Dos personajes y un destino. Galicia sentencia y rompe el muro sanchista. Por Antonio de la Torre

Dos personajes y un destino

«Nada mejor que la paráfrasis de la película Dos hombres y un destino para resumir el porvenir de dos de los fracasados, no los únicos, del pasado domingo»

No hay más que echar un vistazo al mapa electoral de la región noroccidental de España para valorar la abrumadora victoria electoral del Partido Popular, que se impuso en 296 de los 313 municipios gallegos, mientras que, sólo en 5, el ganador fue el Partido Socialista, antes Obrero y casi nunca Español y en 12, más del doble, la victoria fue para el BNG, incluido Vigo, con el 37%, feudo “iluminado” del exministro socialista Abel Caballero, donde, pese a ello, el PSOE quedó como tercera fuerza –perdón por la ironía– con  el 20’1%, superado ampliamente por el PP con un 35’2%. A falta del escrutinio de residentes en el exterior, el denominado voto CERA, que se hará el próximo día 26, del que no se espera influencia notable al haberse registrado poco más de 26.000 votos de los 470.000 posibles, algo menos del 6%, el resultado final ha sido el ya conocido de 40 escaños para el PP, 25 para el BNG, 9 para el PSOE y 1 para el recién estrenado DO (Democracia Orensana), que no sé si recibirá alguna queja de la Denominación de Origen, poseedora de esas siglas desde mucho antes que naciera el partido del peculiar político orensano. 

Y nada mejor que la paráfrasis de la conocida y oscarizada película de 1969, “Dos hombres y un destino”, para resumir el porvenir de dos de los fracasados, no los únicos, del pasado domingo. Si bien es cierto que ni los personajes ni la trama tienen demasiado que ver con los caminos de los dos personajes que nos ocupan hoy, el final si puede ser parecido. En el filme, fue la muerte física de los dos bandidos, interpretados por Paul Newman y Robert Redford, mientras en la noche del domingo se daba un paso más hacia la “muerte política” de Yolanda Díaz y Santiago Abascal, aunque protagonizada in situ por sus dos cabezas de lista enviados al desolladero. Pero me temo que estos dos protagonistas políticos de caminos paralelos a la debacle final no van a recibir ningún “óscar” de no ser por boca del mampoministro de ese nombre, Óscar Puente, que a buen seguro nos dejará alguna de sus perlas y que, de momento, rechaza que el pésimo resultado socialista tenga que ver con la aberrante propuesta sanchista de la amnistía.

Si analizamos el resultado electoral de los dos antes citados, vemos que se cumple en ambos la repetida cita de origen evangélico de “Nadie es profeta en su tierra” que, entre otros, Marcos (6, 1-6) nos dejaba así: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. Y es que, donde los conocen bien, no los votan ni todos esos parientes y amigos. 

Si analizamos el resultado en Fene, tierra natal de Yolanda Díaz, la líder de ese SUMAR que no hace sino RESTAR en su breve y rupturista vida política y municipio de La Coruña, con un censo electoral de 10.895 personas y de los que votaron 7.036, el 64’58%, vimos que el partido de la “ilustre” fenesa obtuvo la friolera de 304 votos, que representan el 4,35% del voto válido, quedando en cuarto lugar, sólo por delante de VOX, mientras el PP ha sido segundo con el 35’62%, 5’5 puntos por detrás del BNG (42’06%) y el partido sanchista ha sido tercero con el 13’65% de los votos, consecuencia evidente de su polarización hacia los nacionalistas gallegos.

Nada muy distinto ocurrió con VOX en las últimas elecciones de 2020 en Vascongadas, en el caso de Amurrio, municipio natal de Santiago Abascal de unos 10.000 habitantes, de un total de 4.910 votos escrutados, quedó en el sexto lugar con 104 votos, el 2.16 % del total. Aunque esta vez, en plena ola expansiva en España de VOX, en las segundas elecciones generales de 2019, y después del estrepitoso fracaso regional de 2016, al menos obtuvo representación parlamentaria, con un escaño por Álava, al sumar 17.517 votos del total de 908.328 votos vascos, que supusieron un exiguo 1’96% del escrutinio. Ya veremos si se confirma la tendencia decadente de las últimas elecciones generales en la próxima llamada a las urnas vascas, que será en pocos meses, puede que incluso antes de las europeas del próximo 9 de junio, que también serán un buen barómetro, seguramente mejor que los últimos del fiel Tezanos, que no dio una en su último pronóstico, pro domo de su patrón “friends hunter” que pagamos todos los españoles y que se caracterizan siempre por su sesgo a sobreponderar los resultados de la izquierda o de los que puedan perjudicar al PP, vía VOX.

Como vengo diciendo desde que VOX reapareció a finales de 2018 –tras cuatro años de travesía por el desierto de su ineficacia y la repesca sanchista para hacer de “cuña de la misma madera” contra el PP, como viene haciendo desde entonces y ha vuelto a hacer en Galicia en esta campaña– y, especialmente después de su crecimiento exponencial en las dos elecciones de 2019 –24 diputados en abril, tras el desembarco de Plataforma por Cataluña, y 52 en noviembre, tras la debacle de Ciudadanos–, independientemente de que a los que tenemos un pensamiento más conservador y liberal nos suene mucho mejor su mensaje, el camino de VOX corre paralelo al de Podemos y al de su heredero SUMAR, con el desfase lógico de los cuatro años que distan uno y otro boom, 2015 a 2019, respectivamente. Y si analizamos la trayectoria inmobiliaria de PabLenin Iglesias y de Santiago Abascal, ese paralelismo acerca su punto de confluencia a mucho antes de ese infinito teórico que es el punto al que tienden las líneas paralelas. 

Y como ha resumido Isabel Díaz Ayuso, a modo de resultado deportivo, la paliza ha sido de Feijoo 40 – Sánchez 9, a lo que podríamos añadir, VOX 0, Sumar 0 y Podemos -0, tras quedar, incluso, por debajo de los animalistas del PACMA. Esperemos que se cumpla lo que ha dicho de nuevo ese verso suelto del blablablá socialista, de nombre Emiliano García Page: Llevamos desde 2020 en un ciclo muy difícil y hay que provocar una reflexión profunda para impedir que un ciclo se convierta en un ciclón, y dejaba después un sutil mensaje a su dictraidor nacional: “Creo que el producto en estas elecciones era regional, pero el guiso, era nacional”.

Del varapalo del Tribunal Supremo al sanchismo, declarando ilegal el decreto de transferencia de las competencias de la Guardia Civil de Tráfico a Navarra para satisfacer a sus socios de BILDU, de la vuelta al esperpento de la ley de amnistía, que espero siga el mismo camino y de los abucheos al cada día más “Pequeño Marlasca”, próximo a su reprobación en el Senado, que se quedará en otro brindis al Sol, hablaremos próximamente.

 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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