendió España a sus enemigos.  

Por otra parte, tenemos a las hienas que más tajada están sacando, aparte de los golpistas catalanes, la escoria nauseabunda nazionalista vascongada, con ETA a la cabeza, seguido del anacrónico y esperpéntico PNV, el partido de la nada con nueces.  

Hasta hace pocos años ETA extorsionaba a los industriales vascos. Los que tuvieron el valor de no pagar a la mafia etarra, eran asesinados, mientras los que sí pagaban, recuperaban el dinero por otra vía, menos conocida por la ciudadanía, y hasta aquí puedo llegar.  

La extorsión siempre se le dio muy bien a ETA, digamos que siempre cobraba, hoy día también lo hace, gracias a la imprescindible colaboración del extorsionado, el mismísimo presidente del gobierno. ¿Cabe mayor indignidad? Cabe, por supuestísimo que cabe. 

¿Quién no ha visto a la ufana e infame portavoz de ETA en el congreso? ¿Se la imaginan cuando señalaba objetivos a ETA? Yo sí. ¿Se la imaginan ahora exigiendo y consiguiendo lo que con las pistolas y la goma 2 nunca pudieron conseguir? ¡Claro que sí! Y seguro que ustedes también, no es difícil hacerlo.  

Tan claro y tan diáfano, como que Otegui, que es el que manda, nunca lo niega, es más se ufana y defiende la historia de ETA que es la suya propia. ETA ha conseguido con este impresentable sujeto, más que en toda su historia de crímenes secuestros extorsiones chantajes y demás atentados a la ciudadanía española. Esta es la única verdad que podrá exhibir el gran fantasmón que nos desgobierna. 

Hoy día la colaboración con banda armada está tan desvirtuada penalmente, que se podría decir que es tan legal como jugar a la ruleta rusa con una pistola de caramelo. Este gobierno lo ha logrado, si bien hay que decir que al PP le temblaron las piernas cuando en base a la repugnante ley Parot, empezó a liberar criminales. A cada uno lo suyo, señor Rajoy. 

Existen personas que día a día recuerdan a los asesinados, por los aliados preferentes del lenguaraz deslenguado. Es de justicia recordar mil veces y todas las que hagan falta las circunstancias de los hechos, los centenares de féretros a hombros de sus compañeros con la bandera de España cubriendo su postrer viaje, lo mismo de los civiles que fueron masacrados por el sinsentido nazionalista criminal vascongado. Pero que más le da, al miserable que se ha lucrado con los votos de los que apoyaron aquellas matanzas.  

Donde la España decente ve sacrificio entrega dolor y sangre, el déspota sólo ve oportunidad poltrona y mando. Espectacular proeza la de este canalla, hazaña que sólo está al alcance de la mano de aquellos que vendieron dignidad honor y palabra, a cambio de un minuto de exigua gloria. Recordar lo que ocurrió, es justo y necesario, nunca será redundancia, es estricta justicia. 

Este miserable sí que es una piñata, en manos de sus aliados preferentes, y no el espantajo al que todos los bobos de la izquierda extrema periodística bautizaron como el muñeco que representaba a su esplendoroso fantoche.  

Y es que van tantas líneas rojas traspasadas, tantas declaraciones falsas, tantas ruedas de prensa donde la mentira y el embuste le salen de la boca como espumarajos, que cualquier cosa que se diga a estas alturas, a muchísimas personas les resbala. Aun a riesgo de repetirnos, sólo nos queda seguir machacando con la misma canción. 

Dentro de unas horas se votará la ley de amnistía, ley redactada por el principal malhechor de los sucesos del 17-O. Sólo un político borracho de poder, un ególatra totalitario, se atrevería a tanto. ¡Qué comportamiento tan dictatorial! Gobernar con total impunidad pisoteando todas las líneas rojas, que él mismo había prometido no traspasar. ¡Qué clase de basura! Es el bloque político que aprueba leyes redactadas a medida, para que un delincuente, que no para de decir una y otra vez que lo volverá a hacer, se vea beneficiado. El déspota es esclavo de sus propias contradicciones, sólo tiene un programa, servirse del entramado que ha ido montando para perpetuarse en el poder.  

Le va en ello su propia subsistencia, aunque deje la nación a la que prometió servir, a merced de la delincuencia política organizada, de la que se ha rodeado. La última ocurrencia de los veinte mil asesores que le acompañan, ha sido acuñar su penúltima gilipollez, la “fachosfera”. Glorioso logro, comprado en base a la pobreza en que está sumiendo a centenares de miles de españoles. 

¿Quién con un mínimo de formación iba a pensar que a estas alturas estaríamos inmersos en un golpe de estado propiciado por el mismo gobierno?  

¿Quién podría llegar a creer que casi todas las instituciones del estado estarían al servicio de un tirano, y no de la ciudadanía, como en cualquier estado democrático?  

¿Quién se atrevió a imaginar siquiera que se podría cometer esta felonía, a no ser que fuera el que la ha perpetrado? 

¡Cuánto costó construir un estado democrático! Instituciones libres, dedicadas al servicio de todos. Y que poco le ha costado a este contumaz embustero apropiarse de todas ellas. ¿Imbécil moral? El mayor de todos. 

¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA! 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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