
«Parecemos un país de eso, de puentes sobre aguas turbulentas de Simon y Garfunkel, las lógicas corrientes de los ríos embravecidos»
Está uno ya muy cansado de las tonterías del personal de algunas Comunidades Autónomas que habitan España. Me gustaría preguntar a algunos erre que erre, ¿Qué sería de sus provincias, regiones y Comunidades si no fuera porque el país es una unión, y no como ellos desean miles de paisillos, ridículos, como territorios venidos a más por Constitución? Y todo ello a mayor gloria de políticos elatos y pagados de sí mismos.
Y es que no ganamos para engreídos en esta España nuestra de cada día a la que según Cecilia, Eva Sobredo, despiertan de su santa siesta versos de poeta, si es que puede quedar alguno en medio de tanta zafiedad. ¿Quién pasó tu hambre, España, cuando nosotros no estábamos? Pero peor aún ¿quién pasa tus estupideces territoriales cuando los egoísmos campan por su cuenta, generalmente política, con desprecio al pueblo que vota para nada al parecer?
Desde luego, para mí, estas preguntas no tienen respuesta, porque parece ser que el pueblo soberano, admite que le tomen sistemáticamente el pelo, hasta fuera de las peluquerías. Desde que España parece un país de tercerola regional, lo pongo así para que lo entienda la mayoría del pueblo abducido por el sacro santo Fútbol que todo lo impregna, perece un país un tanto extraño al que nadie pone en valor salvo fuera de nuestras fronteras, dentro, todo está patas arriba.
Parecemos un país de eso, de “puentes” sobre aguas turbulentas de “Simon y Garfunkel”, las lógicas corrientes de los ríos embravecidos. Si la media de Cociente Intelectual de España es la que vemos, apaga y vámonos. No puede nadie tomarse en serio nada de lo que ocurre hoy día por aquí, porque todo carece de sentido, por ese pensamiento voluble y laxo de algunos descerebrados. Ni siquiera parece que tengamos amor propio, que es el mínimo amor que uno puede poseer. ¡Qué asco! No, no me creo ya casi nada de lo que un día fue un país importantes y hoy día va perdiendo el halo brillante que lo rodeaba, en parte por el propio pueblo que carece de criterio y desconoce la ley, o hace como si la desconociera.
Pero esto no es disculpa, porque el desconocimiento de la ley, no exime de su cumplimiento, como todo el mundo debiera saber. Claro que en España, entre el pueblo llano, el saber parece escaso y se hace patente por la cantidad de votos que le caen encima a un señor, pillado en más de una ocasión en asuntos nada claros, más bien turbios en relación incluso a temas de su formación. Esta podría ser la historia de cualquier país subdesarrollado, no económicamente pobre o paupérrimo, si no intelectualmente depauperado.
No es que no haya gente inteligente por aquí, es que es abrumadora la plaga de listillos que invaden los territorios. Listillos que además solo tienen realmente un afán, que es comer del presupuesto estatal o regional, sin prácticamente dar un palo al agua, como no sea pulsar uno u otro botón en algún hemicirco de los variados que existen por aquí. Y más quizás cuando para algunos es la única manera que tienen de sacar un sustento vital, por carecer de oficio y beneficio o por ser más vagos que la famosa chaqueta del guardia. ¿Cómo vamos a confiar en un estado que perdona y amnistía acciones violentas, con fines políticos, por parte de algunos de ellos, en algunas zonas del país? Es imposible para las personas cabales y cuerdas, esas que no se echan a la calle a quemar contenedores por un quítame allá esas pajas, entender a esa tropa de macarras, con o sin transistor, que viven en un país en el que se pueden canalizar todos los pensamientos y deseos, sin violencia.
Pero claro olvidaba que para algunos, empezando por el insigne presidente del país, que come el “coco” a gran parte de su electorado, nada tiene valor, ni la propia Constitución que se votó en el año setenta y ocho. Deben pensar que es algo “viejuno” y fuera de lugar, no comprenden que si están ahí es gracias a ella. La Constitución, para quién no lo sepa, es algo que hay que hacer respetar, porque es la base de la convivencia. Vergüenza debiera darles a algunos sus decisiones y acciones políticas.
Por todo esto es por lo que está uno ya muy cansado de las tonterías del personal de algunas Comunidades Autónomas que habitan España. Y también por esto es por lo que me gustaría preguntar a algunos erre que erre, ¿Qué sería de sus provincias, regiones y Comunidades si no fuera porque el país es una unión, y no como ellos desean miles de paisillos, ridículos, como territorios venidos a más por Constitución? Y todo ello a mayor gloria de políticos elatos y pagados de si mismos. Y es que no ganamos para engreídos en esta España nuestra de cada día.

