El afán desmedido por la riqueza, el poder y la corrupción. Por Rodolfo Arévalo

El afán desmedido por la riqueza

«Desgraciadamente no se sabe muy bien por qué hay individuos con un afán desmedido por la riqueza, el poder y la corrupción»

La memoria de los seres humanos, salvo excepciones, no es muy buena. Es por esta razón, por la que se dice que tropezamos siempre dos veces en la misma piedra. Yo creo que dos veces se queda corto. Somos, sobre todo los españoles, muy erre que erre. Da igual cuál sea el motivo por el que nos damos de morros con la realidad, aunque, generalmente se trata de dinero. De ahí los beneficios en comisiones de grandes negocios como los de las mascarillas.

Lo incomprensible, por lo menos para mí, es para qué querer más y más de lo que se tiene, cuando la verdadera felicidad consiste en estar a gusto con lo que se posee. La satisfacción que produce saber que el producto de tu trabajo es lo que te reportará beneficios, y no solo económicos, es lo que mas mueve a la generalidad de los seres humanos. Desgraciadamente no se sabe muy bien por qué hay individuos con un afán desmedido por la riqueza. Por esto, aunque sus vidas sean desahogadas como puede ser la de un Ministro cualquiera, muchos de ellos al parecer no consideran suficiente sus nóminas y prebendas. Este es el motivo por el cuál buscan en negocios más o menos turbios, mas billetes de euros, o de cualquier otro valor, sobre los que caerse muertos en el futuro. Y digo esto, porque desde luego lo que no puedes llevarte contigo a la tumba, en la hora de la muerte, son las riquezas materiales, tampoco las espirituales, pero esas no ocupan lugar.

 

Al parecer la pandemia de coronavirus fue, para muchos, muy beneficiosa. No hay más que pensar en compañías farmacéuticas para comprobarlo, pero también en las empresas fabricantes o distribuidoras de mascarillas. Muchas personas bien situadas por determinadas coyunturas en lugares adecuados, vieron los cielos abiertos para hacer fortunas o fortunitas.

 

Por otra parte, lo agricultores, no solo los españoles que, siguen a los franceses, se han puesto en pie de guerra y creo que con razón, dada las ridículas cantidades que cobran por kilo de fruta y verdura. Se han llevado las manos a la cabeza, porque no puede ser que los intermediarios, y es algo que siempre he dicho, se lleven la parte de la cabeza del león. Ellos, los que trabajan directamente la tierra, que ponen el trabajo duro, los materiales para garantizar las cosechas, el agua, la tierra y el trabajo, solo se llevan la cola de ratón. Estaban tardando las cosas en explotar, porque no se puede uno aprovechar del productor y del consumidor, estando en una cómoda posición intermedia.

 

Ya sabemos que los intermediarios tienen que mantener su flota de camiones y los carburantes que consumen, pero creo que la mayoría estará de acuerdo conmigo en que todo tiene que tener su ten con ten. Ponía un día el ejemplo de una fábrica de pantalones que vendían la pieza a tanto y esta tras el transporte y la venta detallista aumentaba por mucho su precio. De acuerdo en que todo el mundo debe ganar lo suficiente, pero no a base de expoliar a otros.

 

Desde siempre las grandes fortunas, se han ido haciendo, salvo que te toque la lotería, poco a poco. Generalmente las grandes fortunas que puede haber en el mundo se han ido generando con trabajo de generaciones, que fueron trabajando y ampliando los negocios de generación en generación. Tratar de conseguir el oro y el moro en muy breves periodos de tiempo es cuestión de suerte o de usura. Otro camino son los negocios inmorales e ilegales, tal que el narcotráfico. No es de recibo que muchas fortunas se hayan hecho sobre los cadáveres de las victimas de guerras y enfrentamientos sangrientos o sobre las vidas perdidas de los drogadictos.

 

Parece mentira, pero al final la frase de “el hombre es un lobo para el hombre”, va a ser no solo verdad, si no hasta razonable, porque hay gente que de ser humano tiene muy poco. Por todo lo dicho es por lo que he empezado diciendo que la memoria de los seres humanos, salvo excepciones, no es muy buena y que es por esta razón, por lo que se dice que tropezamos siempre dos veces en la misma piedra. Yo creo que dos veces se queda corto. Somos, sobre todo los españoles, muy erre que erre. Da igual cuál sea el motivo por el que nos damos de morros con la realidad, aunque, generalmente se trata de dinero. De ahí los beneficios en comisiones de grandes negocios como los de las mascarillas covid, las drogadicciones, las ventas de armas a conflictos internacionales y demás. Ya se que esto ha sido así desde el inicio de los tiempos, pero basta que haya algunos hombres poderosos capaces de no entrar en asuntos turbios, para lograr, que las consecuencias sean menos letales. Será que siempre he pecado de inocente… ¿qué le voy a hacer?

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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